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24 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Francisco de Zela y Panamá

Hace pocos meses, la Alcaldía de Panamá nos comunicó la asignación de un terreno en la ‘Plaza de la Unidad Iberoamericana’, ubicada en l...

Hace pocos meses, la Alcaldía de Panamá nos comunicó la asignación de un terreno en la ‘Plaza de la Unidad Iberoamericana’, ubicada en la Calzada de Amador, en la que podíamos colocar la efigie de un héroe peruano.

La Embajada del Perú, asumió el reto y, contando con el apoyo de un significativo grupo de connacionales, logramos reunir los fondos necesarios para construir el busto de Francisco de Zela, que fuera develado el 19 de octubre último, por la señora Eda Rivas, ministra de Relaciones Exteriores del Perú.

Una rápida semblanza nos ayudará a entender el porqué de nuestra elección.

Francisco de Zela, nacido en 1768, era hijo del español Alberto de Zela y Neyra y de Mercedes de Arizaga y Hurtado de Mendoza, natural del Callao, que residían en Lima. Estudió en el Seminario Conciliar de Santo Toribio hasta 1784, cuando, a pedido de su padre, se trasladó a Tacna.

La Revolución del Tacna

Francisco de Zela, es conocido por ser el peruano que dio el primer grito de libertad en el año 1811, en el proceso de la independencia del Perú. Lo hizo en la ciudad de Tacna el 20 de junio de 1811. Se le considera el precursor de la primera insurrección armada de la Independencia del Perú. La rebelión de Tacna tuvo estrecho contacto con la de Argentina, que se inició en Buenos Aires el 25 de mayo de 1810. Los argentinos enviaron un ejército a la provincia de Charcas (actual Bolivia), bajo el mando del general Antonio González Balcarce y del abogado Juan José Castelli e invitaron a varias ciudades del sur de Perú a unirse a la revolución.

Francisco de Zela, fue el primero en responder y en un ‘Bando al Pueblo de Tacna’ declaró su adhesión a la Junta de autogobierno de Buenos Aires y pretendió asumir la jefatura político- militar de la plaza militar con el título de ‘Comandante Militar de las Fuerzas Unidas de América’. Zela fue apoyado por un numeroso grupo de criollos, mestizos e indígenas, entre ellos el cacique de Tacna, Toribio Ara, junto a su hijo José Rosa Ara y el cacique de Tarata y Putina, Ramón Copaja.

Bajo el mando de Zela, en Tacna, se asaltó el Cuartel de Caballería del Regimiento Dragones del Rey y luego el Cuartel de Infantería que estaban situados a dos cuadras de distancia a la voz de ‘... cargar y adelante’, la noche del 20 de junio de 1811, Zela enarboló una bandera con colores azul y blanco a cuatro campos triangulares, estableciendo por escasos tres días un gobierno libre que asumió los principios de la Junta de Buenos Aires.

El 20 de junio, el ejército patriota argentino fue derrotado por el ejército realista peruano encabezado por el brigadier José Manuel de Goyoneche en la Batalla de Guaqui, en las cercanías del Lago Titicaca.

Los principales dirigentes de la rebelión fueron sometidos a juicio, entre ellos Zela, que fue llevado a Lima. Allí, gracias a las influencias de su familia y a la mediación de importantes personajes, se le conmutó la pena de muerte por la de encierro perpetuo en el Morro de La Habana. Se consiguió modificar la sentencia: UNA PENA DE DIEZ AÑOS DE PRESIDIO EN LA CÁRCEL DE CHAGRES DE PANAMÁ, Y CONCLUIDA LA PENA, EXPATRIACIÓN PERPETUA.

Se dice que murió en 1819, a la edad de 50 años. Sus restos moran en Panamá, en un lugar todavía no encontrado, pero junto a un grupo de historiadores y arqueólogos estamos trabajando en la posibilidad de encontrarlos, darles cristiana sepultura y rendirle los honores que se merece por todo el Perú.

En resumen, Francisco de Zela, fue el primer precursor de la independencia del Perú que no vaciló en levantarse en armas, acogiendo el llamado de los independientes del sur del continente.

La Independencia del Perú es proclamada, finalmente, el 28 de julio de 1821 por el generalísimo don José de San Martín. La gesta de Zela y otros precursores inspiró el camino para que el Perú se uniera a otras naciones hermanas de América en el propósito de construir un futuro independiente más allá de tutelajes externos.

En este sentido, considero que hacemos justicia al resaltar la figura de Francisco de Zela en ésta ciudad donde pasó los últimos años de su vida.

Entre Panamá y Tacna —la ciudad donde se levantó nuestro héroe— hay muchos kilómetros de distancia, pero una cercanía espiritual y una comunión de valores patrióticos y de defensa de la soberanía. Tacna, como todos sabemos, en la ciudad heroica del Perú, la que estuvo 50 años cautiva y hoy expresa el más elevado patriotismo de nuestro país.

De Zela simboliza esa coincidencia histórica entre el Perú y Panamá, que data desde los tiempos preincaicos y que hoy se manifiesta en una común perspectiva de crecimiento económico y proyección constructiva en el continente americano y el mundo.

EMBAJADOR DEL PERÚ EN PANAMÁ.