• 09/02/2026 00:00

Cambio de paradigma y el ambiente

Para los que tenemos algunas décadas disfrutando de las bondades de esta tierra que nos tocó como hogar, podemos dar fe de que la época seca (el verano panameño como popularmente se le llama), no es como en antaño. Cada año se manifiesta de manera diferente. tiempo de lluvias y bisas un tanto frías afectan parte significativa del territorio nacional. Rescato algunos párrafos publicados hace algunos años.

Hace un tiempo, mientras revisaba las redes sociales en uno de esos tranquilos momentos, me tropecé con un par de reflexiones que me abrumaron y me llevaron a un estado de profunda meditación.

No registré en dónde leí sobre el concepto de tiempo que manejamos versus las teorías sobre el mismo que se han planteado los científicos. Es en fechas como las de este pasado fin de año, inicios de un nuevo año, en que nos detenemos a marcar en la memoria, para futuras y repetitivas remembranzas, lo que se ha dejado y lo que se espera. Algunos apartes en la introspección reflexiva son un registro doloroso por las cosas o las personas perdidas en el camino, pero se marca igualmente.

Igual, marcamos cosas buenas o significativas las graduaciones del colegio, la compra de la casa, el nacimiento de un nuevo ser con su llegada al círculo familiar y otros tantos eventos de significativa importancia en la vida de las personas. Esos eventos se registran como “un antes y un después” para precisar nuestra ubicación lineal en la existencia misma. Pero muchos científicos teorizan de que el tiempo desconocido e infinito del universo no necesariamente se plantea de esa manera. Es un asunto complejo que no me calificó de poder entenderlo a cabalidad ni mucho menos explicarlo. Pero igual, me resulta interesante esas cavilaciones sin conclusiones francas y entendibles más allá de que se trata de la creación divina de un ser supremo.

La otra reflexión tenía que ver con el cambio climático que, evidentemente, viene deteriorando las condiciones del planeta ante la conducta del ser humano que se ha preocupado muy poco – en su mayoría – en atender los llamados de la comunidad científica y los ambientalistas para que se adopten cambios en el modo de vida y el consumo de desmesurado que afectan el bienestar del ambiente.

Por allí escuché a un despistado decir que las tormentas invernales y el clima tenaz que ocurre en el norte del continente durante estas últimas semanas, es señal de que el calentamiento global es un mito, sin entender que, como señalan los científicos, esos extremos climáticos son producto y resultado de la afectación que la Tierra viene experimentando en las últimas décadas por las mismas causas de la despreocupación humana.

Sin entrar en evidencias científicas disponibles en cualquier búsqueda sencilla en el Internet y como escribí hace algún tiempo en el artículo titulado “Nosotros y el Universo”: “Los científicos estiman la edad de nuestro sistema Solar y de la Tierra en alrededor de los 4.6 mil millones de años y de la aparición de las primeras formas de vida hace aproximadamente 3 mil millones de años”. Hay documentación científica de las innumerables veces que la vida sobre la tierra ha sido amenazada y de alguna forma u otra he podido sobreponerse a esas amenazas para traernos a este tiempo que vivimos.

Pero no debemos pensar que, en esta etapa de amenazas y afectaciones al cambio y el ambiente, como grupo humano lograremos seguir por ese camino destructivo y sobrevivir. No es tan sencillo y es de suma importancia que prestemos mucha atención a los urgentes llamados de cambio de paradigmas sociales y culturales. Lo que me dejó pensativo y también sumergido en un estado de reflexión sobre el tema fue el planteamiento sobre el futuro de la tierra que leí en las redes.

Lo que decía el interlocutor de las redes sociales era que el cambio climático no iba a destruir la Tierra, iba posiblemente a acabar con nuestra especie; esta humanidad que se ha aprovechado de las hermosas bondades que el planeta nos ofrece: paradisiacos escenarios naturales, playas, bosques, ríos, montañas y demás. Esta humanidad que ha construido grandes ciudades y estructuras y monumentos para su beneficio o para lucrar de ellas.

El desesperado llamado de los científicos tiene que ver con eso, salvarnos de nosotros mismos y procurar que las condiciones que la tierra posee hoy se extiendan por el infinito del tiempo para que podamos perdurar. En todo caso y si no hacemos caso, inevitablemente desapareceremos y la Tierra continuará siendo una piedra que alguna vez fue ocupada por humanos, que seguirá girando alrededor del Sol por otros cientos de billones de años.

Por el tiempo que nos queda, asumamos la responsabilidad de cuidar la Tierra.

*El autor es comunicador social
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