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20 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Comentan nota de España

Panamá, 29 de enero de 2013. Señora Defensora:

Panamá, 29 de enero de 2013

Señora Defensora:

Con interés y estupefacción he leído detenidamente el artículo titulado ‘Panamá en la espiral corrupta de España’. Como española residente en Panamá podrán ustedes hacerse una idea de la curiosidad que ha suscitado el título de la portada de su diario.

Me ha sorprendido que en el mencionado escrito se afirmen con rotundidad ciertos supuestos que hoy por hoy aún están siendo investigados y que todavía no han sido llevados a juicio.

Pero mi estupor ha alcanzado niveles que difícilmente se pueden describir cuando se da por sentado que el Sr. Ignacio González, actual presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid, esté implicado en la trama de corrupción del Sr. Bárcenas, simplemente ‘según escuchas que revelaron en varios medios de comunicación españoles en 2008’. ¿Es esta toda la prueba que aportan?

Más adelante relacionan a la Sra. Esperanza Aguirre, anterior Presidenta de este organismo, con esta misma trama, sin añadir ningún argumento nuevo, ni prueba, ni dato.

Señores periodistas, seamos serios, seamos rigurosos. Esta táctica de ‘difamar que algo queda’ ¡no puede ser la tónica general de su periodismo!

Este artículo se limita a señalar sin aportar datos, a acusar sin pruebas ni indicios serios. A manipular datos publicados en no se sabe qué medio (ni siquiera se menciona el medio) hace ya 4 años, e intentar relacionarlos con el Sr. Bárcenas basándose en supuestos o elucubraciones.

Se trata, pues, de un artículo tendencioso que no debería haber sido publicado y, menos aun, sido objeto de la portada en primera plana, sin una investigación rigurosa.

En España, para nuestra desgracia, ha habido muchos casos de corrupción, hemos tenido gobiernos en donde sobornos, tramas de corrupción, apropiación de dinero público, malversación, han sido moneda corriente. Todos esos casos están siendo, por suerte, investigados, y en su caso, juzgados.

Mientras tanto, no dañen la imagen de España sin fundamento y no difamen sin pruebas. No es esta la forma de vender más periódicos, ni tampoco la manera de ayudar a nuestro país a acabar con la corrupción.

Confiemos en que la investigación de rigor de sus frutos, en que la justicia se ejerza y caiga sobre los culpables, y en que la verdad y la honestidad sean noticia en nuestros países.

LECTORA