23 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Estigma de un policía atormentado

H ace algunos días, cuando La Estrella de Panamá publicaba los fascículos sobre mi libro ‘PANAMÁ... veinte años después’, cuyas verdades...

H ace algunos días, cuando La Estrella de Panamá publicaba los fascículos sobre mi libro ‘PANAMÁ... veinte años después’, cuyas verdades, que muchos no conocían, el policía Roberto Melanio Díaz Herrera las ha calificado como una ‘telenovela’.

Hace poco también, el policía Melanio arremetía contra otra persona que escribió sobre sucesos acaecidos durante la dictadura y así ha sucedido contra los que nos hemos manifestado acerca de los abusos y la falta de libertad, lo que me induce a pensar que este señor Melanio vive como un alma atormentada, que dispara contra cualquier persona que se mueva a escribir algo relacionado a los años que Panamá vivió sin libertad y durante los de la mayor corrupción y abusos que nuestra historia registra.

Es para mí un poco engorroso rebajarme a hablar sobre un ladrón confeso, cuya vergüenza no haya todavía logrado aliviar a su propio yo y se considere con derecho a insultar a cualquiera a quien se le ocurra. Sin embargo, hace pocos días también, pude leer en La Estrella de Panamá un artículo escrito por el Sr. Alexis Sánchez, Contador Público Autorizado, en donde emplaza a este señor a responder a ciertas preguntas; sin embargo, no he visto aún su respuesta.

En esta ocasión, Sr. Rambo Melanio, ya que dice haberse enfrentado a no sé cuántos, en no sé cuántas batallas o Sr. Sai Baba Melanio, como muchos prefieren llamarle, le voy a repetir dos de las preguntas que le hizo el Sr. Alexis Sánchez:

‘¿En qué fecha fue Efebo Díaz Gobernador de Veraguas, a quién reemplazó y por qué ?’... Y agrego yo, ¿en dónde se encontraba usted cuando desaparecieron al sacerdote Héctor Gallego y qué participación tuvo usted en ese caso policivo? Usted sabe, como policía que es, que un crimen de esa magnitud nunca puede quedar impune y si hoy llaman a Armando Contreras a responder por el crimen de Rubén Miró, tal vez mañana podrían llamarlo a usted a responder por este. Es preferible que usted declare en dónde se encontraba durante este caso y no deje que su conciencia lo atormente más.

‘¿Participó usted en una reunión de la oficialidad de la Guardia Nacional en la Comandancia del Cuartel Central el 14 de diciembre de 1969, a donde asistió la mayoría, a excepción de Manuel Noriega porque estaba en Chiriquí y allí el presidente Pinilla, con la aceptación de la mayoría dio la orden de destitución de Omar Torrijos?’. Y agrego yo, ¿en dónde se encontraba usted cuando el presidente Pinilla destituyó a su primo Torrijos Herrera?

Para aliviarle el trabajo, soy yo quien va a responder a esta pregunta y descargarle su retórica de embustes y valentonadas, que usted no es ningún Rambo, que se atreva a enfrentarse a un ejército como usted dice haberlo hecho... Usted se encontraba en la reunión de oficiales que llevaron a cabo el presidente y vicepresidente en el cuartel central y no dijo ninguna palabra de protesta.

Luego usted se encontraba armado y sentado frente a mí en mi oficina y nunca levantó un dedo para defender a su pariente y ni siquiera para entregar su arma en señal de protesta, como lo hace un honorable servidor que no está de acuerdo con el curso de los acontecimientos.

Recuerde que estando usted sentado y armado frente a mí, cuando entró una llamada telefónica de un diario de Ecuador preguntando si su primo estaba llenando el gobierno de comunistas, yo le respondí que de ahora en adelante las llamadas relacionadas con asuntos políticos se responderían de la Presidencia de la República. No se haga el Rambo Sr. policía Melanio, por el periódico, que usted nunca lo demostró en persona. ¿Sería por la falta de glándulas masculinas que usted demostró en esos momentos, que su primo nunca quiso darle mando de tropas y eso lo lleva usted como un estigma atormentado? Y para los efectos, usted sabe bien que esto no es telenovela y ahora trata de demostrar en sus escritos ofensivos, un machismo que nunca existió.

Espero haber dado con esto punto final a sus escritos ofensivos contra otros y hágase un análisis de conciencia. Búsquese un médico psiquiatra que lo aconseje, para que pueda realmente vivir en paz con lo que tanto le atormenta y quizás se decida usted a cooperar con la verdad para encontrar a los desaparecidos y asesinados, de modo que esto pueda compensar lo que usted adquirió con el dolor ajeno, lo cual nunca, que se sepa, ha sido recuperado por el Estado.

Hágalo en favor de muchos jóvenes que sirvieron con honor y lealtad a la institución armada, algunos de ellos hasta perdieron sus vidas, viéndose atrapados por una camarilla de ladrones, abusadores del poder y falsos patriotas, cuyo resultado de todo este proceso fue una invasión foránea en detrimento del orgullo y dolor nacional.

Hágalo, este es mi consejo y no viva con ese estigma que no lo deja dormir, para saltar a manifestarse en contra de los que narran las verdades, crímenes, robos, abusos y peripecias que hemos pasado durante tantos años de angustia.

Deje la gente en paz para que manifiesten sus sentimientos, ideas y agonías de búsqueda de sus seres queridos desaparecidos o asesinados, no trate de seguir coartando la libertad de expresión, que los años de dictadura ya pasaron y esperamos que nunca jamás vuelvan. La Patria le estará agradecida.

*MILITAR RETIRADO.