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28 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Mirada a la situación social

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI—FRENADESO.. Desde hace varias décadas el déficit habitacional ronda las 150 mil unidades, en los últimos a...

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI—FRENADESO.

Desde hace varias décadas el déficit habitacional ronda las 150 mil unidades, en los últimos años son evidente los desalojos forzosos a moradores que invaden tierras para suplirse la necesidad de un techo que los albergue, las condiciones de acceso al crédito hipotecario son inaccesible para el 40% de la fuerza laboral, que devenga salario mensual de 400 balboas o menos, los precios de los alquileres de las viviendas superan los 200 balboas mensuales; sin embargo, la política pública de vivienda no pasa de paliativos coyunturales.

La falta de agua potable en las comunidades ocupa a diario los titulares de los medios de comunicación social. Sólo en Panamá y San Miguelito, más de 200 mil personas carecen del vital líquido, desde el año pasado la situación se agrava, sin que autoridad alguna dé respuesta a esta urgente necesidad de vida.

El descuido en la salubridad, es otro elemento que sufren nuestras comunidades, falta de recolección de la basura, proliferación del mosquito Aedes aegypti, que causa el dengue hemorrágico ante la falta de controles preventivos (fumigación), evidencia que para los gobernantes esta demanda no es de interés prioritario.

Pese a las millonarias cifras que se invierten en equipar a los miembros de la Policía Nacional y los aumentos salariales que éstos han recibido y al anunció de nuevo aumento, lo cierto es que la ola de violencia y robos se mantiene en el país. Ello demuestra que la política de seguridad no está dirigida a controlar la delincuencia, los robos y asesinatos, el narcotráfico, sino a la remilitarización del país para enfrentar la protesta social ante las demandas incumplidas.

El panorama no cambia en materia ambiental. Cientos de hectáreas de manglares son otorgadas a las empresas constructoras y proyectos turísticos: ríos y playas son concesionadas a manos privadas (en muchos casos extranjeras), se mantienen e incrementan las prerrogativas a las transnacionales mineras, se otorgan permisos para hidroeléctricas, se invade y desplaza a los pueblos originarios de sus tierras ancestrales so pretexto del progreso que no llega a las mayorías. Es decir, en su ignorancia e irresponsabilidad, el dinero de unos pocos está por encima de la vida de los panameños.

En salud, se promulga el abandono del Estado de su responsabilidad en brindar salud con calidad y calidez, a fin de imponer el proyecto privatizador de la salud que convierte la salud en un negocio. No importa que ello cueste la vida de humildes panameños que han acudido a la CSS en búsqueda de atención médica y han encontrado la muerte (Caso de dietilenglicol y KPC).

En educación la infraestructura escolar se cae, aunque resulte inaceptable, más de un 20% de los planteles educativos no tiene acceso a agua potable, la educación media sólo capta el 50% de la población que debe acudir a ese nivel, en las áreas indígenas el analfabetismo supera con creces el promedio nacional, sin embargo el gobierno insiste en imponer la privatización de la educación.

En transporte, la situación no mejora, las mismas madrugadas, filas para tomar el autobús, precios más caros, y una menor cantidad de la flota.

En deporte, nuestros atletas tienen que acudir a las calles a recolectar dinero para representar el país, sin embargo a su regreso dependiendo del triunfo logrado el presidente de la República posa ante las cámaras de los medios de comunicación social y los utiliza en sus estadísticas publicitarias. La cultura no se ve, no se prioriza.

Esta mirada a la situación social evidencia el estado de desatención que ha marcado el accionar de los gobernantes, quienes han tomado el Estado como mecanismo de hacerse millonarios y billonarios, mientras que el pueblo clama justicia y equidad social. He allí por qué trabajamos en la construcción de una alternativa de poder electoral que propicie la participación de la población en la toma de decisiones, a fin de generar las transformaciones sociales que anhela la sociedad panameña.