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24 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Democratización del capital

La democracia se define como el gobierno del pueblo de ‘demos’: pueblo. Pero, ¿en nuestras muy imperfectas democracias quien gobierna es...

La democracia se define como el gobierno del pueblo de ‘demos’: pueblo. Pero, ¿en nuestras muy imperfectas democracias quien gobierna es realmente el pueblo? El pueblo no es que ha cedido o delegado el poder, se lo han quitado, enajenado o comprado bajo la estrategia de complicar, encarecer, controlar toda la logística de la elección de los que lo van a representarlo en nombre del pueblo, y esto es la historia. Todos los que mandan efectivamente vienen del capitalismo, que ha sido instrumento básico para participar en costosos elecciones, porque están en condiciones de invertir en esta función. Recordar que el objetivo es gobernar por y para el pueblo.

El capitalismo es viejo, fuerte, laborioso, agresivo, a veces insensible, pero crea, produce, investiga; con la plusvalía crece a inmensas fortunas, consorcios y corporaciones, que algunas en cierta manera democratizan el capital en el sistema de acciones en empresas o cooperativas. El capital procura el lucro para el dueño o los accionista, y el éxito del administrador o gerente es elevar el valor de las acciones y distribuir dividendos. Ya no hay pacientes sino clientes. No hay gente, sino productos. Es Materialismo financiero.

Pero, que el capital distribuya sus ganancias con el pueblo parece un contrasentido. Hay la modalidad de los bonos de participación de beneficios, podría ser elevarse los sueldos, disminuir el costo de venta del producto o servicio que brinden o, como lo promocionan los empresarios, de responsabilidad social con capacitaciones continuas de su personal, publicidad de entretención, que debería ser más de educación, donaciones o filantropía.

Pero el hecho concreto es que grandes capitales controlan el mundo. ¿Quiénes? La poderosa OCDE, el FMI, el Banco Mundial y algunas organizaciones que no se publicitan y que controlan el mundo financiero, deciden por países, fijan los precios internacionales de materias primas, el costo de la vida, quién es bueno y quién es malo. Provocan terrorismos terribles de hambre, guerras injustificadas por el control de las energías. En el mundo controlan la sociedad, la política sean republicanos o demócratas cristianos y musulmanes, de oriente u occidente.

Variando de matices, según la región, se aprovechan de la mano de obra barata, de los cerebros de científicos y técnicos de otros lugares, de las condicione fiscales en otros. Se centran en sitios aprovechándose de sus progresos sociales, como en China. Grandes negocios se trasladan y exportan sin ningún control posible: las drogas, las armas, el tráfico de personas. El asunto es crecer con grandes dividendo. Y en medio de esa vorágine de producir dinero, surge casi espontáneamente LA CORRUPCION.

Para hacer un negocio, para hacer una venta o dar un servicio, el móvil es el dinero. Si el empresario va a ganar mucho dinero, considera correcto compartirlo con los que le ayudan. Y los que le ayudan a hacer ese dinero, también entienden como justo participar de esas ganancias. Lo estiman como una especie de comisión, como un intermediario más. Y así todos entendidos, todos de acuerdo, inclusive los bancos. Hay grupos o fraternidades nacionales y con redes internacionales que hacen esos ‘negocios’ entre ellos. Están aceitados y sus conciencias domesticadas. Entran limpios y salen millonarios, y después no pueden explicar el origen de sus riquezas. Si hay denuncias, siempre hay la fórmula de pagar un favor previo. Las donaciones preelectorales son un efectivo vehículo para legalizar esas prácticas. Por eso las campañas electorales deben reducirse sus costos, dándoles menos tiempo y limitando drásticamente sus costos.

Por una verdadera ley de reformas. El que resulta perjudicado es el anónimo pueblo invisible, el que paga con su sudor esos costos y tiene que pagar los precios que le pidan. Los pequeños empresarios que no pueden competir contra estas roscas, y muchos sucumben con sus escasos ahorros en una competencia desleal. El capital siempre está en el poder. Pero internamente tiene los graves peligros de la inmigración indeseable, que viene de países pobres, por ellos explotados. Las delincuencias producto de sus propios ilegales negocios. Para defenderse cuenta con los favores de parte del poder judicial, con las fuerzas armadas, con algunos medios que pueda controlar.

Hay corrientes de pensamiento que no participan de esas conductas del capital salvaje local y mundial. Los hay en las bases ciudadanas, en los partidos políticos, en grupos religiosos y universitarios que están en la ruta de democratizar y socializar el capital para que cumpla su función social. Meta perseguida e incluida en grupos, sociedades, gremios y aun partidos políticos. La fórmula de servir a la patria y beneficiar a los más humildes es un compromiso ideológico y programáticos que pronunció el Dr. Arnulfo Arias en 1939. Su método: Unión, Acción, Revolución. Su objetivo: Nacionalismo con Justicia Social, que es democratizar el capital. Contribuir a esas metas es trabajar por un Panamá Mejor.

*MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.