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02 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Rvdo. Jorge Sarsaneda Del Cid

En la década del 60 tuve el privilegio de conocer al Rvdo. Jorge Sarsaneda Del Cid. Era un joven inquieto, dinámico, inteligente y con u...

En la década del 60 tuve el privilegio de conocer al Rvdo. Jorge Sarsaneda Del Cid. Era un joven inquieto, dinámico, inteligente y con una gran capacidad de liderazgo en el movimiento estudiantil de aquella época. Desde muy joven mostró interés supremo por los movimientos ideológicos y políticos juveniles universitarios inspirados en el social-cristianismo y el compromiso de lograr una sociedad más humana y más justa. Juntos participamos en varias gestas estudiantiles universitarios de denuncia y protestas contra las injusticias sociales cometidas por los gobiernos de la época. La experiencia histórica acumulada del P. Sarsaneda es evidente e incuestionable.

Recientemente, leí en el prestigioso diario La Estrella de Panamá, la llamada ‘Carta al Hermano Francisco’, en la que el padre Sarsaneda envía su mensaje al santo padre sobre la represión policial y la vulnerabilidad del actual gobierno en el tema de la corrupción, el despilfarro de los fondos públicos y la impunidad. En la referida nota plantea una interrogante que es una especie de grito desesperado y pregunta ‘¿Se está matando a la gente en nombre de la economía?’. Este es un testimonio fehaciente que confiesa el prestigioso sacerdote y porque sabe, no puede sustraerse de los problemas sociales, económicos y políticos que experimenta nuestro País. El P. Sarsaneda es consciente como pastor comprometido con el pensamiento humanista-cristiano que no puede aceptar que al hombre se le trate como un objeto de la economía y que simplemente se convierta en una cifra ó un dígito más de una tienda o de un supermercado. No podemos de ninguna manera sustraernos de una realidad social y política y hacerlo es declararse en fuga y un abandono de la razón y la moral.

Lo que ha hecho el padre Sarsaneda es dar testimonio de su fe cristiana y honrar a la corriente teológica que nació en el seno de la Iglesia Católica en Latinoamérica derivada del Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín, Colombia, que impulsó la llamada ‘Teología de la Liberación’ y las ‘comunidades cristianas de base’, movimiento de trascendental importancia espiritualmente renovadora porque contribuyó a que la fe estará más fortalecida en el espíritu del hombre si se convierte en fuente de liberación de las injusticias y de la opresión.

La congregación religiosa de los Jesuitas es conocida en el mundo por su fidelidad a los principios evangélicos que tienen como objetivos la creación de una sociedad que se fundamente en el humanismo cristiano y el profundo respeto a los derechos humanos. La congregación jesuita tiene una larga trayectoria, especialmente en Latinoamérica, en las intensas lucha por la libertad de los pueblos oprimidos por sistemas totalitarios y antidemocráticos.

El padre Sarsaneda, miembro de la congregación religiosa, Compañía de Jesús, cuyos miembros se les conoce como Jesuitas, constituyen una orden religiosa caracterizada por su espíritu misionero identificados con los principios evangélicos-sociales fundamentados en la ‘opción preferencial por los pobres’. El actual pontífice Francisco, el argentino Jorge Mario Bergoglio, es el primer papa perteneciente a la Compañía de Jesús.

Sin duda alguna, el santo padre evaluará con detenimiento la ‘Carta al Hermano Francisco’• que le envara el P. Sarsaneda. La histórica misiva lo que hace es ratificar lo que se ha señalado en diversas y variadas ocasiones sobre la falta de transparencia en la gestión pública, la corrupción, las contrataciones directas, el exagerado populismo a costa del recurso público que ha elevado la deuda pública a peligrosos niveles porque puede ser impagable, el uso de los recursos del Estado para fines políticos re-leccionistas.

En fin, el P. Sarsaneda ha puesto ‘el dedo sobre la llaga’. Admiro su valentía y su coraje y por permanecer siempre como cristiano comprometido con los principios de una Iglesia que cada día debe estar cerca de los pobres, marginados y oprimidos.

PROFESIONAL DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA.