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24 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Importancia de las elecciones venezolanas

A pesar de que José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, diga que las elecciones venezolanas no significan el fin del mundo y l...

A pesar de que José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, diga que las elecciones venezolanas no significan el fin del mundo y los países latinoamericanos se hagan los desentendidos con ese proceso, lo que se dará este 14 de abril en Venezuela debe preocuparnos a todos. Podría resumir que lo que está en juego en esas elecciones equivaldría a decir que se decide entre el bien y el mal, no solo de ese país sino de muchos otros en el Continente.

Partamos por decir que toda la mentira sobre la enfermedad de Hugo Chávez que, a sabiendas de su terminal cáncer y diciendo que éste había desaparecido, corriendo las elecciones de diciembre para octubre, aspiró a un nuevo período, es motivo suficiente del primer fraude que hicieron los chavistas en contubernio con el gobierno cubano. Sigamos con las tantas mentiras que se dijeron desde que fue operado el 11 de diciembre de 2012 y que desde esa fecha más nunca nadie lo vio.

A pesar de ello, los hermanos Castro repitieron varias veces que Chávez se mejoraba, sus voceros, entre ellos Nicolás Maduro, llegaron a decir que hasta ejercicios realizaba, sostenía reuniones de cinco horas, firmaba en tinta roja decretos de nombramientos, se comunicaba con ellos en un lenguaje nuevo inventado por el paciente, etcétera.

Mentiras tan inverosímiles que hasta el día de hoy nadie ha podido saber qué dolencias tenía Chávez, cuando en efecto murió y cuál fue la causa de su muerte.

Uno de sus hermanos llegó a decir que luego de la operación había sufrido un derrame y un general dijo que había muerto por un ataque cardíaco. Todavía no hay certificado de defunción ni médico que lo refrende.

Terminemos con la ‘presidencia encargada’ de Maduro, violatoria de la misma Constitución por Chávez aprobada y su candidatura ilegal siendo candidato sin separarse de su cargo, y todo el ventajismo que se da en ese proceso y que es hartamente denunciado.

Frente a esto es que está toda la trama.

Cuba, aunque intentara antes dominar a Chile y prodigara invasiones militares a muchos de nuestros países en la década de los sesenta del siglo pasado, ha logrado su propósito de hacerlo con Venezuela, recibiendo anualmente la suma de 13 mil millones de dólares de subsidio de ese país —mucho más del que recibía de la Unión Soviética—, que incluyen más de 150 mil barriles diarios de petróleo que los cubanos revenden gran parte de ellos.

Los líderes chavistas han vendido e hipotecado su futuro a Cuba, en el ámbito político, y en lo económico a Rusia y a China. Por ello de la necesidad de un cambio de rumbo para quienes hoy dirigen ese país.

Esto no es escoger entre la izquierda o la derecha, ni entre el imperialismo yanqui y la revolución, lo que está de por medio es la libertad de Venezuela y de nuestro Continente, hoy sumido en un neopopulismo que entrega su soberanía como nunca antes se había hecho por ningún país americano y somete sus políticas a lo que se dicte en otros lares.

Dirán ustedes que el futuro que se juega este domingo 14 de abril no tiene efectos directos en países como Cuba, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Argentina. Por eso lo que está en juego es la victoria del bien sobre el mal.

EMBAJADOR DE PANAMÁ ANTE LA OEA, JULIO 2009 - ENERO 2010.