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06 de Feb de 2023

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Negritud y reivindicación

El 30 de mayo se tiene dispuesto como el día de celebración de la etnia negra en Panamá. Como otros, hay días dedicados de manera especi...

El 30 de mayo se tiene dispuesto como el día de celebración de la etnia negra en Panamá. Como otros, hay días dedicados de manera especial a una serie de eventos para la exaltación y conciencia de su razón de ser. Esto es importante, pues permite conectarse con las realidades que de pronto pasan inadvertidas, sino se alerta sobre ellas.

El negro en Panamá ha venido sistemáticamente dándole contenido al proyecto de valoración y de reconocimiento a su presencia consustancial con el ser panameño. En esto hay que darle un reconocimiento a esforzados teóricos de la negritud como lo son: Armando Fortune, Alberto Smith, George Westerman, Gerardo Malloney, A. Alphonse, R. Woods, Carlos David Castro, Ricardo Stevens, Agatha Williams, Winston Churchill James, Víctor M. Franceschi, Melva Goodin, Aminta Núñez, George Priestley, Arturo Guzmán Navarro, y otros, y más recientemente Alberto Barrows, quien con la denuncia oportuna y permanente no ha dejado espacio abierto para la conjura y, muy por el contrario, oportuna y decididamente ha señalado los comportamientos adversos y muy bien enmascarados en contra del negro en Panamá. Esta actitud permite el sostenimiento en el tiempo de defensa de la negritud, porque acéptese o no todavía los prejuicios solapados unas veces y abiertamente en muchas otras, descalifican al que llaman peyorativamente el hombre de ‘color’.

Las aportaciones del negro a la panameñidad no son discutibles. El ya mencionado, Arturo Guzmán Navarro en su obra: La Trata Esclavista en el Istmo de Panamá Durante el Siglo XVIII, muestra la temprana presencia del negro en el Istmo. Un tanto igual expone magistralmente en estudios anteriores A. Fortune. De manera que la nación panameña se sustenta, por su condición cosmopolita, sobre los grupos étnicos que se hicieron presente y muy especialmente en el negro que sirvió como instrumento para el sostenimiento de un sistema económico mercantilista. Después en el siglo XIX, con las obras de infraestructura que le dan contenido a la función de tránsito comunicador de los océanos Atlántico y Pacífico, el negro no faltó como mano de obra, y su presencia permanente, como ningún otro grupo humano en Panamá da cuenta de su esforzado trabajo en la construcción del ser panameño.

Si de originario se trata, el negro también lo es. Ya hay estudios serios que consideran la presencia negra en América antes de la llegada de Cristóbal Colón. E investigaciones muy sentadas en el campo antropológico que encuentran la existencia de grupos humanos negros en África como los más antiguos del planeta. Y en Panamá, no hay debate alguno sobre su temprana presencia en el territorio istmeño.

Así sin menospreciar a sector poblacional alguno, la negritud ha sido permanente en la razón de ser de nuestro Panamá. Desafortunadamente aún nos falta por hacer, para que la conciencia de país llegue a comprenderlo en su magnitud, pues quienes tienen los poderes económicos y políticos han construido la tesis de la legitimidad de ellos en detrimento de otros sectores principalmente del negro a quien rechazan por las alienadas, prejuiciadas, perversas e históricas construcciones mentales.

Escribí a Alberto Barrows en un momento, diciéndole que la consigna es: ‘Negros de Panamá, Uníos’.

DOCENTE UNIVERSITARIO.