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07 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

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Ya que no nos libramos de las ganas de ser como los gringos, con sus ‘Black Fridays’ y esas banalidades que hacen pensar que en realidad...

Ya que no nos libramos de las ganas de ser como los gringos, con sus ‘Black Fridays’ y esas banalidades que hacen pensar que en realidad somos del primer mundo, mientras que los comercios, con una risotada nos asaltan el bolsillo, miremos a los estadounidenses en otras actitudes y copiémoslo de la misma manera y con el mismo entusiasmo.

Hace unas dos semanas, Jeff Fager, jefe de la División de Noticias de la cadena televisiva CBS y productor ejecutivo de la revista semanal 60 Minutes, expresó su decepción y contrición respecto a un reportaje emitido días antes por su propia cadena en el semanario en mención, con información imprecisa, equivocada y hasta falsa en algunas instancias. El reportaje era sobre los incidentes en Benghazi, Libia, y los ataques terroristas que causaron las muertes del embajador de Estados Unidos y varios personeros de la misión diplomática.

El reportaje sobre los eventos en la embajada de Benghazi fue preparado por la periodista y corresponsal Lara Logan y emitido el 27 de octubre pasado en el programa. La cadena televisiva defendió por espacio de una semana a su corresponsal y el contenido del reportaje; pero luego de investigaciones más profundas, la periodista tuvo que reconocer que la pieza noticiosa contenía errores informativos.

El Washington Post informó que en la aceptación del error, Logan dijo que ‘su fuente, un contratista de seguridad llamado Dylan Davies, la había ‘engañado’ falsamente retratando su participación en los hechos del 11 de septiembre de 2012, cuando el complejo diplomático de EE. UU. en Benghazi fue atacado.’

Ya el New York Times hace algunos años tuvo que hacer lo propio. En ese entonces comenté en el artículo titulado ‘Periodismo y la verdad comprobable’ que ‘El 12 de mayo del 2003 el New York Times se vio obligado a publicar una extensa nota editorial titulada ‘Correcting the record’ (‘Corrigiendo el registro’), en la cual reconocía que uno de sus reporteros, Jayson Blair, había plagiado, falsificado información y mentido descaradamente en sus reportajes para el diario. (...)’. El Times se vio obligado a ofrecer una larga disculpa a sus lectores. Señaló que la carrera de Blair como periodista y reportero fue ‘una profunda traición a la confianza y uno de los momentos más bajos en los 152 años de la historia del periódico’. (New York Times, mayo 12, 2003).

El asunto Blair dio lugar a una investigación interna y profunda de todo el manejo administrativo y editorial del New York Times y provocó la reestructuración de los procesos de producción y la dimisión de Howell Raines, su editor ejecutivo, y de Gerald Boyd, hasta entonces su editor en jefe.

Y si creemos que la acción de disculparse por el mal manejo de la información, el acto responsable de pedir disculpas públicamente y tomar las medidas correctivas solo ocurre en los Estados Unidos, tan solo a inicios de este año, el diario El País de España, del grupo Prisa, tuvo que disculpase por la publicación errónea de una supuesta fotografía del entonces mandatario venezolano Hugo Chávez en donde supuestamente aparecía entubado en una camilla de hospital.

Medios internacionales publicaron que ‘Poco después de las 6:30 de esta madrugada (24 de enero de 2013) la web del diario de Prisa anunciaba la retirada de la imagen, suministrada por una agencia informativa —Gtres Online—. Tras constatar que la imagen ofrecida no correspondía a Chávez, El País paralizó asimismo la distribución de su edición impresa y procedió a enviar una nueva edición a los puntos de venta.’

Horas después el Diario El País publicó que ‘EL PAÍS pide disculpas a sus lectores por el perjuicio causado. El diario ha abierto una investigación para determinar las circunstancias de lo sucedido y los errores que se hayan podido cometer en la verificación de la fotografía. Gtres Online es una agencia gráfica con la que EL PAÍS trabaja desde hace varios años y que representa en España a otras agencias internacionales.’

Léase bien la palabra ‘Verificación’. No sé si es Periodismo responsable dejar que una persona se siente ante un micrófono y diga lo que le venga en gana sin que el periodista haya realizado un trabajo previo de investigación sobre los temas a tratar. Eso ocurrió aquí la semana pasada y si el argumento es que no hay control sobre el sujeto a la hora de realizar la entrevista, es peor la falta profesional si la pieza es pregrabada. Es lo mismo que ocurrió con la entrevista a Dylan Davies que realizó la corresponsal de 60 Minutes, Lara Logan.

Jeff Fager, jefe de la división de noticias pregunta: ‘¿Le fallamos al público espectador? Sí. ¿Esperan las personas que hagamos un buen trabajo? Por supuesto que sí. ¿Esperan que seamos perfectos? No lo creo. Pero cuando das un paso adelante y admites un error, la gente va a entender.’

La verdad comprobable es el ingrediente que los medios serios exigen en la formulación y presentación de informaciones y opiniones a la comunidad, para que cada individuo la utilice de la manera más conveniente posible en la construcción de sus conclusiones sobre la materia que se discute. Es un asunto serio, muy serio la validación de la información. Cuando el periodista y su equipo de apoyo no se toman el tiempo para investigar lo planteado por una fuente: flaco favor le hace a la profesión, flaco favor le hace a la verdad.

COMUNICADOR SOCIAL.