Temas Especiales

15 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Una asamblea cuestionada

Pienso que a lo largo de mucho tiempo uno de los Órganos del Estado más criticado lo es sin duda la Asamblea Nacional. No culpo únicamen...

Pienso que a lo largo de mucho tiempo uno de los Órganos del Estado más criticado lo es sin duda la Asamblea Nacional. No culpo únicamente a sus integrantes, sino también a la ciudadanía, que tiene gran culpa, porque, en un mal clientelismo político, llega a las urnas para ungir precisamente a los menos preparados para ocupar el supuesto papel de ‘padres de la patria’.

Un problema que se repite cada cinco años —y salvo contadas excepciones—, por esa entidad ha caminado cualquier cantidad de charlatanes, que habla cualquier cantidad de estupideces, cuando lo preferible hubiera sido guardar silencio, como en efecto lo hacen otros que sí son conscientes de que el destino los ubicó en una curul solo y exclusivamente para golpearla para dar su aprobación o negación de cualquier propuesta.

Una triste realidad de la que, repito, todos somos en parte culpables. Lo más grave es que nos equivocamos una y otra vez. Hay diputados que repiten en el puesto tantas veces que uno se pregunta cómo lo hacen o cuál es su magia para que los votantes se empecinen en mantenerlos en un puesto en el que nada o muy poco hacen para justificar el jugoso salario que devengan y que proviene del bolsillo de cada panameño a través de las cargas impositivas.

Y tengo la seguridad de que muy poco les importa la cantidad de críticas y vilipendios, porque al final lo que cuenta es que se la ingenian para que los mismos que los señalan sean quienes lleguen a las urnas para favorecerlos con un periodo más en ese puesto. Simplemente no lo entiendo.

En mayo próximo tendremos en nuestras manos y en nuestra conciencia la ocasión de dar un paso en la dirección correcta. Ejercer el sufragio con madurez y olvidando el amiguismo y la actitud de que nos importa un bledo a quién le estamos entregando el sagrado derecho de nuestro ejercicio electoral.

La ciudad está atiborrada de letreros, vallas y cartelones de un millar de individuos que sin mayor carta de presentación que la solidaridad partidista, intentan llegar a la Asamblea Nacional, muchos de ellos identificados con apelativos que demuestran la poca seriedad de su oferta, aunque sí una especie de grito en el que advierten que no merece que lo tomemos en cuenta.

Quiero mencionar el nombre de dos personas que me hacen pensar que si llegan a obtener un puesto en ese escenario, serán garantía de decencia y profesionalismo. Una es independiente y la conozco solo a través de los medios. El otro es un amigo al que le sobra también inteligencia y capacidad para refrendar con su presencia en la Asamblea la esperanza de un cambio positivo.

Me refiero a la señora Ana Matilde Gómez y a Alfonso Fraguela. Si ambos reciben el apoyo de la comunidad del circuito 8-7, estoy seguro de que sabrán refrendar mi confianza y se constituirán en ejemplo de que las cosas todavía pueden cambiar. Ojalá reciban la oportunidad de sus electores. Yo pertenezco a otro circuito, lamentablemente.

Finalmente, no puedo entender cómo el 96 por ciento de los actuales diputados pretende repetir en el puesto. Entre esos hay traidores a sus partidos y a la palabra empeñada. Gente que si traicionó ayer al electorado, no volverá a dudar nuevamente en hacerlo a cambio de algún beneficio personal.

*PERIODISTA.