Temas Especiales

24 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

‘Un indio menos, una tortilla más’

Al indio istmeño lo maltrata la nación, vale más la concesión que gloriosos panameños. Decir que la imagen de Panamá se verá afectada en...

Al indio istmeño lo maltrata la nación, vale más la concesión que gloriosos panameños. Decir que la imagen de Panamá se verá afectada en el caso que se revoquen las millonarias concesiones mineras dentro de la Comarca indígena de los guaymíes puede ser una mentira de proporciones guardadas.

Con certeza la imagen de Panamá se afecta mucho más, todos los días, por la irresponsabilidad sanitaria de no contar con un sistema de cloacas en el subsuelo de la ciudad capital que evite que los turistas e individuos de negocios que nos visitan por miles pisen excretas en las principales calles y avenidas y que se vayan diciendo que en este paraíso comercial y de caprichos arquitectónicos el hedor haya matado al olfato para siempre.

Que un ministro diga que nuestro país tendría que pagar millones por el incumplimiento de contratos del Estado con empresas internacionales explotadoras de minas y de recursos hídricos, pueda que sea un atentado contra el sentido común; o bien podría ser que se crea que los panameños somos una bola de pendejos!

¿Cuántos millones tenemos que pagar por Van Dam, por los corredores que no han resuelto el congestionamiento vehicular y cuántos millones no estamos perdiendo diariamente por la ineficiencia gubernamental que se gasta la plata en banalidades publicitarias, en sobrecostos increíbles y con el embrutecimiento y financiamiento de la miseria panameña?

¿Quién se atreve a discutirme que los 100 para los 70 no están llenado los casinos de viejos decrépitos cada vez que les cae la mesada populista? ¿Quién me asegura que políticas parecidas a esta no son las culpables de que en el campo los viejitos, que antes trabajaban, ahora no quieran plantar siquiera una mata de culantro?

¡Si las inversiones que amenazan con exterminar a los guaymíes fuesen de capitales panameños! tampoco serían bienvenidas, porque se trata de la destrucción de un hábitat de seres humanos. Pero los que atacan a muerte son capitales financieros, que andan rondando por el mundo para invertir en lo más seguro ahora mismo: oro, cobre y petróleo.

Satisfacer esas ansias de enriquecimiento de extranjeros y comisionistas del patio a costa de la vida de panameños gloriosos como los guaymíes me parece banal y de no ponderar el sentido de la vida. Además resulta irónico que el ‘homínido blanco’, luego de despojar a nuestros autóctonos de sus mejores zonas de vida, ahora quiera inutilizarles sus lomas y páramos en donde se han refugiado por 500 años.

Este gobierno parece descendiente directo de los mayorales que mataban y azotaban a los indios en Perú y toda América. Al menos Francisco Pizarro acabó con el Inca Atahualpa en menos de lo que se persigna un ñato, le pidió que le llenara dos habitaciones con pepas de oro, plata y un par de sobrinas hermosas si no lo mataba. Una vez Atahualpa cumplió, Pancho lo mató ahorcándolo benevolentemente, pues lo hizo convertirse en cristiano, si no lo hubiese quemado.

Acá los del gobierno son peores que Pancho Pizarro, peleando por inversiones extranjeras a costa del bienestar de los nuestros, son mayorales que de todas maneras quieren acabar con nuestros indios, porque donde viven con sus piojos y garrapatas existe oro y cobre en cantidades apreciables que, según los comisionistas locales metidos en cuanto gobierno llegue a San Felipe, justifican exterminar indios, palomas y gatos solos.

Un embalse para una hidroeléctrica en el Cricamola, por ejemplo, mataría de hambre al 25% de los 62,000 guaymíes, pues ellos rotan durante los 12 meses del año por todas las orillas y diferentes zonas de vida con quebradas y afluentes desde Bisira, Canquintú y Boronte; ellos plantan a chuzo y coa a todo lo largo de esos parajes cercanos a las fuentes de agua, sus frijoles y verduras que se comen y que bajan con té de hierba de limón, ellos pescan con arpones de liga viva cuando las aguas están claras, cagan y hasta hacen el amor.

ESCRITOR COSTUMBRISTA.