Camino a la Rectoría

Denis Chávez: ‘La Universidad de Panamá necesita redefinir la relación con la sociedad y el Estado’

  • 23/06/2026 11:30
El profesor e historiador propone un rediseño universitario que reconecte con la sociedad y los egresados. Propone revisar la innovación y la docencia, junto a las estructuras administrativas

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La Universidad de Panamá (UP) irá a las urnas este 1 de julio para definir sus autoridades, en un momento de tensión sobre el financiamiento público, la transformación digital y el papel de la universidad en la vida nacional. Como parte del especial “Camino a la Rectoría” de La Estrella de Panamá, donde hablamos con los candidatos a dirigir la máxima casa de estudios superiores del país, conversamos con el abogado, historiador, exvicerrector de Extensión y profesor Denis Chávez, quien asegura que busca dejar las “bases” para un “nuevo modelo de universidad”. Para sus primeros 100 días de gestión, asegura que llamará a una “gran consulta” universitaria que convoque a estudiantes, docentes, administrativos y egresados para redefinir la misión de la institución, su modelo de formación y sus prioridades académicas. Plantea “modernizar” la institución, fortalecer la transparencia y priorizar el mérito académico. Asegura que defenderá la autonomía y el presupuesto de la UP, y que en su administración busca recuperar el liderazgo nacional de la institución y proyectarla como referente regional.

¿Qué propuestas concretas plantea de llegar a la rectoría en sus primeros 100 días de gestión?

Lo primero que haríamos es convocar a una gran consulta nacional de estudiantes, profesores y administrativos, incluso a los egresados. Eso podríamos hacerlo a través de un congreso nacional de innovación universitaria. Un congreso que tuviera como propósito revisar la misión de la universidad (...) habría que revisar qué tipo de profesionales debe formar hoy la universidad, que no son los mismos de hace 10 o 20 años. Hay que revisar la formación integral que debe tener hoy el egresado de nuestras aulas de clase. Además de eso, habría que revisar las innovaciones que hay que hacer en la docencia, la investigación, la extensión y la gestión administrativa. La universidad de hoy no es la misma de hace 30 o 40 años. Hoy la universidad reclama nuevas estructuras administrativas acordes con los tiempos. Si en el mundo hay cambios todos los días y en nuestra sociedad, la universidad tiene que colocarse al ritmo de esos cambios para no quedarse atrás. De manera que lo que nosotros aspiramos es que de ese congreso salga una hoja de ruta, un plan estratégico a mediano plazo (...) nos proponemos que, al finalizar el período de los cinco años en la universidad, haya un proceso en marcha de cambios graduales e integrales, que conlleven a la recuperación del liderazgo nacional de la universidad.

Dentro y fuera de la UP se cuestiona la calidad académica, así como el manejo del ingreso de los docentes y los señalamientos de priorizar lo político por encima del mérito académico. ¿Qué plantea para acabar con ese problema en los nombramientos, concursos y ascensos docentes?

Aspiramos a construir una administración universitaria moderna, basada en la transparencia, la rendición de cuentas, el mérito y los valores académicos por encima de los intereses políticos. La política universitaria debe diferenciarse de la tradicional: debe sustentarse en ideas, argumentos y méritos, no en influencias ni discursos superficiales. También consideramos necesario revisar la carrera docente para fortalecerla. Esto incluye actualizar el reglamento de evaluación del desempeño, orientándolo a mejorar la calidad de la enseñanza y promover las buenas prácticas. La universidad cuenta con excelentes docentes e investigadores que pueden servir como modelos para elevar el nivel académico de toda la institución.

La inteligencia artificial es una revolución que ya impacta a las universidades y a la sociedad en general. ¿Cómo incorporaría este desafío en la enseñanza, el aprendizaje, la investigación y la generación de conocimiento?

Nuestra propuesta, denominada Agenda Nueva Universidad, incluye como eje central la transformación digital en todas las funciones institucionales. Consideramos necesario incorporar no solo la inteligencia artificial, sino todas las herramientas digitales en la docencia, la investigación, la gestión y la extensión universitaria. Sin embargo, este proceso debe desarrollarse bajo protocolos claros y lineamientos éticos que garanticen un uso pertinente y responsable. El objetivo no es generar dependencia en estudiantes y docentes, sino aprovechar estas tecnologías para fortalecer el cumplimiento de los fines universitarios y potenciar la actividad académica y administrativa. Por ello, impulsaremos una política institucional integral de transformación digital.

¿Esto cómo se traduciría en políticas concretas?

Programas permanentes de competencias digitales para los docentes y los estudiantes. Los administrativos también deben recibir capacitación para simplificar los procesos. Modernizar la administración de manera que sea más ágil y rápida; lo digital no puede quedar a discrecionalidad de un profesor o darse de manera fragmentada, tiene que ser una política institucional.

Desde el Gobierno han cuestionado la autonomía y descalificado a la UP. ¿Cómo plantearía su administración la defensa de este principio fundamental en ese contexto?

Sin autonomía no hay universidad pública. La autonomía garantiza que la universidad cumpla su papel y sus funciones en la sociedad. Sin embargo, hoy tiene un significado distinto al de hace décadas. Ya no solo debe servir para evitar intromisiones externas, sino para ejercerse de manera creativa y responsable. Esto implica que la universidad pase de la protesta a la propuesta, generando soluciones y aportes frente a los problemas nacionales y sociales. Además, la autonomía exige administrar el presupuesto con responsabilidad, ética y transparencia. En ese sentido, la autonomía actual debe entenderse como un ejercicio de compromiso social, innovación y gestión responsable.

¿Cómo garantizaría su administración la autonomía de la UP frente a presiones políticas o diferencias con el Gobierno de turno en materia presupuestaria?

Consideramos necesario defender el presupuesto que requiere la universidad. El artículo 104 de la Constitución establece que el Estado debe garantizar los recursos indispensables para su funcionamiento y desarrollo, y esa norma debe hacerse valer. Además, la universidad puede demostrar que cada balboa invertido genera beneficios multiplicados para la sociedad. Sin embargo, esta defensa no puede hacerse sola; debe haber una alianza con la sociedad y los egresados. Cuando se recorta el presupuesto universitario, no solo se desestabiliza la institución, también se limita el acceso de estudiantes de escasos recursos a la educación superior. Por ello, la universidad debe convencer a la sociedad de la importancia de proteger esos recursos. Al mismo tiempo, tiene el compromiso de administrar el presupuesto con eficiencia, transparencia y austeridad.

El Gobierno ha planteado reubicar el campus central de la Universidad de Panamá. Si llegara a la rectoría, ¿apoyaría ese traslado? De ser así, ¿bajo qué condiciones?

El campus Octavio Méndez Pereira es, según el estatuto universitario, un patrimonio inalienable e intransferible, y además un patrimonio cultural de la nación. Como ocurre en muchas universidades de Europa, los campus originales forman parte de la identidad histórica del país. Este campus, inaugurado a inicios de los años 50, ha sido parte de la historia nacional y no debe ser desestimado. Al contrario, a nueve años del centenario, podría impulsarse su reconstrucción como una obra emblemática, modernizando sus edificios sin perder su esencia. El campus se mantendrá en la UP; lo que sí podemos es complementar su capacidad con nuevas ciudades universitarias, como ya se ha planteado para la Facultad de Medicina en la Ciudad de la Salud y otras áreas de ciencias.

Este año ha habido amenazas de EEUU a Panamá, advertencias de Trump de tomarse el Canal y denuncias de incremento de tropas estadounidenses en el país. La UP ha jugado un histórico rol clave en la defensa de la soberanía. ¿Cómo atenderá ese desafío de llegar a la rectoría?

La universidad tiene, según la Constitución, la misión de estudiar los problemas nacionales, algo que no depende de un rector, pero que debe cumplirse de forma efectiva. Entre esos temas, la soberanía es fundamental. La Universidad de Panamá debe retomar su tradición histórica en la defensa del país y del Canal de Panamá, en la que ha tenido un papel destacado. Gracias a ese proceso, las nuevas generaciones heredaron un país sin presencia colonial, con control pleno de su territorio y su canal. Ese legado del siglo XX debe ser comprendido y defendido en este siglo XXI como parte esencial de la identidad nacional.

La UP ha sido un refugio histórico de las causas populares, la lucha por la democracia y el debate de los problemas nacionales. De llegar a la rectoría, ¿cómo retomaría la universidad su rol de “conciencia crítica de la Nación”?

A estas alturas, nosotros tenemos que ir más allá de la conciencia crítica de la nación. Tenemos que ser proactivos, echar mano a la innovación y la creatividad. La universidad que necesita este país debe ser una universidad que esté al servicio de todos los sectores del país. Que todos los sectores vean en la universidad capacidad de respuesta, desde los empresarios más grandes hasta los habitantes de una comunidad marginada y pobre, que todos vean en la universidad una institución con capacidad de respuesta. Obviamente, la universidad tiene que retomar una alianza imprescindible con la sociedad, no solo para contribuir a la transformación, sino también para contextualizar su formación académica e investigación. Yo diría que una de las cosas que tenemos que hacer en el próximo periodo es que la universidad debe redefinir la relación con la sociedad y redefinir también la relación con el Estado, tener una política, una visión amplia que esté al servicio de todos los sectores del país.

Si llega a la rectoría de la universidad, ¿cómo le gustaría ser recordado al concluir su período?

Dejar un legado de un proceso en marcha de cambios integrales en la universidad, de manera que la administración que venga en 2031 lo continúe; un legado de un proceso de construcción de un nuevo modelo de universidad. Necesitamos un nuevo modelo y esperaría dejar las bases institucionales de ese nuevo diseño de universidad, fortalecer el liderazgo nacional de la UP y empezar la transformación académica para ser no solo la primera universidad del país, sino también de América Central.

Denis Chávez
Candidato a la rectoría
Consideramos necesario incorporar no solo la inteligencia artificial, sino todas las herramientas digitales en la docencia, la investigación, la gestión y la extensión universitaria”
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