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29 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

¡Devuelvan los carnavales al pueblo!

Nuevamente se repitió el fracaso. La celebración, infelizmente bautizada como ‘el carnaval de la city’, quedó muy lejos de las promesas ...

Nuevamente se repitió el fracaso. La celebración, infelizmente bautizada como ‘el carnaval de la city’, quedó muy lejos de las promesas de sus organizadores. Año tras año, y cada vez a un mayor costo, que en esta ocasión alcanzó niveles de escándalo internacional, si algo se repartió fue dinero para unos cuantos, en la misma proporción a la frustración para un pueblo que solo quiere ejercer su derecho a una sana diversión, que lo aleje, aunque sea temporalmente, de sus problemas cotidianos.

Que el triste espectáculo volviera a ocurrir era como la crónica de una muerte anunciada. Y la razón es básica: consiste en no entender que un verdadero carnaval debe nacer del pueblo y no de las mentes de quienes quieren determinar cómo el pueblo debe divertirse.

No en una sino en varias oportunidades he dedicado un escrito, para proponer que las autoridades abandonen su empeño de ser los arbitradores del carnaval y que, como consecuencia de su estulticia, sigan malgastando recursos públicos que solo producen réditos a los que deciden los múltiples contratos derivados de sus unilaterales decisiones.

Según las cuentas, apenas esbozadas por la Autoridad de Turismo, este año se invirtieron entre tres y medio a cuatro millones de balboas, entre los que están incluidos los escandalosos honorarios que se pagarían al ‘reguetonero’ que finalmente no llegó y a los que lo sustituyeron, siguiendo el ‘plan b’ del Sr. Shama. ¿En cuánto más se aumentaron los costos? Eso es lo que estamos esperando que se aclare. No es aceptable que el autodenominado ‘ministro de turismo’ escurra el bulto con la peregrina excusa de que lo que hubo fue un conflicto ‘fuera de Panamá’ y que, por tanto, no nos atañe. Las explicaciones se deben y la Contraloría debe realizar y publicar un extenso audito, para que podamos saber a dónde fueron los millones gastados que, por ser dineros públicos, deben justificarse hasta el último centésimo.

Ahora, cuando nuevamente es el momento oportuno, vuelvo a proponer que los fondos, aumentados, que en el próximo año se dedicarían a otra farsa repetida del ‘carnaval de la city’, se inviertan con mayor sentido común. Concretamente, deben utilizarse para establecer premios que estimulen la participación popular. Por ejemplo: premiar con 250,000 balboas a la mejor comparsa y con premios menores descendentes, hasta el décimo puesto, a las que se destaquen por su organización, originalidad y alegría. En total podría repartirse el equivalente a medio millón de balboas. Si esos premios se anunciaran un año antes, con seguridad habría muchos grupos organizándose en los distintos barrios del distrito capital, para participar y, aparte de divertirse, hacerse con las premiaciones económicas.

Cosa similar debiera hacerse para premiar los mejores carros alegóricos, los mejores disfraces, las músicas y tonadas originales. Para dotar los premios con millón o millón y medio bastaría y los resultados estarían garantizados.

Materia aparte y especial debe ser el escogimiento de la Reina del Carnaval. En lugar de una selección entre candidatas preseleccionadas por la organización actual, se debe convocar a un concurso entre los diferentes barrios. Que cada uno escoja su reina y que todas compitan con sus comparsas durante el sábado y el domingo del carnaval y que, al final de las presentaciones y desfiles del domingo, se escoja de entre ellas a la que despliegue mayor alegría y lucimiento por sus atuendos y se las compense adecuadamente por su participación. La reina así escogida, presidiría el lunes y el martes del carnaval, como ‘reina de reinas’. Para llevar adelante las ideas anteriores solo basta que los representantes de los corregimientos y sus juntas comunales se involucren.

Finalmente, cámbiese el nombrecito, que no dice nada. El carnaval de Las Tablas, para poner un caso, tiene personalidad propia, el que se ha inventado ninguna. El de Panamá también podría tenerla. Devolvamos su fiesta al pueblo y volvamos a tener el Carnaval de Panamá.

CANDIDATO PRESIDENCIAL INDEPENDIENTE.