En Panamá, el cáncer se ha convertido en una de las principales enfermedades que enfrentan los adultos mayores
- 04/05/2010 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️PANAMÁ. La intención es atacar la carga morosa de un “banco” cuyos clientes tratan de ignorar al máximo sus compromisos contractuales. Son 42 mil hipotecas. 40% de ese número registra atraso en sus pagos. La morosidad supera los 60 millones de dólares. No en vano se ha recomendado el cierre de esta entidad y el traspaso de sus activos y pasivos a la Caja de Ahorros.
¿Cómo hacerlo en una sociedad que demanda de sus políticos programas paternalistas a cambio de votos en tiempos electorales? ¿Cómo atender un déficit habitacional con personas sin techo que no tiene entre sus planes pagar por él? ¿Puede seguir el Estado invirtiendo millones de dólares en proyectos de vivienda de dudosa recuperación?
Para el Banco Mundial los sistemas de viviendas en países en vías de desarrollo -como Panamá- están plagados de subsidios gubernamentales mal diseñados, pobremente enfocados e ineficientes.
Ayer, y luego de varios avisos de advertencia, “llegó Matea” para 250 clientes del Banco Hipotecario Nacional con atrasos de más de un año en sus hipotecas. Estos préstamos corresponden a proyectos populares desarrollados en otras administraciones en esta capital, San Miguelito y Colón.
La mayoría de estas propiedades se encuentran en zonas consideradas como “rojas” y, por razones más que obvias, son pocas las personas con la intención de residir en estos sitios. También hay un escenario de marcado deterioro en estas viviendas. “Quién que sabe que en cualquier momento lo desalojan le da mantenimiento a una casa”, comentaba un miembro de la Asociación Panameña de Corredores de Bienes Raíces (ACOBIR).
Por estos días, el juez ejecutor del BHN tendrá muy poco tiempo para sus asuntos personales. Tendrá que legalizar la salida de los malapagas de estas casas.
Ojalá el desalojo de los que no pagan no propicie que gente del mal vivir invada estos inmuebles, como comúnmente ocurre, y la situación prolongue ese círculo vicioso que hay con los programas de viviendas populares impulsadas por el Estado.