27 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Libertad de expresión

De acuerdo al artículo 37 de nuestra Constitución Nacional, todos podemos escribir, hablar o expresarnos públicamente, por cualquier med...

De acuerdo al artículo 37 de nuestra Constitución Nacional, todos podemos escribir, hablar o expresarnos públicamente, por cualquier medio masivo de comunicación con plena libertad, sin que exista para ello una previa censura. Las responsabilidades por lo que expresamos se derivan en los casos en que se atente contra la reputación o la honra de las personas; contra la seguridad social o el orden público. Tenemos que observar estas cuatro limitaciones. La primera es el resguardo de la reputación del tercero ofendido, a quien se puede criticar dentro del marco del respeto, sin que con ello se desprestigie de alguna manera.

Lo mismo es con la honra y aquí caemos en el resguardo de la intimidad. En el Código Penal tenemos, el artículo 193, con un contenido de la preventa legal en los casos en que se ofenda por los medios ya explicados en la dignidad, la honra o el decoro (que esto es una misma tridimensión como para que rime) del tercero afectado, con el desánimo de una ridícula sanción en días—multa entre sesenta a ciento veinte días—multa. El artículo siguiente no es una novedad por la sanción, a pesar de que los falsos cargos que se atribuyan al afectado por las noticias, al atribuir la comisión de un hecho punible, se aumenta débilmente la pena ahora entre noventa a ciento ochenta días—multa. La verdad es que es desproporcionado el efecto por la trasgresión de derechos protegidos por el artículo 17 también de la Constitución, que es como la abuela que le pega con un trapo a su nieto mientras vocifera que arroje la sangre, a pesar del tenue castigo. Lo que queda aquí es el daño moral y la restitución económica en el aspecto civil.

Lo importante es que se contengan los ataques de esta naturaleza, que a la postre se angosta para los periodistas a los que se exime de responsabilidad en función del desacato, una potestad reservada a los que están investidos de autoridad, en aquellos casos en los que se sienten ofendidos. Una conquista lograda a nivel mundial y aplicada a aquellos periodistas dedicados a la investigación de casos sensibles, que de otra manera no afloran al público y al resto de la autoridades, lo que pueden escudar, además al guardar la fuente de información como un anónimo y con ello enfrentar la demanda civil por los perjuicios.

Esta regulación constitucional, abarca lo concerniente a la seguridad social o el orden público. Nadie puede expresar públicamente asuntos que afecten al orden público y a la seguridad social.

Queda pendiente el medio y los intereses económicos que oscilan entre las publicitarias, las pautas, los editoriales, los medios y los periodistas. La mayoría de estas cuestiones se debe al comercio, a los intereses, a los acomodos. Existen empresas dedicadas exclusivamente a la publicidad del comercio. A subir la escalera del anuncio publicitario que amplía las ventas y el interés en lo relativo a los negocios. Una razón social es conocida, al igual que los productos que promueve, eleva la venta con publicidad, que es cara y que se promueve junto a programas populares de la radio y televisión, periódicos y revistas.

Las empresas patrocinan programas a cambio de publicidad, con lo que elevan las ventas y hacen comercio. Mientras más popular es el programa, mayores son las pautas. Hay que ver la diferencia de costos por los anuncios a determinadas horas por exclusivos canales, importantes radioemisoras, excelentes periódicos, cuyas emisiones y circulación rebasa a los demás.

P odríamos decir que el Gobierno Central, el cual necesita promocionar el avance de los proyectos, es el mayor cliente para las publicitarias y sus encuestadoras, las cuales miden las preferencias públicas, hay entonces un interés amalgamado y conveniente entre los polos mencionados. Los medios de comunicación social privados subsisten de la propaganda que consiguen del gobierno y la empresa privada.

Tenemos que imaginarnos que un buen cliente se deja notar en el alma del medio. No parece prudente que la empresa que lleva adelante la propaganda critique al que sostiene al medio, simplemente porque se cumple una función. La línea política de un medio es frenada por el interés que representa el o los que sostiene con sus propaganda ese mismo medio.

La mayoría de estas empresas de comunicación social miden las consecuencias y delimitan las responsabilidades, de modo que dejan bien claro lo de la responsabilidad, del que crea la noticia, la cual debe estar bien confirmada por aquello de los reclamos posteriores si resultan infundios o demandas. Nos tienen cansados con el mismo tema trillado y las estulticias de las violaciones y el retroceso en las conquistas. Hay un punto irrebatible sobre los buenos y valientes periodistas que luchan contra todas las adversidades, mantienen un elevando concepto del honor, de la verdad, de la decencia y que además nunca los han llamado a los tribunales para que contesten demandas y menos han sido condenados.

*ABOGADO Y DOCENTE UNIVERSITARIO.