Despolitizar el Idaan debe ser una prioridad

Actualizado
  • 23/07/2015 02:00
Creado
  • 23/07/2015 02:00
Las limitaciones presupuestarias obligan al Idaan a trabajar con lo que el gobierno en turno considere ‘necesario'

Las multimillonarias inversiones a las que se aboque cualquier gobierno para estabilizar y suministrar agua potable a la población caerán en saco roto si la entidad no se somete a un completo proceso de reingeniería. En esta premisa coinciden exdirectores de la institución y algunos ingenieros que hablaron con La Estrella de Panamá cuyas apreciaciones resumimos a manera de análisis.

Por más de 20 años, los gobiernos no han dado al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) la importancia que requiere, situación que ha desembocado en un deterioro continuo de la planta que se evidencia en la ausencia de un plan de reparación y mantenimiento preventivo de las instalaciones, en la falta de capacitación técnica del personal, en la politización de la institución en detrimento del personal técnico y administrativo, y en la ejecución de obras y proyectos con una encarecida o inadecuada inspección.

DIAGNÓSTICO

El problema del Idaan es mucho más profundo que el daño de una bomba que recientemente dejó la planta de Chilibre —la principal entre 54 que abastecen de agua potable a la población nacional— al 60% de su capacidad.

Para lograr un sistema eficiente, es necesario transformar la institución y dotarla de un presupuesto adecuado, suprimir la injerencia política y fortalecer el papel de la Autoridad de los Servicios Públicos.

El problema del Idaan se conoce desde adentro. Actualmente, la institución subsiste con un presupuesto limitado que dicta el Gobierno Central y con sus insuficientes propios ingresos.

La entidad responde a órdenes de índole política que se acentúan con los cambios de gobierno, lo que genera que los mandos medios e inferiores y técnicos en general se trastoquen, los proyectos se interrumpan y no haya continuidad en los planes institucionales.

Las limitaciones presupuestarias obligan al Idaan a trabajar con lo que el gobierno en turno considere ‘necesario', en detrimento del funcionamiento y el mantenimiento adecuados.

Las compras de equipo son demoradas, hecho no compatible con las urgencias o necesidades que se presentan.

Uno de los pilares de la institución —la inversión y el mantenimiento— se limita a la disponibilidad del presupuesto nacional, no a un plan técnico organizado con parámetros básicos para su ejecución y cumplimiento de manera estructurada y de acuerdo con las necesidades de la población.

Aunado a esto, la formación de nuevos cuadros técnicos —como electricistas, mecánicos, instrumentistas o químicos— es prácticamente nula, lo que crea una falta de personal capacitado en estas competencias y que, además, se enfrenta a un trabajo sin incentivos y con bajos salarios.

En la década del 90, el Idaan reclutaba a estudiantes de las universidades técnicas que aprendían el trabajo de la mano de profesionales extranjeros y nacionales que acumulaban una gran experiencia. Los aprendices recibían capacitación en el campo. Otrora, las plazas de trabajo se respetaban por el profesionalismo de quienes ejercían el cargo, y no por compromisos o militancia política. La entidad contaba con un personal de relevo entrenado para enfrentar las eventualidades técnicas.

PRESUPUESTO Y GASTOS

Los fondos del Idaan se nutren de ingresos propios, pero sobre todo de los fondos asignados en el Presupuesto de la Nación. Este último punto resta autonomía a la institución que cada vez que requiere de una partida económica, debe acudir a la Asamblea Nacional a solicitarla. Cuando es un monto superior a los $300 mil, los diputados, sin conocimiento técnico, toman la decisión.

El 70% del presupuesto del Idaan se destina a funcionamiento; el resto debe sufragar cuatro grandes rubros, entre estos la compra de agua a la Autoridad del Canal de Panamá y a Laguna Alta, así como la adquisición de químicos.

Solo en energía, se pagan anualmente más de $39 millones. El presupuesto aprobado para el año 2014, por ejemplo, fue de $190 millones; para el 2015, siete millones más.

El mantenimiento de las potabilizadoras y del alcantarillado queda limitado al presupuesto disponible.

Para muestra, un botón. Desde el mes de diciembre pasado (2014), por falta de dinero el Idaan no ha logrado recuperar una bomba que mandó a reparar a un taller de electromecánica. El escenario se agrava si se toma en cuenta que gran parte de las bombas de la planta de Chilibre deben ser reemplazadas lo antes posible.

La falta de mantenimiento y el continuo uso de las bombas merma la capacidad del equipo. Si la entidad contara con más bombas, podría alternarlas y de esta manera prolongar el tiempo de vida de cada una; mejor aún, se evitarían las emergencias a las que debe reaccionar el personal cada vez que una se avería. Pero, sin respaldo, las bombas trabajan 24/7.

De las seis bombas que sirven agua cruda, solo tres funcionan. Una de ellas se dañó el martes, por lo que la planta de Chilibre solo operó al 60% de su capacidad, lo que en consecuencia afectó el servicio en la capital.

Pero contario a lo que muchos podrían percibir, su reparación no significa que el problema se solventó. Hasta que no se completen las bombas que deben funcionar, se trata de un asunto temporal. En la sección de aguas tratadas operan doce bombas, pero solo funcionan nueve.

FUNCIONAMIENTO

Uno de los problemas más cotidianos que ahoga al Idaan es la falta de un sistema de monitoreo de ductos que detecte el súbito incremento de la presión del agua por las noches, que provoca roturas en las tuberías. Mediante la instalación de 36 válvulas se aliviaría la presión y su funcionamiento se podría monitorear desde un centro de control que permita verificar el caudal y la presión.

Otra de las grandes mermas es que el 48% del agua se desperdicia por roturas de la red, conexiones ilegales y la falta de micromedición.

El 60% de los clientes cuenta con un micromedidor que indica el consumo, pero muchos de estos aparatos están pendientes de reemplazo hace cinco o seis años.

El resto de los clientes, el 40%, paga tarifa fija. Por tanto, si uno de ellos desembolsa cada mes $8.60 y detecta una fuga de agua, tal vez ni se inmute en arreglarlo puesto que la factura no variará. A estos, hay que agregar los ilegales.

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PROYECTO DE GOBIERNO

Los planes de la actual administración

La directora del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales Julia Guardia, parece estar consciente de que el modelo de gestión actual no es el más indicado.

No obstante, el sentido de transformación que tiene en mente difiere sustancialmente con el que proponen quienes ya han manejado la institución.

Guardia apuesta a un cambio en la legislación para agilizar los procesos de compras y contrataciones.

La directora también contempla instalar proyectos que mejoren las deficiencias; un sistema de información gerencial que permita monitorear la flota y la ubicación de las cuadrillas, así como la reparación de la flota.

No obstante, le cuesta articular un esquema que lleve a la institución a manejarse como una empresa pública, como Tocumen, S.A., u otros ejemplos regionales como el servicio público de Agua, Acueducto y Alcantarillado de Medellín. Para esto no hay una fecha específica a pesar de que mira hacia esta meta.

Guardia apunta a un proceso gradual que ‘ya inició' dice. Pero no especifica metas concretas a mediano o largo plazo.

Está consciente de las limitaciones del presupuesto que afectan a la institución. ‘El modelo que tenemos depende del Gobierno central, lo requerimos para mejorar el servicio en las áreas perimetrales de la ciudad', indicó.

Como parte de la modernización, busca incrementar los salarios de los trabajadores, ofrecer un plan de retiro, puesto que la edad promedio de los funcionarios es de 56 años.

Sin embargo, el reto será entrenar a los más jóvenes antes de la retirada de los funcionarios que han hecho una carrera en la institución y que la conocen como la palma de su mano.

En cuanto al proceso de descentralización, Guardia apuesta a la creación de la Unidad Regional de Provincias Centrales, un plan piloto cuyo personal hace labores puntuales, proyecto que será evaluado más adelante.

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