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10 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Satanización y otras cosas

Hace más de un mes, el diputado Sergio Gálvez manifestó que la figura del diputado se está satanizando. Más que satanizando, diría que s...

Hace más de un mes, el diputado Sergio Gálvez manifestó que la figura del diputado se está satanizando. Más que satanizando, diría que se está comenzando a reflejar lo que pareciera significa ejercer el cargo de diputado en la República de Panamá.

No basta que en su momento el legislar fuera la principal función de un diputado. El servir al Estado, representando a los votantes de su circuito, garantizando la Constitución y honrando los valores más altos de la Sociedad. Ahora, además de ser como dijo el presidente de la Asamblea un gestor de obras, votamos para que nuestros padres de la Patria sean Niño Dios cada Navidad, cenicientas, viajero frecuente, saltamontes y por qué no, figuras polémicas similares a los famosos de las revistas de corazón.

Es increíble el grado de degradación moral, legal, pública y social con que los puestos de elección popular son percibidos actualmente. Anteriormente, bien llamados honorables en todo el sentido de la palabra, nuestros actuales diputados disfrutan de una reputación que solo es superada por sus actos. El paternalismo que promueven y que ha caracterizado la política de este gobierno es insostenible. No dudo que el próximo gobierno se verá obligado a seguir este ‘programa social’, que a mi parecer no debe ser parte de la política estatal el premiar, por ejemplo, el mínimo esfuerzo con becas universales, reflejando que los planteamientos políticos sociales siguen enfocados en promover ciudadanos conformistas y dependientes, esperando que el Estado y los gobiernos de turno le resuelvan sus problemas.

El actual diputado debe dejar de ser un simple títere, romper ese círculo vicioso de depender de las decisiones del Órgano Ejecutivo y comenzar a actuar en pro del ciudadano. Cuando están en el poder, lo defiende aún cuando actúan mal y cuando se encuentran en oposición la poca moral que les queda la usan para hacer ver que ellos nunca se comportaron igual. No dudo que parte del problema es de nosotros como electorado, al seguir votando por candidatos que no ofrecen más que promesas y sobrenombres innecesarios.

Cada pueblo se merece el gobernante que tiene. Los últimos gobiernos, solo han ido escalonadamente aportando su granito de arena a la corrupción, hasta coronarse, actualmente, en situaciones descaradas que reflejan hacia dónde vamos como sociedad. La mayoría de los votantes sigue perdonando y apoyando todo esto, con la excusa de que ellos roban, pero, ayudan. Esa ignorancia y pasividad nos está costando nuestra democracia y acrecentando la desigualdad.

Espero que en las próximas elecciones sepamos elegir bien y que seamos conscientes de que si no exigimos cumplimiento y respeto a las leyes, llegará un momento en que la realidad de otras latitudes latinoamericanas se presente en la nuestra.

*ABOGADA.