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- 15/01/2026 09:10
El presidente de la República, José Raúl Mulino, confirmó este miércoles que el Gobierno prepara una reforma profunda al sistema educativo panameño, cuyo anuncio formal se realizará en febrero, y que buscará sentar las bases de una nueva ley orgánica de educación que reemplace la vigente desde 1946.
Durante su conferencia de prensa, Mulino recordó que la reforma educativa forma parte de la hoja de ruta del Ejecutivo, tras la aprobación de la ley relacionada con la Caja de Seguro Social, y subrayó que el objetivo central es modernizar el sistema educativo nacional y garantizar estabilidad por al menos medio siglo.
“Yo espero en el mes de febrero hacer el anuncio de lo que usted menciona”, afirmó el mandatario, al señalar que ya ha conversado con la ministra de Educación y que su aspiración es abrir un debate respetuoso y coherente sobre la urgencia de transformar la educación en Panamá.
Mulino enfatizó que la iniciativa no responde a intereses políticos particulares, sino a la necesidad de impulsar un esfuerzo nacional que involucre a educadores, padres de familia, gremios y otros sectores, con el fin de consensuar un camino hacia una nueva legislación educativa.
“Quiero contribuir dejándole este país una nueva ley orgánica de educación que reemplace la de 1946”, sostuvo el presidente, al advertir sobre la profunda desigualdad que existe entre quienes pueden pagar educación privada y quienes dependen del sistema público.
“No puede ser que en este país los que puedan pagar una educación privada sean los que tienen acceso al futuro”, expresó Mulino, al tiempo que señaló que los estudiantes de escuelas públicas enfrentan mayores obstáculos para acceder a tecnología, actualización académica y herramientas modernas.
El mandatario también adelantó que la reforma incluirá programas de dotación de computadoras, así como capacitaciones constantes para docentes, con el objetivo de que la enseñanza se ajuste a las exigencias del tiempo actual y a los distintos contenidos que requiere la educación nacional.
Mulino reconoció que los resultados de las evaluaciones actuales evidencian debilidades en el sistema público. “Ahí están las mediciones. La educación pública en Panamá no marca bien”, afirmó, al justificar la urgencia de una transformación estructural.
Finalmente, dejó claro que, aunque el Ejecutivo impulsará el debate, el avance de la reforma dependerá del consenso nacional. “Si por alguna razón no avanza, pues no va a avanzar”, dijo, insistiendo en que su intención es abrir el camino hacia una educación más equitativa, moderna y sostenible para el país.