02 de Oct de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Intocables

Un elegante automóvil transita en la noche sobre las vías adyacentes al río Sena en París. Adentro, un negro conduce y a su lado un mela...

Un elegante automóvil transita en la noche sobre las vías adyacentes al río Sena en París. Adentro, un negro conduce y a su lado un melancólico individuo mira la oscura y fría ciudad hasta que unos agentes de tránsito les persiguen y logran detener la marcha. Ambos, sonríen y enfrentan a los oficiales, quienes les piden identificarse y con armas en la mano, demandan una explicación a la excesiva velocidad.

El conductor sale y explica en tono grosero que se trata de un enfermo que lleva al hospital. Lo comprueba con una silla de ruedas en la parte trasera y con las convulsiones que afectan a su acompañante. Los policías les escoltan al hospital y luego, la pareja celebra la broma, suben el volumen de la música y se pierden en la telaraña vial de la ciudad.

Esa es la primera secuencia de la cinta Intouchables (Intocables), que en Panamá se exhibe con el nombre de Amigos, dirigida por Eric Toledano y Olivier Nakache y que ha constituido un éxito de taquilla en Francia donde se estrenó en 2011, basada en el relato de Philippe Pozzo di Borgo sobre su propia historia y experiencias como tetrapléjico, asistido durante un tiempo por Idriss, un africano que se introduce en su vida.

En realidad, en el texto original, es un magrebí, Abdel, quien asiste al empresario, pero en la versión cinematográfica, un senegalés es el segundo personaje. Ambos crean una amistad extraña, llena de momentos especiales que les modifica la percepción de la realidad, del enfrentamiento de las circunstancias alrededor de ellos y sobre todo la sensibilidad.

Pozzo di Borgo sufrió un accidente cuando flotaba en parapente frente a una montaña. Esta contingencia le dejó inválido y sin poder mover ninguna parte del cuerpo, solo un poco la cabeza y hablar con dificultad. Incluso su relato El nuevo aliento, en el que se basa la cinta, fue escrito con la ayuda de una especie de cánula que le permitía elegir las letras en la pantalla de una computadora adaptada.

El relato expone su situación y cómo pudo superar la invalidez total y al menos sacar fuerzas para salir, desenvolverse fuera de su cama y experimentar nuevas sensaciones. La película narra solamente la fase de la relación (actor François Cluzet) con el joven Idriss (Omar Sy) que lo atiende, le acompaña y conduce cuando sale de la casa.

Philippe es rico, educado y temperamental. Idriss, tuvo problemas con la justicia, siente en carne propia la vida de los migrantes marginados, tiene conflictos familiares y de adaptación social. El encuentro es casi caótico. Poco a poco se aceptan y perciben la doble dependencia. Hay modelos semejantes en el cine, Conduciendo con miss Daisy, de Bruce Beresford y Antes de partir, de Rob Reiner.

Ambos aprenden nuevos significados de la vida y de las relaciones que se adquieren en este contexto. Se acoplan y se hacen imprescindibles uno del otro, hasta superar sus contingencias y convertirse en diferentes personas. El periodo del encuentro ha servido para fortalecer sus espíritus y cada uno sigue su senda, armado con enfoques positivos. En el filme, se desenvuelve este argumento con hilaridad y escenas que encantan.

El positivismo de la película obligó a Pozzo di Borgio a rehacer y ampliar su narración con nuevos capítulos. Es un hito alcanzado por la propuesta dramatúrgica y que enriquece la historia de este paciente con mayor reflexión, fuerza y mediante una estructura más compleja. Ese es quizás el principal valor, además de la construcción de una amistad difícil de concebir por las diferencias que les separan.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.