Cigarrillos ilegales en Panamá: el debate entre regulación sanitaria y los motivos detrás del contrabando

  • 15/05/2026 19:24
El comercio ilegal de cigarrillos le costó al Estado panameño unos $183 millones en impuestos no recaudados, en medio del debate sobre regulación, salud pública y crimen organizado

La reciente develación de los resultados de un informe de la consultora KPMG en el que se reveló que Panamá alcanzó un consumo de tabaco ilícito – alcanzando un 88.8% de consumo en toda América Latina – con Ecuador ocupando la segunda posición con un 83.6% de la clasificación realizada por la investigación conducida por la auditora – ordenada por la tabacalera Philip Morris, S.A. pero sin contener opinión alguna de la empresa en el informe - pone sobre la mesa los motivos detrás de la proliferación del tabaco de contrabando.

La consultora calcula que el alto índice de consumo de tabaco de contrabando en el país hizo que el Estado dejara de percibir $183 millones en impuestos debido al comercio del tabaco ilegal.

Si bien las tabacaleras como la empresa Philip Morris, S.A. argumentan que las políticas restrictivas en torno a los productos de tabaco son un aliciente para el comercio ilícito de la venta del tabaco de contrabando, el Ministerio de Salud (Minsa) sostiene que las políticas restrictivas en torno al tabaquismo han producido resultados que sitúan a Panamá como uno de los países líderes a nivel mundial en erradicación del tabaquismo a los ojos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La venta legal de tabaco en el país y las medidas contra el tabaquismo

Norma Astudillo, coordinadora de la Comisión Nacional de Control de Tabaco del Minsa, aseguró a La Estrella de Panamá que cualquier cigarrillo o dispositivo de tabaco que se venda en el país debe contener – de acuerdo a las normas legales - la advertencia sanitaria y el pictograma correspondiente al año en curso, ya que dichos pictogramas se renuevan cada año.

“Tenemos 14 años trabajando con estos pictogramas. Son imágenes acompañadas de mensajes sobre el daño a la salud que ocasionan los productos de tabaco. Por ejemplo, las advertencias indican que el producto puede causar la muerte o dañar gravemente la salud. Si este año corresponde un pictograma específico y encontramos productos circulando con el pictograma del año anterior, esos productos son decomisados porque no cumplen con la regulación vigente. Independientemente de dónde venga el producto, si no tiene la advertencia correcta, el pictograma correspondiente y otras regulaciones obligatorias —como el mensaje de prohibición para menores de 18 años y la información de contenido—, entonces para nosotros ese producto es ilegal”, precisó.

Al ser consultada sobre si dichos pictogramas también estarían presentes en los cigarrillos electrónicos, Astudillo confirmó a La Estrella de Panamá que existe actualmente la Resolución 146 del 31 de enero de 2025, la cual prohíbe el uso, la venta a los menores de edad así como la publicidad de los cigarrillos electrónicos. En este sentido, adelantó que dichos pictogramas están en proceso de ser aplicados y aprobados por el Minsa, y que todavía rige un período de gracia para que estos sean introducidos en los cigarrillos electrónicos.

La titular del programa antitabaco del Minsa igualmente afirmó que los daños ocasionados a la salud por el tabaco comercial como de contrabando son los mismos, situando en los daños más relevantes aquellos que son referentes al sistema respiratorio como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), las neumonías, las bronquitis crónicas y el enfisema pulmonar, que con el tiempo puede derivar en cáncer de pulmón.

“Adicionalmente, están otros problemas como la hipertensión arterial y las enfermedades coronarias, entre ellas el infarto al miocardio. Estos productos aumentan la frecuencia cardíaca, provocan arritmias, cardiopatías coronarias y también accidentes cerebrovasculares, como los derrames y las embolias. Para nosotros es importante trabajar sobre este factor de riesgo, porque aunque no es el único que afecta la salud, el tabaquismo está directamente vinculado con las principales causas de muerte en Panamá. La primera es el cáncer y la segunda son las enfermedades cardiovasculares, es decir, las relacionadas con el corazón y todo el sistema cardiovascular”, precisó la Dra. Astudillo a este diario.

La coordinadora de la Comisión Nacional de Control de Tabaco así mismo advirtió que los productos con tabaco contienen nicotina, una sustancia altamente adictiva y perjudicial para el desarrollo del cerebro, especialmente en los menores de edad.

“Estos productos contienen sustancias tóxicas, nocivas, perjudiciales y dañinas para la salud. Tienen más de 7,000 productos químicos y, de esos, al menos 70 pueden causar cáncer. También existen otros daños adicionales. Como el consumo inicia directamente en la cavidad bucal, se pueden producir cáncer bucal, cáncer de nariz, de laringe y de lengua. Además, generan mal aliento, dientes manchados y envejecimiento prematuro de la piel. También reducen la fertilidad. Todo esto forma parte de los efectos negativos que ocasionan estos productos. Y no importa si son legales o ilegales: ambos contienen sustancias químicas que generan estos daños”, agregó la doctora.

Astudillo afirmó que las decisiones que toma el Minsa son en base a la evidencia científica sólida.

Por otro lado, Astudillo afirmó que las decisiones que toma el Minsa son en base a la evidencia científica sólida que se expresa en regulaciones como la Ley 13 del 24 de enero de 2008, que adapta al país el Convenio Marco para el Control del Tabaco, suscrito por Panamá en el año 2004. Diversos decretos y resoluciones legales así como las disposiciones emanadas del Código Sanitario y de la Constitución también forman parte del arsenal legal del Minsa para contrarrestar el tabaquismo.

Actualmente Panamá es el primer país de América Latina en lograr el bajo consumo de tabaco, de acuerdo al Minsa.

La OMS tiene una estrategia – seguida por el Minsa - conocida como MPOWER, que contempla diversas acciones para reducir el consumo de tabaco como el monitoreo del consumo de tabaco, la protección a las personas del humo del tabaco, ayudar a dejar el consumo del tabaco, advertir sobre los peligros de tabaco, hacer cumplir las prohibiciones sobre publicidad, promoción y patrocinio del tabaco, y aumentar los impuestos al tabaco.

“Todas estas estrategias forman parte de las recomendaciones de la OMS y nos han ayudado a regular el consumo de tabaco en el país. (...) Todas estas regulaciones existen para proteger la salud de la población, que es la responsabilidad constitucional y legal del Ministerio de Salud. Y sí, las medidas han sido exitosas. Gracias a ellas Panamá tiene hoy el reconocimiento y posicionamiento que mantiene a nivel internacional”, añadió Astudillo.

La postura de Philip Morris

La Estrella de Panamá tuvo la oportunidad de conversar con el presidente para América Latina y Canadá de Philip Morris S.A. Marco Hannappel en el contexto de la celebración del congreso de la compañía denominado ‘Technovation’, celebrado el pasado 14 de abril en Washington D.C. (Estados Unidos).

Sobre las causas principales que, a su juicio, estarían motivando el consumo de tabaco ilícito serían tres factores. El primero: las diferencias de precio entre los cigarrillos lícitos e ilícitos.

“Cuando esa diferencia alcanza niveles atractivos para el crimen organizado, este crea estructuras logísticas y comerciales para vender un producto similar a un precio mucho más bajo. Esto normalmente deriva de políticas fiscales que no necesariamente deben eliminar impuestos o dejar de aumentarlos, pero sí deben ser planificadas, graduales y estructuradas con escalas lógicas. Muchas veces, en esta región, los incrementos se han hecho de forma abrupta”, alegó Hannappel.

La segunda causa tiene que ver, a juicio de Hannapel, con el control y la aplicación de la ley. “Panamá, al tener la Zona Libre, maneja una enorme cantidad de mercancías. Dentro de ese volumen, evidentemente existe la posibilidad de que ingresen cigarrillos provenientes de otros países, incluso desde Asia. Hemos visto cigarrillos llegar desde Corea, Camboya y otros países muy lejanos a América Latina. Eso demuestra que hay limitaciones para controlar absolutamente todo lo que entra”, aseguró.

El tercer punto está relacionado con la presencia de productos de nueva generación como los vapeadores o calentadores de tabaco. “Estos productos, al menos en parte, son mucho más difíciles de falsificar. Por eso, el nivel de comercio ilícito en productos de nueva generación es incomparablemente menor al del cigarrillo tradicional. Si hoy Panamá tiene cerca de un 90% de ilícito en tabaco tradicional, en los productos de nueva generación el porcentaje sería mínimo. Si un país logra desarrollar un mercado legal de un 20% o 30% en estos productos —como ocurre en algunos países europeos—, eso podría reducir significativamente el mercado ilícito tradicional y, al mismo tiempo, aumentar la recaudación fiscal y disminuir el interés del crimen organizado en ese mercado”, desarrolló.

De acuerdo a la consultora KPMG, Panamá registró un 88.8% de consumo de tabaco ilícito.
Los proyectos de ley existentes para la regulación del tabaco

El foco legislativo está puesto en los cigarrillos electrónicos. Actualmente, existen tres proyectos de ley en la Asamblea Nacional vinculados al uso y comercialización de cigarrillos electrónicos, vaporizadores y calentadores de tabaco.

Primero está el 263, que prohíbe el uso, importación y comercialización de sistemas electrónicos de administración de nicotina, cigarrillos electrónicos, vaporizadores, calentadores de tabaco y otros dispositivos similares, con o sin nicotina; impulsado por el diputado Crispiano Adames.

Luego, el 347, que modifica la Ley 13 de 24 de enero de 2008, para incluir la prohibición del uso de dispositivos electrónicos de administración de nicotina en espacios públicos y privados, propuesto por el diputado Joseph Isaza.

Y finalmente está el 467, que regula el uso, comercialización, publicidad, calidad y seguridad de los sistemas electrónicos de administración de nicotina, bolsas para consumo oral, productos calentados para inhalación, líquidos de vapeo y sistemas similares sin nicotina, que modifica artículos de la Ley 45 de 1995 y dicta otras disposiciones, impulsado por el diputado Medín Jiménez.

El pasado 9 de marzo, una subcomisión de Trabajo, Salud y Desarrollo Social de la Asamblea Nacional, presidida por el diputado Edwin Vergara, acordó instalar una mesa técnica para discutir, afinar y unificar estos proyectos de ley.

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