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27 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Panamá, entre frases y consignas

E ntre tanto acontecer político suscitado en nuestra querida patria, los mismos suelen llevarte de sobresalto en sobresalto, y definitiv...

E ntre tanto acontecer político suscitado en nuestra querida patria, los mismos suelen llevarte de sobresalto en sobresalto, y definitivamente, hay que buscar mecanismos de relajación, física, mental, espiritual que te faciliten seguir viviendo en democracia sin andar por las calles con un hacha en la mano para bajarle la cabeza al primero que te ose subir más los impuestos.

Y quienes en la infancia aprendimos rondas escolares, nos alegra haber aprendido aquella que decía, ‘de todos mis amigos, el libro es el mejor’, me entretuve, grandemente con la nueva producción literaria, del ‘fratelo’ de más de 40 años de amistad, ISRAEL CORREA PÉREZ.

Este chiricano, nacido allá en las calurosas, pero fructíferas tierras de Alanje, cuna de gente franca, laboriosa, sincera, hospitalaria y también aguerrida, ha tenido sueños, ideales y decisiones que lo han llevado de la mano, hacia la literatura, primero como receptor y ahora como emisor.

Y es que en cinco capítulos, el autor ha sintetizado una gama de acontecimientos que guardan una estrecha relación con el desarrollo de etapas políticas registradas en las calles del Panamá profundo, cargado de dolor, lágrimas, sones, tambores y jodedera, elementos éstos que han cambiado rumbos históricos y políticos, de nuestro ISTMO.

PANAMÁ, ENTRE FRASES Y CONSIGNAS, nos ofrece temas relacionados a la gestión de gobierno, de los partidos políticos, aquellos vinculados a la lucha por la soberanía, con las luchas cívicas y gremiales y los apodos relacionados con la política partidista y la gestión de gobierno.

Las veces que lo he leído, he disfrutado sus párrafos, pero Correa, no sólo menciona la frase o consigna, si no que explica, en lenguaje llano, dónde se dijo, por qué se dijo, quién o quiénes la dijeron, de allí que su didáctica sea diáfana, clara y, considero que lo más valioso de su aporte literario, es que no hay mezquindad en lo que escribe.

Correa no le niega protagonismo ni social ni político a nadie, relata los hechos como fueron y a los que andamos por los sesenta, habiendo pasado los cincuenta y rumbo a los setenta, nos hace recordar grandes eventos de nuestro país, en los que algunos fuimos protagonistas, de primera, segunda, tercera o quién sabe qué línea.

Abusando de mi limitado idioma de Shakespeare, puedo decir que es algo así como un ‘flash back’, que nos pone en sintonía y a compartir, sanamente, esos momentos.

Leer esta obra es algo así como una pausa agradable en la acción, eso lo he constatado con amigos que ya lo han leído, y que recuerdan con exactitud cuál fue su motivación para manifestarse, repudiar, o arengar tanto en la capital, como en el interior del país, algunas de las frases mencionadas en la obra.

Considero que el esfuerzo del colega ISRAEL es un aporte que debe ser tema de los círculos de estudio tanto para políticos, sociólogos, profesores, agentes de cambio, líderes comunitarios, estrategas políticos y cada persona que desee saber y estudiar más el resultado de la lucha panameña en las calles y avenidas de nuestra geografía.

Algunos podrán pensar que el panameño es blandengue, NO SEÑORES, por nuestras venas, corre sangre bravía, lo que ocurre es que preferimos llevar la fiesta en paz, porque nos gusta compartir con propios y ahora más, que tenemos que hacerlo con vecinos que nos visitan porque en sus patrias no pueden vivir, producto de diferencias profundas.

Todos deseamos un Panamá en el que podamos estar bien, bailando, trabajando, comiendo una ‘patí’ en Bocas o Calidonia, un ‘icing glass’ en Río Abajo o tal vez un ‘panecito de maíz’ o ‘una cocada con pepita’ en Alanje de donde también nacen escritores comprometidos con la tierra que los vio nacer.

Este libro nos lleva a recordar frases del Cholo Victoriano, el Fufo, el indio Omar, Guillermo Endara, al Gallo Ronco, Sombrero Loco, Fito Caseta, Cara de Piña, Martinelli, y consignas callejeras del movimiento obrero que hoy se repiten, tales como ‘ARROZ, POROTO YCARNE, EL PUEBLO TIENE HAMBRE’, sólo que ahora la modificaron y dicen ‘ARROZ, POROTO, SIN CARNE, EL PUEBLO TIENE HAMBRE’, definitivamente la percepción y sabiduría del pueblo está en la calle y lo demás es sabido.

PERIODISTA