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23 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Rubén Miró: 42 años de su asesinato

Desde antes del 2 de enero de 1955, el nombre de Rubén Miro, causa pasiones encontradas a favor y en contra de su persona. Y como soy un...

Desde antes del 2 de enero de 1955, el nombre de Rubén Miro, causa pasiones encontradas a favor y en contra de su persona. Y como soy un estudioso de su vida, me encuentro que hasta en las novelas, los escritores lo han hecho parte de su imaginación. Por ejemplo en La Revolución de Juan Franco, un periodista investigativo, luego de recibir el relato del jefe de redacción sobre los hechos del Magnicidio, el periodista pregunta ¿Quiere decir que fue una conspiración? Respuesta: La conspiración estaba en la cabeza de RM.

Leyendo la Serpiente de Cristal de Tristan Solarte, transcribo esta narración sobre la muerte de RM, que por error los ejecutores se equivocaron de fecha, tratando de vincular su muerte a una venganza del Magnicidio de Remon.

‘Pero el 1 de enero de 1970 encontraron el cadáver de Rubén Miro en la carretera a Pacora, acribillado a balazos.

Como un mes antes del crimen me topé con un viejo amigo a la salida del Teatro Central. Me dio un bote, en el camino me conto lo siguiente: -‘Yo vivo, como sabes, en un apartamento, de Calle Cincuenta, Loma Alegre. Desde mi dormitorio se divisa claramente el chalet de Omar Torrijos, que queda bastante cerca. Una tarde, en los primeros días de diciembre, coincidimos en la planta baja una persona que también vive en el edificio, Rubén Miro y yo.

Los tres subimos las escaleras, conversando. Supuse que Miro venía a visitar a uno de los inquilinos, pero en el segundo piso saco la llave y abrió la puerta de uno de los apartamentos.

Entonces pensé que lo había alquilado para una de sus queridas. A los diez minutos vi, desde la ventana de mi cuarto, a la tercera persona, vecina mía de muchos años, atravesando el patio que separa nuestra casa de la de Omar Torrijos, en cuyo interior desapareció. Ella misma me había dicho que no conocía personalmente al dictador. ¿A que venía, entonces, la visita? ¿Iba a denunciarle la presencia de Miro en nuestro edificio?. Aquella presencia solo podía tener un significado para Torrijos.

Recordando este relato, anterior a la ópera bufa, comprendí por orden de quien, y porque, habían asesinado a Rubén. Mientras tanto, trascendieron al público detalles como el seguimiento y vigilancia de Rubén Miro por agentes del DENI. La persecución comenzó antes de viaje a México. Todo en este crimen, el ensañamiento, por ejemplo, apuntaba a una sola persona. Torrijos lo mato antes de que el otro lo matara a él.

Da lo mismo que Miro se propusiera ajusticiar a Torrijos o no. Bastaba que este creyera que sí. No le encontró una explicación inocente al uso de un apartamento tan estratégicamente situado cerca de su casa’.

En La Revolución de Juan Franco, el periodista encuentra que el apartamento fue alquilado a nombre de Waldemaro Osorio, amigo de RM quien alquilo el apartamento a su nombre, y que fue sacado en 1971 de la Cantina Monsmatre bajo los efectos del licor, cuando voceaba "yo se quienes mataron a Miro". Según la CIDH, fue "un empleado público encargado de los servicios de micropelícula en el Registro Público de Propiedades". "Su muerte", informó el reclamante, "causó alarma en los círculos profesionales, y la Guardia Nacional tuvo que dar una explicación pública, alegando que había muerto al caerse al pavimento cuando fue expulsado, por accidente, de un patrullero en marcha’.

Valga la ocasión para transcribir una advertencia que hace el maestro Guillermo Cabrera Infante en la introducción de Tres Tristes Tigres: La reconstrucción no fue fácil y algunas páginas se deben oír mejor que se leen, y no sería mala idea leerla en voz alta. Finalmente quiero hacer mías este reparo de Mark Twain: ‘Hago estas explicaciones por la simple razón de que sin ellas muchos lectores supondrán que todos los personajes tratan de hablar igual sin conseguirlo’.

Rubén Miro seguirá siendo un tema de polémica, sobre su vida y su asesinato, lo cierto es que se cumplen cuarenta dos años de su vil asesinato, y cuentan los moradores que cada 1 de enero de enero el árbol donde fue encontrado su cadáver, comienza a brotar hojas, quizás es su sueño, de que se esclarezca su asesinato, y los culpables paguen por este crimen.

Sirva este artículo, para recordar al abogado que hablaba de dar un ‘brinco’ –‘jump’ el 2 de enero de 1955, cuando en un principio se creyó que eran cohetes, resultando ser balas, lo que puso fin a la muerte de José Antonio Remón Cantera, quien intentaba ir a la reeleccion, segun cuentan los conocedores de este hecho.

CPA/EX INVESTIGADOR DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD