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18 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Las Banderas del 9 de Enero

La emblemática jornada del 9 de Enero constituye para el republicanismo panameño un punto trascendente y de partida para la construcción...

La emblemática jornada del 9 de Enero constituye para el republicanismo panameño un punto trascendente y de partida para la construcción de una relación de respeto y de justicia con los Estados Unidos de Norteamérica.

La defensa de la bandera panameña fue el factor eficiente de una acción sangrienta y criminal de parte del poder imperial estadounidense en contra de la inerme población panameña. Fue el simbolismo de la enseña tricolor la que dio el impulso a la conciencia nacional que no desestimó presentarse en la hora de dura prueba por la que transitaba el país.

Valga reconocer los patrióticos actos de los estudiantes del Instituto Nacional y de toda una valiente población, que no repararon en nada, sino en la defensa de los más caros intereses nacionales.

En la ciudad capital los eventos fueron de cardinal importancia, precisamente porque aquí la presencia norteamericana era significativa. El estandarte que portaron los institutores constituye, tal vez, la más grande y presente significación de la República.

Ese emblema nacional depositado en el Instituto Nacional es hoy motivo de un proyecto de restauración impulsado por el Movimiento Ciudadano por el Fortalecimiento de la Identidad Nacional. En efecto, por la acción responsable de José Stoute, Ileana Golcher y Ana Elena Porras, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) representada por el ministro del Canal y presidente de la Junta Directiva del Canal, Ing. Roberto Roy, ha dado su asentimiento al mismo. Esta actitud reivindica los esfuerzos de Rimski Sucre dirigente del Grupo del 9 de Enero, quien no obtuvo resultados positivos en el empeño desarrollado por la restauración de esa bandera.

La actitud del Movimiento Ciudadano por el Fortalecimiento de la Identidad Nacional es loable, la cual quedará indeleblemente marcada en los patriotas nacionales y en la población en su conjunto.

Por su parte en Colón, como ningún otro lugar del país, con excepción de la capital los eventos tuvieron las mismas características. La población jugó un papel importante y el movimiento estudiantil asumió brillantemente su compromiso con la patria. Los colonenses aportaron su cuota de sacrificio con muertos y heridos. Aquí, igualmente la Bandera Nacional, constituyó el elemento insignia.

Ese importante estandarte, que todavía existe, tiene impregnada la sangre de un luchador colonense, hermano del máximo líder de la Marcha del Hambre y Desesperación, Andrés Galván. Precisamente correspondiente con el sentimiento patriótico de Colón, esa bandera que estuvo en poder del Dr. Guillermo Rolla Pimentel fue donada por él al Museo de Colón administrado por el Municipio.

Hoy, definitivamente nadie da cuenta del paradero de la Bandera Nacional que portaron los héroes colonenses el 9 de Enero de 1964.

Mientras en la ciudad capital de Panamá, los hombres y mujeres luchan por mantener viva la más grande ejemplificación del sentimiento y contenido nacional, en Colón ni las autoridades municipales, ni provinciales, ni los profesionales, ni los luchadores sociales, incluyendo a estudiantes, políticos, obreros, educadores y muchos otros, han dado señales de preocupación, sí de desatención ante un asunto que no puede ni debe soslayarse.

DOCENTE UNIVERSITARIO.