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27 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

La Familia entre Facebook, BlackBerry y novelas

La familia es el núcleo de la sociedad y nido donde se forman los valores que el niño aprende, por eso se ha llamado al hogar la primera...

La familia es el núcleo de la sociedad y nido donde se forman los valores que el niño aprende, por eso se ha llamado al hogar la primera escuela; pero, ¿qué es la familia?, ¿cuántos tipos de familia hay? Estos tópicos ya los hemos analizado en un artículo anterior publicado en este mismo medio —‘La Familia de hoy y sus diferentes tipos’—, pero ante esto surgen nuevas interrogantes conexas, ¿cuál es la situación actual de la familia panameña?, ¿cuáles son sus retos?, ¿cuáles son la amenazas que enfrentan? Estas últimas interrogantes son el objeto de este artículo.

La sociedad actual mundial —y la panameña por extensión— es producto del mundo que le ha tocado vivir un mundo interconectado e interdependiente unido por la banda ancha y el ordenador. Como ya es una realidad evidente, vivimos en lo que muchos llaman la Sociedad del Conocimiento, algunas sociedades han entrado de lleno más que otras donde el conocimiento es el valor más buscado —El conocimiento es poder—, pero una máxima es que todo cambia incluso el conocimiento.

Esta sociedad ha sido impulsada a su vez por el boom tecnológico, la denominada Era digital, época de los ordenadores, laptops, smartphones (Galaxy, Blackberries etc.) y de la comunicación a través de redes sociales (Twitter y Facebook). No obstante, ¿cómo han afectado estos cambios la dinámica social de la familia? o estos ¿han sido beneficiosos o perjudiciales? He allí la cuestión.

La familia, como eje de la sociedad, ha tenido que adaptarse a esos cambios y no al revés, lo que ha impulsado en muchos casos que los jóvenes exijan estos artículos de lujo a sus padres, cuyos precios son muy onerosos. Atrás quedaron los clásicos regalos navideños muñecos, superhéroes y carros para los niños o jóvenes y para las niñas la clásica Barbie. Ahora los regalos más buscados son el último celular, los videoconsolas portátiles y las computadoras, que son exigidas de forma altanera de soborno con el famoso ‘¿acoso no me quieres?’, pues los jóvenes no desean estar OLD FASHION. Los padres muchas veces ceden a este chantaje consumista de sus hijos apoyado en la propaganda y el telemarketing.

Lo paradójico de todo esto es que en esta era del conocimiento y la comunicación global es cuando menos nos comunicamos. Los seres humanos adictos a la tecnología prefieren comunicarse a través de medios virtuales, que a través de las relaciones sociales reales. En muchos casos las familias se dan cuenta de noticias vergonzosas de sus familiares de forma sorpresiva en las redes sociales antes de que el joven tenga el valor de contarle lo que pasó a sus padres.

Muchas cenas familiares son interrumpidas abruptamente por el ring de un celular o por la constante fijación de un adolescente a los mensajes de texto de su teléfono (en algunos casos hasta el adulto).

Sumado esto a una programación televisiva tóxica, novelas violentas, eróticas (que ensalzan el delito), la cena familiar parece algo pasado de moda, los mensajes ocultos y los antivalores entran por muchos canales audiovisuales creando una atmósfera relativista, consumista, una cultura light.

En conclusión, no es cuestión de tomar una posición tecnófoba, sino de utilizar la tecnología para lo que sirve, evitando los extremos y los malos usos de la misma.

*PROFESOR DE ÉTICA Y RELIGIÓN.