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13 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Los locos son más

E sa convicción llevó a Ricardo Martinelli al poder. No era más que una frase salida de la campaña, pero que se convirtió en algo pegajo...

E sa convicción llevó a Ricardo Martinelli al poder. No era más que una frase salida de la campaña, pero que se convirtió en algo pegajoso a sus seguidores y eventualmente la principal frase de campaña. Ciertamente que los miembros y seguidores no estaban locos, ni pretendo escribir hoy de ‘esos’ locos. No, hablo hoy del mundo, definitivamente que en el mundo conocido, los locos son más. Y defino por loco al que no actúa racionalmente y su conducta no responde a la normalidad. Veamos cuántos locos conocidos enfrentamos hoy.

Si seguimos la crisis de Siria, alguien allá está loco. Alguien con poder que no duda en bombardear a su propio pueblo, asesinar a sus compatriotas solo por mantener el poder. La locura, muchas veces, nace del deseo de tener o mantener el poder. En su momento Hitler fue visto como un loco, por querer expandir su poder al costo de las vidas que fuesen. Hoy, los sirios enfrentan a quien yo considero otro loco moderno.

El continente africano parece hoy rico en locos. ¿Cómo si no, calificar a estos dirigentes militares y revolucionarios que reclutan menores de 12 a 16 años para combatir? Desde Chad, Mali, Somalia, Cambodia, Nigeria vemos cantidades de adolescentes ‘soldados en la guerra’. Y qué hablar del monstruo moderno Joseph Kony, buscado por las cortes internacionales por someter a niñas a violaciones y prostitución, niños a la guerra, mutilaciones y asesinatos de menores. ¿No está loco? ¿No están locos todos aquellos que utilizan a los niños, a pesar de las condenas y persecuciones por tribunales internacionales?

Y ni hablar de Estados Unidos, donde un ‘loco’ en media presentación de la película de Batman disparó a mansalva a los espectadores, matando a más de 10 e hiriendo a una veintena. O el caso de la escuela de Columbine, donde dos adolescentes mataron a estudiantes, más de 20, con armas automáticas, o aquel estudiante coreano que en West Virginia University acabó con varios estudiantes. ¿Cuántos locos más habrá en esa sociedad, listos para cometer otra locura?

Hay locos por doquier, en Noruega donde uno solo acabó con más de 40 estudiantes de una pastoral cristiana, o en Francia, donde un loco solo mató a cuatro personas. Las fuerzas armadas, particularmente las norteamericanas, gracias a Viet Nam, Irak, Afganistán y otras guerras menores ha sido prolífico en crear locos.

Pero la locura no siempre es violenta, también actúa en medio de los políticos. Para mí, Berlusconi tiene algo de loco para siendo presidente haberse enredado con prostitutas y menores de edad. Mientras que en Venezuela alguien está loco, pretendiendo vender la idea de un Chávez enfermo y recuperándose cuando nadie lo ha podido ver y mucho menos ha podido el propio Chávez, esté como y dónde esté, juramentarse como presidente. No puedo aceptar como cuerdo al que esté detrás de esta patraña.

Yo sé que en este mundo, lleno de locos, donde los locos parecen ser más, debe haber alguna justificación. Quizás siquiatras y sicólogos nos pudieran avanzar teorías. Pero, por la osadía de la inteligencia, les doy las mías. El mundo ha cambiado. Antes el hombre crecía e iba poco a poco asimilando conocimiento, en medio de estrictas reglas conservadoras de convivencia. Las familias eran completas y seguían un patrón de liderazgo incuestionable, fuese del padre, la madre o la abuela.

Todo eso cambió en la segunda mitad del siglo veinte, donde la mujer primero crece en su participación profesional y política, forzando situaciones que muchas veces desintegraron el hogar, luego se da la liberación de la mujer y con ello una promiscuidad sexual presagio de la independencia que pronto veríamos en los adolescentes.

Los finales del siglo 20 nos trajeron más avances tecnológicos, avances que el hombre no ha sabido incorporar a sus vida y que simplemente nos han transformado las nuevas generaciones en algo inédito anteriormente. Hoy, niños de cuatro y cinco años manejan computadoras, todo tipo de juegos electrónicos, expuestos a juegos de muerte y violencia. Por otro lado, los medios de comunicación sin censura ni controles, los exponen a todo tipo de programas, incluyendo telenovelas que son el peor ejemplo de vida familiar para la formación de las nuevas generaciones.

Las generaciones que estamos formando no responden al esquema en el que fuimos formados las anteriores. El joven hoy cuestiona a sus padres, o a su padre o madre según con cual habita. El joven es adulto muchas veces antes de los 15 años, los embarazos juveniles ya no sorprenden a nadie y las nuevas leyes, tratando de adaptarnos a los cambios, solo han hecho que los menores no tengan ni que obedecer ni mucho menos respetar la autoridad de la familia.

La crisis moral nos ha llevado a aceptar la promiscuidad hasta de los políticos, las sociedades del mundo han caído en una inmoralidad y falta de valores escandalosa. La Iglesia Católica no se pudo escapar de la crisis, nos ha tocado ver la renuncia de un Sumo Pontífice (no visto en 600 años) producto de su incapacidad de enfrentar los casos de pedofilia, corrupción en manejo de fondos y promiscuidad entre sacerdotes. Para Benedicto XVI el desafío no es para una persona de 85 años, se requiere un nuevo papa y más joven. Pero, ¿ante tanta locura y desenfreno, podrá? El mundo se ha ido volviendo loco poco a poco, pero nadie parece interesado en devolverle la cordura.

INGENIERO INDUSTRIAL Y ANALISTA POLÍTICO.