03 de Oct de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Reflexiones sobre la desnudez

P rometí la semana pasada explorar otros temas que nos distraigan un poco de los avatares politiqueros y de toda la corrupción que nos r...

P rometí la semana pasada explorar otros temas que nos distraigan un poco de los avatares politiqueros y de toda la corrupción que nos rodea. Sí, es tanta y a tantos niveles que muchos no saben que es corrupción. Se tapan los ojos para sólo vendernos que el crecimiento económico es la salvación, pero mucha gente se ha desnudado sin saberlo. Otros lo han hecho conscientemente y con toda la intención de que se les vea tal como son. Se ríen y mofan. Se deleitan con sus groseras maneras de mostrar su sentido humano; del nivel de su capacidad de razonamiento y de sus limitaciones existenciales. Se desnudan para enriquecerse a como dé lugar; para ganar votos; para no ir a la cárcel o para recibir cariño, como confesó uno esta semana.

Alejado de esos temas, entre un pequeño grupo de humanistas teorizamos sobre el arte del desnudo. Nos sorprendió el rechazo furibundo y descalificativo de esa expresión artística; la noción de que los desnudos del cuerpo humano encierran de alguna manera condiciones obscenas o pecaminosas del comportamiento humano. Mis colegas y yo reflexionamos sobre la belleza del cuerpo humano como creación universal. Para algunos, como creación divina. La naturaleza sutil del ser como ente transparente que reta los insistentes intentos a través de los tiempos por ocultarlos, por presentarlos como prohibidos. Figuras humanas de piel, formas y perfecciones imperfectas, tantas veces plasmadas, de tantas maneras, a través de los tiempos, por tantos artistas.

Puede ser que las creencias y formaciones teológicas hayan disminuido la capacidad de algunos seres humanos de apreciar la belleza que representa su cuerpo y a la vez sentir orgullo por lucirlo en sus diferentes etapas a medida que van envejeciendo. Hablábamos de lo incongruente de esas apreciaciones, si tomamos en cuenta los desnudos que pintó Miguel Ángel en la Bóveda de la Capilla Sixtina. ‘La Creación de Adán y de Eva’ y la ‘Expulsión del Paraíso’ muestran el cuerpo desnudo del ser humano. Algunos pueden acotar que, con base en los relatos bíblicos, estas escenas son comprensibles. Pero, en el fresco La embriaguez de Noé’, también se presenta la desnudez de la figura humana para representar este episodio de los relatos bíblicos. Escribe Renne Arbour en la biografía sobre Miguel Ángel (1966): ‘Se observa a Noé embriagado y dormido, Cam avisa a sus hermanos, Sem y Jafet, y con su manto tapa la desnudez de su padre. El aspecto escultural de las figuras y su aptitud clásica revelan la influencia de los relieves antiguos’.

En un ensayo sobre la obra de Goya, ‘La Maja Desnuda’, publicada en la revista Arte y Mundo en 2008, se analiza que: ‘En el mundo del arte ha sido constante la búsqueda de la belleza del cuerpo humano, sobre todo femenino... Pero las trabas para pintar este tema han sido innumerables. La Iglesia Católica siempre ha considerado el desnudo como algo tabú, inductor de bajas pasiones, objeto de vergüenza y fuente primera de pecado y apartamiento del Evangelio... (…). El primero que se atrevió a pintar un desnudo, sin excusas, fue Goya con su famosa Maja Desnuda y ese atrevimiento le costó un proceso de la Inquisición’.

La tecnología moderna ha puesto en evidencia el comportamiento de las nuevas generaciones (y muchos de los más adultos) y sus actitudes con respecto al desnudo. Muchas veces ante la hipocresía social que aún trata de encasillar conductas naturales frente a las imposiciones morales de algunos sectores de la sociedad. A través de la red, una persona comparte su presencia natural (léase desnudo) con otra u otras de diversas maneras. Algunas muy ‘vulgares’ (depende de quién evalúe), otras muy eróticas y otras sencillamente como hermosas exposiciones de arte. Hay que entender que es una decisión personal que muchos han ido tomando, midiendo o no las consecuencias sociales de aceptación o rechazo.

El cine ha alcanzado su paz con las evaluaciones sobre el desnudo. Las producciones para televisión ya no se miden sobre la base de conceptos ‘moralistas’. Michelle Williams, Brad Pitt, Anne Hathaway, Daniel Craig, Angelina Jolie, Sharon Stone, Nicole Kidman, Penélope Cruz, Sylvester Stallone y un extenso número de actores alrededor del mundo han realizado escenas desnudos, siendo estos algunos de los más exitosos actores cinematográficos contemporáneos.

Ahora, el desnudo no necesariamente tiene que ser sobre el cuerpo humano. Allí la razón de que la palabra y el concepto pueden encerrar muchas cosas. La poetisa española, Clara Janes, escribió: ‘Quiero tener el cielo desnudo entre las manos: deshacer lentamente el color de las cosas, el germen del dolor’. Luis Alfredo Arango, guatemalteco, también poeta dijo: ‘Entre el mar -a donde nunca fui- y el viento que corre desnudo en las montañas, emplumado de palabras invento mi camino.’ Roque Dalton, salvadoreño, le escribió a su amada en su poema ‘Y sin embargo, Amor: ‘¨…a través de las lágrimas, yo sabía que al fin iba a quedarme desnudo en la ribera de la risa.’ Y el canta autor dominicano Juan Luis Guerra entona: ‘Te regalo un otoño, un día entre abril y junio, un rayo de ilusiones, un corazón al desnudo’.

El desnudo del cuerpo humano ha sido presentado de diversas maneras a lo largo de los tiempos y muy bien para los que ha sido inspiración para el arte, el amor y la cadena que interconecta la esencia de la vida y la supervivencia misma.

COMUNICADOR SOCIAL.