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02 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Sanar y amar

Todavía me encontraba en cuarto año de secundaria cuando conocí a la chica de quien me enamoré, me encantaba todo, no había situación qu...

Todavía me encontraba en cuarto año de secundaria cuando conocí a la chica de quien me enamoré, me encantaba todo, no había situación que me pusiese de mal humor, salvo no saber de ella. Escuchar su voz, su risa, sentir sus besos y mejor aún compartir un momento en que se podía decir ‘te quiero’, ‘te amo’.

A decir verdad, los instantes plenos de felicidad, ese palpitar fuerte y repetido en el pecho en ambos carecía de toda malicia y ser felices era sencillo. En una parada, una chicha de naranja, en un restaurante, después de salir del colegio o simplemente ir en el bus con los dedos entrelazados; pero, como todos sabemos, siempre suceden cosas que hacen tomar distintos caminos y todo esto forma nuestro carácter y forma de enfrentarnos ante la vida, todo se esfumó con unas vacaciones que tomó donde un familiar; perdimos contacto casi tres meses y al vernos no era lo mismo, al menos yo lo percibía así.

No recuerdo qué más sucedió, pero de lo que sí estoy seguro es de que no volví a ser el mismo en estos menesteres. Traté siempre de manejarme por lo básico, amistades y pasarla bien, pero no más de eso. Llegué a tomar distancia de relaciones por casi tres años, busqué mi propia forma de sanar, basada en actividades que me hicieran formar parte de algo y no hablo de universidad y maestrías, si no de relacionarme en actividades que llenaran ese espacio con satisfacción personal.

Hoy día, luego de haber tenido dos relaciones y con una hija, vuelvo al principio, vuelvo a mí mismo; no a reinventarme ni nada por el estilo, sino a dedicar tiempo y espacio en vivir y complementar con mi hija experiencias que vayan sanando ciertas cosas. Lo más importante es no pretender buscar la tranquilidad o serenidad en tu corazón en alguien, debes primero buscarlo dentro de ti, no importa la edad o definición sexual, lo más sano, para no herir a nadie, es curarse uno mismo con el tiempo.

He conocido hombres y mujeres, entre amigos y conocidos, que simplemente no pueden estar solos, pero continúan de relación en relación en cortos periodos; y por supuesto, entiendo que la emoción dura poco tiempo, luego la realidad abriga las emociones y sienten que es poco lo que los une, salvo buenos momentos y peor aún si hay conveniencia de ambas partes.

Hay etapas en las que se busca lo ideal y quizás esto aunado a la presión social y familiar de tener una pareja influye grandemente. Recuerdo incluso una compañera de trabajo que a sus treinta años me dijo: ‘Bueno, voy a ver qué hago, antes de los treinta y dos me caso’, ¿es válido? Por favor, no se ponen periodos para hacer tal cosa, se arriesgan a tomar personas equivocadas; peor aún cuando exigen que ya deben tener un anillo que selle tal compromiso solo por el que dirán.

Me siento complacido por compartir parte de mi vida en este artículo, pero espero que en esencia si está mancillado su corazón, primero sane, quiérase y luego ame; ya que el tiempo pasa rápido y no cuesta nada hacer bien las cosas.

Bendiciones.

*ADMINISTRADOR DE EMPRESAS.