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23 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Álvaro González Guzmán

‘Me duele irme, porque tengo compromisos y afectos, pero estoy entercado, y una a una se han ido muriendo todas mis esperanzas. Y los ho...

‘Me duele irme, porque tengo compromisos y afectos, pero estoy entercado, y una a una se han ido muriendo todas mis esperanzas. Y los hombres y los pueblos sólo esperan cuando están llenos de esperanza. Pienso en mis hijos, y una honda tristeza me anonada. Pienso en mis amigos y en mis familiares, y siento temblores de vacilación en mi conciencia. Pienso en mi patria, y me parece que soy un soldado que se fuga cuando ella más lo necesita. Pienso en el pueblo panameño, y quisiera quedarme para seguir quemando mi palabra en la lámpara estremecida de su angustia...’, ‘Mis Últimas Palabras’, Manuel Celestino González.

‘Acabo de leer el artículo (Caso Gallego: Muertes Misteriosas. La Estrella de Panamá-sábado 9 de junio de 2012) tuyo sobre el padre Gallegos, el cual hallé sumamente interesante, pero hace falta información que por ser amigo, colega y compañero de trabajo y de pesca del ingeniero Álvaro Gonzales te interesará saber’. Nos citamos, ‘porque es mejor que hablemos personalmente’, me dijo.

‘Tuve que leer tres veces el artículo sobre quien era mi amigo, pero cuando una persona queda mencionado en unas investigaciones judiciales, uno toma distancia, y más a esa edad en que uno es joven. Álvaro tenía 32 años, cuando aquel martes 13 de julio de 1971, en el MAG —Ministerio de Agricultura y Ganadería— que quedaba cerca del Cuartel de la Guardia Nacional en Panamá Viejo se tuvo que irrumpir en el baño, y Álvaro había ingerido una dosis del insecticida Folidol. Vivía en San Francisco de La Caleta, con su esposa Maritza y cuatro hijos’. ‘Me has hecho dejar que mi memoria se transporte al pasado, y me gustaría que se reivindique la memoria del Ingeniero Álvaro González Guzmán para que su nombre quede en el sitial que corresponde, pues era un hombre de bien. Después de tantos años, y leer tu artículo pude tener una idea de los sucedido’, es lo que nos narra conmovido, mientras las lágrimas brotan de sus ojos, un amigo, quien me solicita guardar su identidad.

‘Sus últimos días fueron de angustia, después del 9 de junio de 1971, pero no entendíamos nada y en aquella época no se podía hablar. Fue trasladado de la Regional de Veraguas a Panamá, después del escándalo del caso Gallego. Ojalá sus familiares te contacten y reivindiquemos el nombre Álvaro. Llegue a la Iglesia de Cristo Rey alrededor de las 7:00 a.m., donde la misa fue oficiada por el Padre Alberto Irazagui y ya el cadáver estaba allí. Donde reposan sus restos no sé, porque no asistí al cementerio’.

Otros correos y conversaciones telefónicas de quienes se identificaron como amigos, reiteraron la necesidad de reivindicar el nombre del Ingeniero, todo con el dejo de la nostalgia del hermano, amigo, consejero, y fanáticos de la pesca.

Los padres de Álvaro González vivían en Parque Lefevre. Un hermano falleció en Nueva York y su otro hermano Raúl ‘Balito’ González Guzmán, fue muchos años profesor en la Universidad de Panamá.

9 de junio de 1971. En Santa Fe, Veraguas, es secuestrado en horas de la noche el Padre Héctor Gallego.

‘Sobre su ‘suicidio’ se tejieron muchas hipótesis, pero lo cierto que han transcurrido 41 años, y ojalá los amigos, sus hijos, viuda reivindiquemos su nombre, ya que el mismo en la flor de su juventud, tomó una decisión, que en su momento no entendíamos. Quizás hoy podemos saber la verdad, que es necesario para limpiar su nombre’.

Al transcurrir 41 años desde aquel 13 de julio de 1971, ojalá la esposa, hijos, familiares, otros amigos den el paso, para la petición de un amigo ‘de pesca’, que era la afición y pasatiempo favorito de este ingeniero que el tiempo ha olvidado, pero siempre hay un amigo.

Un amigo ha dado el primer paso. La esposa, hijos y familiares tienen la última palabra.

Reivindiquemos el nombre de Álvaro González Guzmán...

CPA Y EXINVESTIGADOR DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD.