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24 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Crecimiento excluyente en Panamá

El 2013 se prevé como un año convulsionado. Especialistas en materia económica y financiera presagian otra recesión mundial, resultado d...

El 2013 se prevé como un año convulsionado. Especialistas en materia económica y financiera presagian otra recesión mundial, resultado de la desaceleración de la producción en los países desarrollados durante los pasados dos años.

Panamá no sintió la intensidad de la pasada crisis mundial. Nuestro crecimiento económico continuó su trayectoria sostenida con un índice aproximado de 11% al finalizar el 2012; sin embargo, deben tomarse las previsiones necesarias para no caer en endeudamientos públicos impagables.

Panamá, una nación con 3.5 millones de habitantes, ocupa la segunda posición en crecimiento económico de América Latina, pero está calificada como uno de los países con peor distribución del ingreso.

El Informe Mundial de Desarrollo Humano de 2010 indicaba que en Panamá el ingreso promedio mensual por habitante era de B/.1,112.00, pero realmente las cifras oficiales revelan que a pesar de haberse incrementado el salario mínimo, aproximadamente el 70% de la población económicamente activa (PEA), percibe ingresos por debajo de los B/.500.00.

Aunado a esta realidad, para el 2012 la inflación general ascendió al 6% y el 8.1% en productos alimenticios, lo cual llevó a una pérdida del 16% del poder adquisitivo de los ingresos de la familia; índices jamás registrados en nuestra historia republicana.

La vivienda fue otro de los rubros que sufrieron los mayores incrementos en sus precios.

Es evidente que la riqueza generada por el crecimiento económico excluyente continúa concentrada en un 15% de la población, conformada fundamentalmente por una elite de políticos y comerciantes, mientras persisten bolsones con índices de pobreza general de 25,8% y pobreza extrema de 32%.

El 2012 fue un año de triunfos en materia de crecimiento económico, pero oscuro en aspectos políticos y sociales. La corrupción galopante y las diatribas entre adversarios políticos estuvieron a la orden del día.

Las manifestaciones escenificadas en la provincia de Chiriquí, por el pueblo Ngabe-Bugle, así como por el pueblo colonense, son algunas de las protestas surgidas como resultado de desacuerdos, por el intento del gobierno de aprobar leyes inconsultas, para la explotación de recursos minerales, hídricos, ambientales o venta de terrenos y acciones estatales, que en poco o nada benefician a la población; muy por el contrario favorecían intereses particulares y empresariales de allegados al gobierno.

Estos conflictos aún con meses y mesas de diálogo y mediación de la iglesia, continúan latentes, sin alternativas de solución a las demandas de la población.

Esperemos que este año preelectoral y último de la administración Martinelli se disponga de voluntad política oportuna para encontrar la solución atinada a estas problemáticas.

Se suma, también para el 2013, la nefasta integración de la Caja de Seguro Social con el Ministerio de Salud. Iniciativa de privatización y/o externalización fallida durante la administración de Martín Torrijos.

De igual forma se pretende legalizar la privatización del IDAAN, con la figura de la Autoridad Nacional del Agua; iniciativa que culminará el proceso de privatización iniciado con la concesión de la facturación, corte, lectura y distribución que finalizará con el aumento en el precio del agua.

Los panameños aspiramos a que el crecimiento económico sea integral, que llegue a todos y se refleje en el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

ECONOMISTA Y EDUCADORA