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21 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Breve recuerdo del Dr. Jorge E. Illueca

Con el fallecimiento del Dr. Jorge Illueca nuestro país ha perdido un ilustre visionario político, pionero histórico y guerrillero en la...

Con el fallecimiento del Dr. Jorge Illueca nuestro país ha perdido un ilustre visionario político, pionero histórico y guerrillero en la lucha por nuestra soberanía total. Su ausencia física dejará un vacío difícil de llenar, pero su innegable contribución a nuestro desarrollo nacionalista quedará para siempre con nosotros.

Son pocos los hombres y mujeres quienes, en mi concepto, impulsados por sus convicciones morales y sus creencias en la dignidad del ser humano, han caminado por aquellas sendas solitarias y tristes donde el sol de la justicia, de la libertad política, y del amor por la patria es opacado por las nubes negras de la tiranía, la opresión, la represalia y la traición. Estas personas sobrepasan las fronteras de su país natal. El Dr. Jorge E. Illueca fue una de estas personas.

Esta breve contribución a la memoria del Dr. Illueca es de carácter personal y refleja retazos de recuerdos de este insigne patriota y su impacto ideológico sobre mi persona.

Me considero nacionalista. Fui nutrido políticamente en el ‘Nido de águilas’ y fue allí donde por vez primera escuché su nombre. Pareciera que fue nomás ayer, pero me acuerdo que estando en el aula del profesor Hugo Víctor, se corrió la voz de que en la avenida Central Jorge Illueca y el Partido Frente Patriótico se manifestaban en contra del Tratado Filós—Hines. Aquel día el profesor Víctor, en vez de hablarnos de ‘matemáticas’, nos explicó el porqué de la manifestación.

Tenía yo aproximadamente 17 años de edad y aquella manifestación, presenciada desde las aceras de la avenida Central, fue mi bautizo en las filas ideológicas del nacionalismo panameño.

Años después, cuando gracias a los esfuerzos de mi mentor político, Aquilino Boyd, —otro de aquel pequeño grupo de nacionalistas quienes se atrevieron a enfrentarse al ‘Coloso del Norte’— fui nombrado representante a las Naciones Unidas, tuve el honor de conocer personalmente al Dr. Illueca. Días antes de dirigirse a la Asamblea General de la ONU como su nuevo presidente, leyó su discurso a nuestra delegación. Al terminar solicitó nuestra reacción. Fue en aquel momento cuando aprecié su carácter de líder y la confianza con la cual funcionaba. Al sugerir yo que, en mi opinión, el discurse obviaba la presencia de los recién admitidos países africanos y caribeños a esta augusta organización, el Dr. Illueca pensó por un momento y sin conocerme me entregó el documento diciéndome, ‘Carlos, léalo y añada sus sugerencias’. Así hice y él las incluyó.

La última vez que lo vi fue cuando nuestros sueños nacionalistas se convirtieron en realidad con la entrega de nuestro territorio a nuestra nación. Nos abrazamos y en sus ojos vi lágrimas de júbilo por la victoria nacional.

Hoy, al contemplar el panorama político panameño, me siento triste, porque no vislumbro en el horizonte político hombres y mujeres de la talla de Jorge Illueca, Aquilino Boyd, Juan Antonio Tack y Omar Torrijos.

¡Gracias Jorge, que Dios te mantenga en sus brazos!

ESCRITOR Y DOCENTE UNIVERSITARIO.