12 de Ago de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Sergei no guarda piedras

A Sergei, como a todo ser humano, a veces le daban ramalazos de pánico. Así, un día en que caminaba con el Maestro por el bosque, éste ...

A Sergei, como a todo ser humano, a veces le daban ramalazos de pánico. Así, un día en que caminaba con el Maestro por el bosque, éste lo envió a buscar agua a un barranco. Sergei bebió como un oso y luego subía silbando tranquilamente cuando surgió un tigre feroz. Sergei se volvió loco, no se le ocurrió más que ponerse a correr en círculo hasta que agarró al tigre por la cola.

El tigre estaba furioso con aquel peso proveniente de la estepa rusa, y recastado entre mongoles. Prefirió perder la cola antes que sentir encima el peso de Sergei.

—Maestro, ¿cómo matan al tigre los más valientes? —preguntó con algo de jactancia.

—Los héroes, —respondió el Venerable—, lo hacen partiéndoles la cabeza, los menos valientes lanzan el venablo a distancia y los cobardes se apoderan de su cola.

—¡Pero, Maestro!, —replicó confuso Sergei—, ¡si lo he puesto en fuga! —Mira, Sergei, escucha esta historia que le sucedió a Confucio. Él también tenía un discípulo algo torpe, no como tú que sólo eres algo distraidillo. Pues bien, un día, le ocurrió lo que a ti y le molestaron tanto las palabras que te acabo de repetir que escondió una piedra en el bolsillo.

—¿Qué pretendía hacer con ella? —Te lo puedes imaginar. El caso es que aquel badulaque le volvió a preguntar a Confucio: ‘¡Maestro! ¿Cómo matan los más valerosos?’.

Confucio le respondió: ‘Los más valerosos matan con el pincel, los menos valientes lo hacen con la lengua...’.

—¿Y los cobardes? —preguntó Sergei.

—Eso es lo que preguntó el otro a Confucio y éste le respondió: ‘Esos matan con la piedra en el bolsillo’.

—Maestro, sollozó Sergei, ¿no creerás que albergo en mi corazón semejantes sentimientos? ¿Verdad? —Ni por un momento, mi querido Sergei, pero al del cuento no le fue mal. Se postró ante Confucio, completamente conmovido, y desde aquel día se convirtió en el discípulo más fiel y más brillante del autor de las Analectas.

—¡Uff! *PROFESOR DE LA UCM.