09 de Ago de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

La vida loca

DELEGADO Y DIRECTOR NACIONAL P.R.D.. ¿ Será tan efectiva la campaña mediática del gobierno con su eslogan publicitario ‘Vamos bien’? Es...

DELEGADO Y DIRECTOR NACIONAL P.R.D.

¿ Será tan efectiva la campaña mediática del gobierno con su eslogan publicitario ‘Vamos bien’? Es un acertijo saber si en 2014 lograrán engatusar nuevamente al ingenuo, pero noble y de buenos sentimientos pueblo panameño. Falsarios y poco creativos son sus créditos en logros y realizaciones, que solo falta escuchar la cantaleta ‘Por tu salud bucal, cepíllate los dientes tres veces al día... Gobierno nacional, Juntos trabajando por Panamá’. Estos anuncios, pueriles y excesivamente costosos, denotan un marcado irrespeto al sentido común e intelecto, tal como ocurre con la invitación al Museo del Hombre Panameño en una cuña radial que dice así: ‘Hace 250 millones de años los dinosaurios gobernaron el planeta’. Cierto es que entre las especies existentes de la época, estos reptiles por su altura y enorme dimensión, ‘dominaron el planeta’. Estas inexactitudes por su constancia, poca ayuda ofrecen al conocimiento y educación; gobernar es la acción de dirigir, castigar o administrar un Estado.

Peor aún es el olímpico desprecio en la gestión y manejo de los recursos y bienes nacionales. Uno de sus notorios e incesantes argumentos de campaña era su capacidad gerencial, emprendedora y austera en el uso eficiente y transparente al administrar los dineros, ya que como empresarios e industriales pudientes, no necesitaban ‘robar o apropiarse’ de los mismos. Paralelamente el discurso iba acompañado de diatribas, acusaciones y un lenguaje descalificador con sus adversarios, aspecto atractivo y conmovedor que convenció y cautivó a los electores. Ahora tirios y troyanos miran perplejos cómo estos actores de segunda viven la francachela, disfrutando festines en los mejores hoteles y restaurantes de la localidad, ya sea para celebraciones, seminarios, conferencias, licitaciones o cierre de contrataciones directas.

Es un secreto a voces que muchos de los funcionarios designados en altas posiciones estatales no tienen la compatibilidad, aptitud, ni la experiencia en administración pública; sin embargo, en mayoría de casos les incrementaron los emolumentos con cifras astronómicas, tal como en la Caja de Seguro Social, B/6,000.00 de salario a posiciones que funcionarios o profesionales, con maestría o idoneidad comprobada, desempeñarían a cabalidad con sueldos de B/2,500 o B/3,000 mensuales. Igualmente ocurre con el aumento de viáticos y otros gastos, que una prolija investigación descubriría burócratas que han viajado y gastado tanto o más que el jefe del Ejecutivo. De la misma manera, algo que resulta incongruente y despreciable, es el gasto opulento al adquirir muebles lujosos, accesorios de oficina y vehículos para uso oficial. Ministros y directores de instituciones son acompañados por secretarias y escoltados con más personal de seguridad que el presidente o un visitante extranjero de similar importancia. ¿Hasta cuándo este despilfarro?

Aunque hoy es marcado el exceso en tales señalamientos, no exonera pasadas administraciones. Es imprescindible se introduzcan elementos y mecanismos impositivos que detenga los abusos. La consigna ‘El poder para servir y no para servirse del poder’ debe ser el himno, doctrina y práctica de quienes aspiran a conducir y administrar la Cosa Pública. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato?