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20 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Alternancia en el poder o factura política

La conducta del pueblo panameño en asuntos políticos, parece contradictoria por la forma como ocurren los eventos en el país; no sé si e...

La conducta del pueblo panameño en asuntos políticos, parece contradictoria por la forma como ocurren los eventos en el país; no sé si es producto de la frustración por promesas no cumplidas o por el derecho que tienen los ciudadanos de cambiar a los dirigentes que los defraudan.

Transcurría el año de 1989, cuando el pueblo organizado decide acabar en las urnas con el gobierno agonizante del P.R.D. y de paso con la dictadura militar, que provocó con su tozudez la invasión norteamericana a Panamá. El pueblo vota mayoritariamente por la nómina encabezada por Guillermo Endara. Pero no habían pasado 18 meses de estar en el poder cuando saltan a la vista las grandes contradicciones políticas que llevaron a la ruptura de la cúpula gobernante.

El despido masivo de empleados públicos era el platillo del día en el gobierno entrante. Endara fue entrando en una crisis política, que fue llevando a la población a tenerle animadversión a un gobernante que ganó ampliamente, pero salió con la más baja popularidad, a tal punto que el mismo mandatario manifestó que ‘le ardían los pies por salir de la Presidencia’; expresión poco cierta, porque se volvió a postular infructuosamente en 2004 y 2009. Su gestión tiene opiniones encontradas, porque, entre otras cosas, un sector del país lo inculpa de haber solicitado la invasión a Panamá, cosa que negaba reiteradamente.

Con este panorama confuso llega a la Presidencia don Ernesto Pérez Balladares apoyado por el PRD, quien sorpresivamente gana con el 33% del voto popular, recuerden que habían siete candidatos y que en Panamá no hay segunda vuelta electoral, por ahora. Aquí se aplicó el adagio romano ‘Divide y gobernarás’.

El gobierno del PRD se caracterizó por la arrogancia y abuso de poder, solo como recorderis tenemos: Destitución y cárcel para un legislador de su propio partido sin presuntamente garantizarle el debido proceso, despido de los controladores aéreos, aumento exorbitante de salarios a los ministros de Estado y otros funcionarios, so pretexto de que estos no cayeran en tentaciones, (coimas). A pesar del clamor popular y de la iglesia.

Para rematar, se presume que autorizó invadir los predios universitarios, ocasionando la violación a la autonomía de la Universidad de Panamá, aunque inculparon a un gobernador, siendo éste un funcionario de baja jerarquía y, como dijo alguien por ahí, que un gobernador es como el ombligo. Ni los militares se atrevieron a semejante barbaridad. La gente sabe en Panamá, que la fuerza pública solo obedece órdenes del inquilino de las garzas, por lo que ese cuento no fue creíble.

Con todo ese rosario de desaciertos, se le ocurre hacer un referéndum, que el pueblo rechazó rotundamente, claro la reelección inmediata era el caramelo envenenado, pero el pueblo no mordió el anzuelo.

La mesa estaba servida para que ganara la Presidencia Mireya Moscoso del partido Arnulfista, quien encabezó un gobierno mediocre, salpicado por todo tipo y tamaño de corrupción, entre los casos que se recuerdan están: los duro-dólares, el helicóptero HP-1430 hundido, compra de joyas con los dineros del pueblo so pretexto de no andar andrajosa, la compra de la casa en punta mala, el caso CEMIS y el dinero donado por el gobierno de Taiwán y que fue a parar a unas fundaciones privadas de manera misteriosa, entre otras bellezas aún sin investigar. Por su falta de experiencia política, pasó por ese cargo con más penas que glorias, lo que decepcionó mucho al electorado panameño por ser la primera mujer presidente.

Todas estas condiciones facilitaron el triunfo a Martín Torrijos y al PRD, este encabezó un gobierno que se caracterizó por la persecución de los empleados públicos, miles de despidos, nepotismo, leseferismo y cómo no, la Sra. Corrupción se paseaba por todas las esferas políticas del gobierno. Una prueba de la apatía y el desgreño administrativo fueron sus 90 viajes al exterior, muchos de ellos improductivos, pero pagados con los impuestos del pueblo.

Quizás lo mejorcito que hizo fue impulsar el referéndum de ampliación del Canal de Panamá, aunque su aprobación fue responsabilidad de toda la nación panameña, excepto un partido político, que llamó a sus miembros a votar ‘NO’.

Así que su eslogan de campaña, ‘más trabajo, más seguridad, cero corrupción’, fueron solo palabras huecas; porque lo que dejó fue un cerro de corrupción.

Con las divisiones y luchas internas de los partidos políticos tradicionales, no se da la alternancia en el gobierno y se alza con la victoria Ricardo Martinelli y una coalición de partidos encabezados por Cambio Democrático.

Las cartas están sobre la mesa, le toca al gobierno actual saberlas jugar; aunque falta poco más de un año para terminar su gestión, ya se observan algunos resultados como lo son los enfrentamientos con la población de Changuinola, la Comarca Ngäbe-Buglé y Colón, la promoción del transfuguismo político, la eliminación del control previo de las inversiones públicas, las contrataciones directas y, aunque se están construyendo varias infraestructuras, esas también van cotejadas de una astronómica deuda pública.

DOCENTE UNIVERSITARIO, ESCRITOR Y ECOLOGISTA.