Temas Especiales

05 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Una asamblea que no piensa, obedece...

Cuando afirmamos que vivimos en una Democracia, como sistema político de gobierno, pero sus tres órganos de gobierno no actúan separada ...

Cuando afirmamos que vivimos en una Democracia, como sistema político de gobierno, pero sus tres órganos de gobierno no actúan separada e independientemente, estamos afirmando una falacia. Entonces, aquellos que en una época expusimos nuestras vidas y las de nuestras familias, en la lucha contra la dictadura militar que nos gobernó durante veintiún años de nuestra historia, no podemos permanecer callados al inicio de un nuevo periodo electoral, que nos permite retirarle el mandato a un gobierno cuyo poder Ejecutivo ha secuestrado a los dos otros órganos del Estado, para romper la separación de poderes.

En esta ocasión quiero enviarle un mensaje a la juventud de nuestra patria, porque gran parte del electorado que el próximo 4 de mayo debe acudir a las urnas a ejercer el sagrado Derecho del voto lo conforma ese segmento de la población. Creo que gran parte de la responsabilidad del secuestro de los órganos Legislativo y Judicial por parte del Ejecutivo, en el actual período de gobierno, recae directamente sobre la mayoría oficialista de nuestra Asamblea de Diputados, por su capacidad de entrega absoluta a la voluntad del inquilino de palacio en íntimo contubernio con sus compañeros de gestión.

A finales del mes de diciembre, la Asamblea de Diputados, encabezada y por iniciativa de su presidente, supuestamente, y el resto de la mayoría oficialista, aprobó otro de los tantos proyectos de ley que han aprobado por órdenes del Ejecutivo, sin pensar o saber lo que hacían, simplemente, obedeciendo. Yo dudo que ningún diputado de esa mayoría oficialista se atreva a tener la más mínima iniciativa, sin contar con la aprobación del jefe del Ejecutivo.

Creo que cada uno de los que en este nuestro país luchamos por la Democracia, la Justicia y la Libertad, debemos adoptar la iniciativa de un movimiento dirigido a que ningún elector demócrata vote en las próximas elecciones, por ningún diputado de la mayoría oficialista, por constantemente estar atentando contra las instituciones democráticas de nuestro país. Tiene que ser una consigna para que los diputados que sean ungidos con el voto popular, como los que tienen el mandato de legislar para fortalecer nuestra Democracia, no sean hombres capaces de actuar en contra de los intereses de las grandes mayorías, simplemente por satisfacer los apetitos políticos y económicos de los miembros del Ejecutivo.

La sociedad civil debe iniciar un movimiento debidamente organizado, para que en cada circuito electoral del país, se tenga perfecto conocimiento de los diputados de la mayoría oficialista de la actual Asamblea de Diputados, que pretendan reelegirse, luego de haber sometido a nuestro país al ridículo internacional, cuando en diversas ocasiones han aprobado leyes en contra de los intereses nacionales, para luego recular, derogándolas o modificándolas, frente a la presión popular y recientemente, frente al escándalo internacional.

No se puede mantener en uno de los más importantes órganos del Estado a quienes pretenden reelegirse, tratando de comprar la conciencia de un pueblo digno, regalando pavos y jamones para las fiestas de fin de año y quienes utilizan propaganda política para pretender lavar cerebros, todo esto, con los fondos del erario público.

La juventud panameña tiene la gran oportunidad de aportar su grano de arena a la lucha por el rescate de la democracia, que muchos libramos y que otros intentan debilitar y la mejor manera de contribuir a fortalecer esa democracia, es impidiendo que regresen a la Asamblea de Diputados, quienes traicionaron el mandato popular que recibieron en las urnas en mayo del 2009.

No podemos seguir permitiendo que nuestro Órgano Legislativo, siga ratificando funcionarios escogidos por el Ejecutivo para secuestrar al otro Órgano del Estado, estos funcionarios designados, no por su capacidad para desempeñar sus funciones, sino por su capacidad sin límites para someterse a los mandatos del Ejecutivo, hasta el extremo de pisotear y violar nuestra Constitución Política.

Panameños, tengamos bien claro que los diputados, pueden ser la pobre oferta que los partidos políticos nos presentan, pero para llegar a ocupar sus curules dependen del voto de cada uno de nosotros y a la presente clase política, recuerden que cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto.

Somos los únicos que tenemos el mayor poder y es de escoger nuestros dirigentes políticos y somos los mismos quienes podemos quitarlos, ‘el Poder público emana del pueblo’.

ABOGADO.