Temas Especiales

03 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Un avestruz en los debates presidenciales

Responsabilidad y con mirada al pueblo; hablar, escuchar y responder; argumentar propuestas y motivar al votante en la meta de que sí se...

Responsabilidad y con mirada al pueblo; hablar, escuchar y responder; argumentar propuestas y motivar al votante en la meta de que sí se es una alternativa a la Presidencia de la República. En esto podrían sintetizarse los debates presidenciales; tres hasta ahora.

Ello es, también, parte de la ética en la política; el compromiso con la población de no reducir la campaña a los cintillos, a los panfletos y al mercadeo indirecto, altamente oneroso, sino de presentarse cara a cara para conversar sobre las proyecciones de país. La asistencia a estos encuentros certifica el compromiso de los candidatos con el pueblo, pero hay un avestruz que prefiere enterrar la cabeza.

El primero de estos debate se dio el 26 de octubre, por iniciativa de APEDE y tuvo como escenario la Feria Internacional de Azuero. JC Navarro, JC Varela; Gerardo Solís (hoy vice de JCN) y Juan Jované expusieron sus visiones y dieron respuestas sobre un tema que ha de preocupar al país: la situación del agro. La pertinencia de esta temática se explica por sí sola, se toma en cuenta la seguridad alimentaria, sobre todo los altos costo de la producción y de los alimentos.

Uno y otro de los aspirantes encararon el desafío de responder a las inquietudes del sector; y quizás sea esa la razón de la ausencia del candidato oficialista de Cambio Democrático. Un gobierno que ha olvidado el agro y que negocia, a beneficio de los magnates de los supermercados, los precios de los alimentos, difícilmente tendría los espacios para encarar con la verdad semejante temática. Preferible es, entonces, enterrar cabeza.

El segundo y tercer encuentro de los presidenciables es organizado por Medcom y La Estrella de Panamá, 20 de enero y 5 de febrero, respectivamente. Esto ha dado la oportunidad de ver, escuchar y evaluar a tres de los candidatos (Navarro, Varela y Genaro López); de sopesar sus argumentos y calificar sus respuestas. Una vez más, el candidato oficialista de Cambio democrático, con olímpica indiferencia, se ausenta dejando, por tercera vez consecutiva, la silla vacía (igual hizo en Veraguas con los educadores). Esta actitud, que en otras latitudes recibiría la mayor las censuras y descalificación, comienza igualmente a ser sancionada por los panameños.

La población ha tenido la oportunidad de ver y escuchar a los aspirantes; sus ideas, sus estilos de exposición que, como saben los conocedores, dicen mucho de lo que realmente sienten. Ahí, cara a cara, transmiten seguridad o inseguridad; exponen confianza o desconfianza con sus gestos; y reflejan el aura de un rostro que miente o que es veraz. Una pregunta es necesaria, ¿es a ello que teme el candidato oficialista y a su equipo de campaña? Obviamente, que fueron tantas las promesas de su gobierno y tan grande el desbarajuste que sentirán pena repetir el escenario.

Si bien se podría alegar que se trata de una estrategia de campaña, ello no es ajeno a la falta de confianza que se le tiene al candidato así como y a la creencia que el dinero lo resuelve ‘todo’. Hablamos del uso de enormes cantidades de los recursos del Estado, del dinero del pueblo, con los que proyectan a su candidato y, ahora, a su candidata a la Vicepresidencia, haciendo de ello, con ánimo de perpetuidad, un negocio familiar.

DIPUTADO DEL PARLACEN.