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17 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

La mujer universitaria

Al igual que en el resto de las universidades de América Latina, en la Universidad de Panamá se produce el fenómeno de la feminización d...

Al igual que en el resto de las universidades de América Latina, en la Universidad de Panamá se produce el fenómeno de la feminización de la matrícula estudiantil, que se ha mantenido de manera sostenida en una proporción de dos (mujeres) a uno (varón), en los últimos veinte años.

En efecto, en el primer semestre del 2012, el 66.5% de los estudiantes matriculados fueron mujeres (34,316), mientras que el 33.5% fueron hombres (17,311). A nivel de graduados, en el 2011, el 71% fueron mujeres.

Se observa que carreras relacionadas con el ‘cuidado’, como enfermería, educación, psicología y odontología tienen una afluencia masiva de mujeres, alcanzando el 80.4% de participación en la matrícula (2012). Mientras que carreras que implican mayor abstracción y del área de las ciencias naturales o exactas como Bellas Artes, Ciencias Agropecuarias e Informática, tienen mayor cantidad de varones (63%), a diferencia del resto de carreras de la Universidad de Panamá. Esta tendencia está relacionadas con los ‘roles’ tradicionales que la sociedad asigna al hombre y a la mujer, que deben ser superados hacia el futuro, pues se traducen en inferiores niveles salariales para las carreras consideradas ‘femeninas’, en comparación con las ‘masculinas’.

En cuanto a la participación política estudiantil en una institución como la nuestra, que posibilita la representación de este estamento en todos los órganos de gobierno, a nivel de votantes, las mujeres representan el 64% de los votos, pero no así, como representantes electas ante los diversos Consejos y Juntas de gobierno y Centros y Asociaciones Estudiantiles, donde significan apenas el 51%, concentrándose en los cargos de menor poder político.

En relación al estamento docente (4,427 en total), los varones representan mayoría relativa: el 53.5%, a diferencia de las mujeres (46.5%). Pero en Educación, Enfermería y Farmacia hay una concentración de casi 76% de profesoras, a diferencia de 24% de varones. Sin embargo, en Arquitectura, Bellas Artes, Ciencias Agropecuarias, Ciencias Naturales, Derecho, Economía, Medicina, Veterinaria y Odontología, el porcentaje se invierte: el 65% son varones, mientras que el 35% son mujeres.

En lo que se refiere al personal administrativo (4,281 en total), el 51.2% son hombres; y el 48.8% son mujeres.

A nivel del personal directivo de la Universidad, en cambio, el 65.6% son varones y el 34.4% son mujeres, llamando poderosamente la atención que solo existen cinco decanas (de 18), todos los directores de los CRUs son varones y nunca ha habido una rectora en los 77 años de vida de la institución.

Las cifras enunciadas con anterioridad dan cuenta de que una mayor promoción de las mujeres en cargos docentes, administrativos y de dirección y su participación como electoras y como representantes estamentales resulta urgente y resultará en todo sentido beneficiosa para la comunidad universitaria, por lo cual se debe alentar como política institucional a todos los niveles, el respeto de los hombres a los derechos de las mujeres.

Quedan pendientes tareas como la incorporación del género como eje transversal en la currícula de toda la oferta académica, la aprobación de mecanismos de paridad en las elecciones universi tarias, la aprobación de un reglamento específico sobre acoso sexual y la realización de campañas públicas sobre la equidad de género en la institución, tal como existe en otras universidades (v.gr. UNAM).

DEFENSORA DE LOS DERECHOS DE LOS UNIVERSITARIOS — UP.