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20 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Recuperar la importancia de la ética en la política

En el artículo ‘FUENTES DEL CENTRO HUMANISTA Y REFORMISTA’, escrito por parte Alejandro Landero, doctor en Gobierno y Administración Púb...

En el artículo ‘FUENTES DEL CENTRO HUMANISTA Y REFORMISTA’, escrito por parte Alejandro Landero, doctor en Gobierno y Administración Pública, el autor plantea en el capítulo segundo denominado ‘los desafíos desde el humanismo reformista’ que uno de estos desafíos es el de recuperar la importancia de la Ética en la política. Los otros desafíos son: 1. Recuperar el valor de los vínculos sociales; 2. Recuperar el sentido de la justicia en la Economía; y 3. Recuperar el significado de la educación en la cultura, de los cuales escribiré en los próximos artículos.

Poderosamente me llama la atención de las palabras de Landero, pues es claro, público, notorio, y de gravedad, la falta de Ética en la política panameña actual, a pesar de que Aristóteles definió a ésta, la política, como ‘La Ética de lo colectivo’. La política hoy en Panamá, en vez de ser un instrumento para la construcción del bien común, la justicia social o la felicidad colectiva, pasa a ser un medio propio de los mercaderes de la política que ven ésta como un negocio o un mercado, simplemente para hacerse ricos a costas del patrimonio nacional y nuestros impuestos, que unos más y otros menos, pero que todos pagamos, ya sea de renta, de transferencia de bienes o servicios, entre otros.

Landero manifiesta que la falta de Ética en la Política tiene como efecto ‘el surgimiento de un pragmatismo cínico y a una aberrante corrupción, que conlleva al debilitamiento de las instituciones y a la sustitución de los bienes públicos por los intereses meramente privados’. Es por la falta de práctica de este tipo de enseñanzas, porque sospecho que lo sabe, que el Señor Presidente no entiende que simplemente en Panamá no se puede utilizar ningún bien público —ni siquiera un dólar— para fines privados (como por ejemplo reuniones partidarias), por más que haya utilizado sus bienes privados en otras ocasiones. Tampoco entiende que la Constitución Política no es negociable ni sujeta a acuerdos privados, pues los funcionarios públicos deben hacer exactamente lo que las normas le mandatan y que la democracia es un sistema de pesos y contrapesos, no una concentración de poder. En otras palabras, el Estado no se maneja como un supermercado, distribuidora o banco.

Ante la crisis política del momento, tenemos que aplicar lo que nos dice Manuel Villoria: ‘No se debe pedir menos política, sino política de mayor calidad’. Esta calidad se da en medida en que los partidos políticos dejen de ser clubes electorales y se conviertan en escuelas de formación política, en que los buenos ciudadanos se interesen por la cosa pública y participen en ella, donde entendamos que depende de la política si el país se dirige a los senderos del desarrollo o por el contrario, se termine corrompiendo donde perdamos el país de oportunidades que tenemos.

¿Queremos vivir mejor o tener un modelo democrático parecido a los países de África Central? ¿Queremos desarrollo o el desastre financiero por culpa de la irresponsabilidad que se está dando en partes de Europa? ¿Será que ya es hora de devolverle algo al país de lo que el país nos ha dado?

La Ética en la política tiene como resultado que las instituciones funcionen bien y que los recursos permeen a todos, pues los recursos no se destinan sólo para los poderosos o corruptos. ¿Se imagina cuántos recursos más tendríamos si la Asamblea Nacional, la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía Electoral y la Contraloría General, por mencionar algunos, hicieran su trabajo e impidieran y/o condenaran los sobreprecios, el juegavivo y demás ilegalidades?

La encíclica Caritas in veritate sabiamente nos dice: ‘El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y hombres políticos que sientan en sus conciencias la llamada del bien común’. Lo primero que debemos hacer apenas una persona ingresa a la política es enseñarle el principio que dice: ‘La política está subordinada a la Ética’. ¿Será que es muy difícil entender que lo último que hace un patriota es robarle al país?

ABOGADO, SUBSECRETARIO NACIONAL DEL PARTIDO POPULAR.