25 de Sep de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Seis tendencias irrevocables en partidos de gobierno

D ebieron transcurrir tres décadas de observar con lupa y escribir sobre partidos. Apenas empiezo a vencer sospechas de parcialidad. Alg...

D ebieron transcurrir tres décadas de observar con lupa y escribir sobre partidos. Apenas empiezo a vencer sospechas de parcialidad. Algo deberé agradecer al recién terminar tres estudios sobre coyuntura política y a mi no pertenencia a partido alguno. Abono a mi intención constructiva. Espero.

Durante los tres últimos períodos, el Tribunal Electoral entrega más de cien millones a los partidos, en financiamiento público. Aún así, los mismos defectos que repudian los golpistas de Acción Comunal hace 80 años, perduran inmutables.

Por más de cien años, el arribo al poder anuncia la emergencia puntual de tendencias. Arnulfo Arias, en su visión esotérica de cántaros y líneas astrales, gustaba leerlas como fatalidad. Primero, todo partido que alcance el soñado poder, léase Cambio Democrático, PRD, liberales del siglo XX, entra en receso hibernal. Aunque la militancia permanente rinde réditos, y desde Mireya sólo quien camine cinco años alce la Presidencia, aquel destino de organización intermitente, diga usted si no resulta fatal. Queda cumplido con puntualidad durante más de una centuria.

Segunda, cada vez que llega, vuelca su dirigencia en gobernar.

La coyuntura de noviembre pasado, donde el Panameñista sale expulsado del gobierno, abrió una ventana hacia una tercera tendencia partidaria. Juan Carlos Varela anunció ‘saldremos a protestar’. ¿Por qué nunca exhibió posibilidades en cumplir aquel anuncio? Ningún partido construye capacidad de arraigo y así lograr que adherentes salgan a reclamar traición política. Menos si los de la primera línea, cuyos nombramientos en el Estado la ruptura montaba sobre la cuerda floja, terminaban botados.

Cuarta tendencia, unos muy hábiles para conseguir votos en oposición, nunca exhiben la misma solvencia en las competencias del gobernar. Y más temprano que tarde, sobreviene el desgaste.

Encuentro indiscutible la frase de Omar, ‘el primer deber de un gobernante es no caer’. Arnulfo, en oposición, resulta imbatible. En tres períodos, debió gobernar 13 años. Terminó con apenas 17 meses. El panameñismo actual, aliado de Cambio Democrático, terminaba en 60 meses —el Dr. Arias siempre observó con respeto la fatalidad—, Varela y Partido fungieron menos de la mitad.

Quinta, mientras más publicitada la imagen de un gobierno, más copa percepciones. Resulta imposible que el partido sostenga una identidad entendible como algo distinto de aquel equipo que administra personas y cosas. La imagen queda subalterna y dependiente.

Una organización que ocupa su dirigencia en las tareas administrativas del Estado, abandona aquel distinguirla del entorno. Cuando el elector no dispone de elementos para satisfacer aquella humana necesidad de explicar el mundo, apela a lo que puede extraer de la gestión. Entonces, completa el vacío en imagen con el traslado de las percepciones y juicios relativos al gobierno. Podemos entender por qué aquella última queda contagiada de las particularidades de una gestión. Luego de terminada la gestión, evidenciamos otra tendencia, el partido entró en hibernación, no así su imagen.

Tampoco el elector ve bien que funcionarios hagan política partidaria en horas laborables. El mismo presidente y ministros optan por fungir con el sombrero de gobernante, mientras tiñen uno que creen que hiberna, el de militante. Cuando asuman el rol de candidatos, aparecerán colores adquiridos cuando funcionarios.

El ministro Guillermo Ferrufino deja entrever, intuye la sexta tendencia. Declara ‘ahora estoy por trabajar, no por hacer política’. Cuando haga realidad su candidatura, veremos lo imposible de diferenciar a Ferrufino el ministro, del aspirante. Sería más exacto, aunque políticamente incorrecto, declarar ‘cada vez que trabajo hago política’.

También resulta imposible a Ricardo Martinelli, presidente de la República y la del Gabinete, diferenciar sus imágenes de las de líderes de Cambio Democrático. Asociarán aciertos y desaciertos de su gestión, a su partido.

ANALISTA DE MERCADO.