‘Las drogas proliferan en sociedades que evaden sus responsabilidades'

  • 25/08/2017 02:05
Rosa Buitrago, la única latinoamericana que forma parte del Comité de Expertos de la OMS para identificar las sustancias controladas que generan dependencias, advierte que ‘la felicidad de las drogas es engañosa'

Sabedora de que la dosis hace la droga, Rosa Buitrago reconoce su más que posible adicción al café, pero le cuesta identificar el otro motor que mueve su apasionada sed de conocimiento en un sector árido e inhóspito como es el de la regulación de las sustancias controladas: los retos. Desde que empezó por casualidad y algo de pereza su entrenamiento en este sector, primero desde la carrera de Tecnología Médica, en su Nicaragua natal, y luego ‘de rebote' en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Panamá, de la que ahora es principal responsable, Rosa Buitrago se ha ‘enganchado' a las dificultades, porque, según explica -como las drogas- la satisfacción del trabajo cumplido pasa por los mismos centros de placer. Algunas drogas (que ella prefiere llamar sustancias, para seguir con el término políticamente correcto marcado por la Organización Mundial de la Salud, con cuyo comité de expertos en farmacodependencia, trabaja), dan ‘subidones' tan rápidos como el que debe experimentarse al ganar un premio Nobel, pero sin el trabajo y sacrificio que eso implica. En sociedades complacientes que no cultivan la responsabilidad como principio es muy difícil resistir esa tentación. La educación, la información y la investigación son las armas en una guerra global de la que no se escapan los panameños, advierte.

SU TRABAJO ESTÁ ORIENTADO AL MANEJO DEL DOLOR, ¿POR QUÉ?

Mi vocación era artística y cultural, pero mi mamá, una mujer muy pragmática, me dijo que necesitaba ‘un machete' para surgir en la vida y me recomendó una carrera autosuficiente para ganar mi independencia. Y como yo era un poco ansiosa me decidí por la más rápida, sin pensar mucho más. Llegué a Farmacia por casualidad y un poco de pereza, después de no poder continuar con la carrera de Tecnología Médica que había empezado en Nicaragua, donde nací, y de donde llegamos mis hermanos, mi madre y yo huyendo de la violencia. Estaba ya tras la primera pasión de mi profesión, la farmacología, que se enseñaba en ambas disciplinas. Así llegué al estudio del dolor.

¿CÓMO SE ACERCA A LAS DROGAS O LOS MEDICAMENTOS CONTROLADOS?

Durante mi entrenamiento descubrí la importancia de la comunicación entre médicos y pacientes, sobre todo para entender el dolor del otro. Descubrí también el verdadero sentido del juramento de Maimónides por el que se conducen los farmacéuticos, ‘el paciente es un semejante que sufre y a cuyo servicio tenemos la obligación de aprender'. Sobre la marcha encontré muchas carencias en esta área, así que decidí tener la iniciativa y provocar cambios. Creo que todos tenemos la obligación y la responsabilidad de incidir en nuestro entorno si tenemos la oportunidad. Yo buscaba respuestas que nadie me daba, así que me propuse elaborarlas yo misma. Y para ilustrar lo que digo, tengo una anécdota muy reveladora. En 2003, cuando estaba recabando información sobre la dosificación de los medicamentos controlados en Panamá, para intentar explicarme por qué se restringían tanto las recetas a los pacientes crónicos -imagine que solo se recetaba para 48 horas por vía parenteral y no más de cinco días si eran tabletas- me encontré con que en la Dirección Nacional de Farmacia y Drogas tenían ‘guardado' un documento desde hacía tres años con unas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud que no se había contestado. Hoy, yo formo parte de la comisión de expertos que pide esa información para elaborar la lista de medicamentos controlados para todos los países de las Naciones Unidas. Desde entonces he participado en la elaboración de guías de dolor para niños, para adultos, para pacientes oncológicos, incluso elaboramos un curso de manejo del dolor como trabajo de graduación por el que se han capacitado hasta la fecha más de 400 profesionales.

¿QUÉ IMPLICABA ESTA CARENCIA?

Sin esas evaluaciones, la salud de la población se resiente por partida doble: porque los medicamentos que se necesitan y están regulados escasean y porque se abusa de otros que por no estar regulados dejan daños colaterales que se desprecian pero pueden ser también graves, como cardiopatías o cuadros gástricos agudos. Intentando evitar opiáceos se abusa de los aines (analgésico no esteroides). Si se regula desde el desconocimiento o el desinterés, la población es la que sufre.

Y MIENTRAS SE CONTROLAN LAS SUSTANCIAS LÍCITAS, ¿QUÉ PASA CON LAS ILÍCITAS?

El mercado de las sustancias ilícitas existe y es grandísimo, con una enorme posibilidad de daño. En el grupo de expertos del que formo parte también hay un representante de UNODC. Lo que está en las listas de control internacional está sujeto a cárcel y a castigo, pero lo que no se conoce, no se puede controlar. La gente se las ingenia para abusar de sustancias que no están bajo control internacional y si se descubre ese abuso no hay pena... Se atiende médicamente, si hay algún incidente, pero no se puede castigar. Hay mucha preocupación ante las nuevas sustancias psicoactivas, de las que se cree que hay más de 800, sin contar las que se consumen tradicionalmente desde hace mucho tiempo, como la marihuana o la cocaína.

¿PRODUCEN PORQUE HAY DEMANDA?

Los laboratorios clandestinos sintetizan estas sustancias sin control del mercado, sin ninguna regulación y con total impunidad ante la percepción equivocada de que si la sustancia no está regulada, no es dañina. La OMS promueve talleres de reducción de la demanda para controlar el consumo, porque las consecuencias en la salud humana se desconocen. La educación y la información son la verdadera campaña contra las sustancias ilegales. Hay que educar al médico, al farmacéutico, al enfermo, al sicólogo y a la población general del riego que hay detrás de todas estas sustancias. Desde el desconocimiento se toman las decisiones equivocadas. Se consumen drogas sin tener siquiera una leve idea de las consecuencias; el miedo no es suficiente, tiene que haber legislación.

¿Y A LOS QUE ESTÁN A FAVOR DE UNA DESREGULACIÓN, QUÉ LES DICE?

La visión en el consumo de drogas es muy amplia, pero como docentes, tenemos la obligación de advertir sobre bases claras cuál es el impacto que puede tener una sustancia a largo plazo. El trabajo que hay que hacer es enorme. La preocupación es porque haya un balance entre las medidas de control y las necesidades de uso. La línea difusa entre las sustancias controladas lícitas e ilícitas debe atenderla el comité de expertos de la OMS.

¿POR QUÉ SON TAN POPULARES LAS DROGAS?

Todas las sustancias de control internacional pasan por el mismo circuito del sistema nervioso central que registra el placer que también produce el chocolate o el sexo, pero no todos desarrollamos cuadros de dependencia. La sustancia no hace la dependencia, sino la dosis. Hay sustancias reguladas que se necesitan. El dolor debe poder manejarse en una sociedad civilizada con farmacoterapia a la medida de la dolencia.

¿Y QUÉ PASA CON LAS DROGAS REGULADAS, LOS MEDICAMENTOS?

El bien más preciado que tiene el ser humano es la salud y para cuidar de esa salud la herramienta más importante son los medicamentos, que no se pueden dejar a la tendencia del mercado que se rige por los intereses de lucro. La revisión de la Ley 1 debe colocar los estándares de calidad acordes con la normativa internacional, al alza no a la baja. También hay que rescatar el control de precios que aparece en la ley, pero no se aplica. Hace falta gente con convicciones para tomar decisiones que afectan a toda la población. La Facultad hace las veces de especialista para mediar ante conflictos en el sector.

¿CÓMO APARECE PANAMÁ EN EL MUNDO DEL CONSUMO DE DROGAS?

El fenómeno de consumo de sustancias es mundial y Panamá no escapa a esa realidad. Las responsabilidades retrasadas amplían el mercado natural del consumo de sustancias reguladas. Hay sustancias que despiertan la adición en una sola dosis y no estamos preparados. Las catinonas, por ejemplo, producen una euforia de Premio Nobel en solo segundos. Queremos ser felices más rápido y en general tenemos miedo al esfuerzo. La evasión es parte de la cultura actual. Las drogas hacen menos personas a la gente. Tenemos que enfrentar la vida con pasión. El que no le encuentra gusto a la vida, busca sucedáneos.

LA DECANA

Es especialista en farmacología clínica

Nombre completo: Rosa Eugenia Buitrago del Rosal

Lugar de nacimiento: Nicaragua

Ocupación: Profesora universitaria

Resumen de su carrera: Licenciada en Farmacia y magister en Farmacia Clínica, realizó su práctica profesional en Cuidados Paliativos en el Instituto Oncológico Nacional de Panamá. Fue becaria Fullbright del programa de doctorado en Farmacología de la Universidad de Houston, Texas. Es profesora titular de Farmacología y de Atención Farmacéutica en Manejo de Dolor por cáncer en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Panamá, de la que es decana para el periodo 2016-2021 . ‘Fellow' del Grupo de Estudios de Políticas de Dolor de la Universidad de Wisconsin y miembro del Grupo de expertos de esta misma entidad cuyo objetivo es mejorar el acceso a opioides en cuidados paliativos. Entre los resultados de su ‘fellow' se incluyen modificaciones importantes a la norma de prescripción y dispensación de opioides en Panamá, el desarrollo de acceso a opioides como parte del grupo que asesora al Ministerio de Salud en la implementación del Programa Nacional de Cuidados Paliativos desde 2010.

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