Temas Especiales

25 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Paul Gauguin (1848-1903)

P aul Gauguin fue un artista excepcional, inquietante, su gran inteligencia se plasma en una magnífica obra fuera de serie, con amplia g...

P aul Gauguin fue un artista excepcional, inquietante, su gran inteligencia se plasma en una magnífica obra fuera de serie, con amplia gama de estilos, extravagantes, misteriosos contrastes, logrando una poderosa pintura de fuertes contornos.

Captaba la esencia de la naturaleza que le rodeaba en un carnaval de arte salvaje. Huye de la civilización encontrando en la oscuridad y el silencio, su mejor arte. Creó un lenguaje artístico universal, representa las emociones invisibles del pensamiento onírico, la superstición. ‘Estoy buscando y expresando un estado mental para que el ojo experimente una impresión indefinida infinita.’

Existían una gran sed de sensaciones, Gauguin era pobre de sentimientos, su vida estaba rodeada de misterio. La base de su carácter era de un egoísmo feroz, del genio que considera que el mundo entero era su presa, una glorificación del poder.

Concebía la pintura como un dios devorador terrorífico, su vida interesa tanto o más que sus creaciones artísticas. Hirió a muchos, a sí mismo, sacrificó su familia, abandonó carrera, negocios, esposa, cinco hijos, manipuló amigos y colegas despiadadamente, fue responsable de la tragedia de Vincent Van Gogh causándole dolor y tanta humillación que lo llevó a la locura, a la automutilación.

Aceptaba las más ínfimas condiciones físicas para sentirse libre: producir con ardor y exuberancia su creatividad. Ostentaba un temperamento semisalvaje, buscaba la atención y admiración del público, resentía la explotación comercial. Aceptó la pobreza, el sufrimiento, para consagrarse a un destino de artista en constante peregrinación. En Martinica, padeció fiebre amarilla. En sus lienzos abundan matorrales, vegetación exótica, exuberante, flores monstruosas, enigmas religiosos primitivos, fecundidad sagrada, paradisíaca. Su obra extrañamente cerebral, trabajo enigmático, desconcertante, apasionado e intenso, emana el olor amargo y violento de la carne.

Dictó los avatares de su vida detalladamente, prefería vivir en la oscuridad. Su faena tenía que estar ya completada en su mente antes de empezar el lienzo. Había leído mucho. Era perturbado, místico, extraño, refinado, muy atormentado. Nunca estaba satisfecho con lo que producía, perfeccionista, sentía que no había dado todo lo que podía. En Francia, entre sus viajes a Taití daba fiestas, comidas en abundancia, su estudio estaba lleno de rarezas traídas del Mar del Sur. Dejó todo para irse a Oceanía. Su falta de modestia al hablar chocaba.

En Taití realizó sus mejores cuadros. Estos no se exhiben en la exposición del Museo del Canal. Sino una pequeña muestra de sus lienzos antes de viajar a Oceanía. Sobresalen dos óleos impresionistas del campo francés pintados hacia 1888 y una escultura de cerámica.

La muerte le alcanzó en la remota isla de Hivanoa, en el Pacífico Sur el 8 de mayo de 1903. Sus cartas relatan el colapso de su optimismo, agravado por falta de salud y pobreza, planeó suicidarse tomando cianuro potásico.

Era generoso con los nativos, detestaba a los europeos, peleaba con ellos. Contrajo lepra y sífilis, cubrió las paredes de su casa con figuras fantásticas, pasó largas noches de insomnio. La herida de su pierna supuraba, se llenaba de moscas, le dolía, usaba morfina para combatir el dolor, enfermo, casi inválido, falleció de un ataque cardiaco.

Dejó instrucciones a su joven concubina morena, que su casa fuera quemada después de su muerte, ella pereció voluntariamente entre las llamas de la cabaña tahitiana, destruyendo totalmente la mayor parte de su maravilloso legado artístico a la humanidad. Su amor por los salvajes, su deseo de protegerlos de los abusos del colonialismo, le causaron serios problemas.

‘Soy un artista un gran artista, lo sé. Por ello he soportado tanto sufrimiento para seguir mi vocación. Mi centro artístico es mi propia mente, soy fuerte porque nunca me he dejado llevar por otros, doy lo que tengo dentro de mí’.

DOCENTE