Estados Unidos convierte el caso Panamá en símbolo de su disputa con China ante la sesión marítima de la OMI

  • 08/07/2026 10:30
El discurso del embajador estadounidense proyecta la decisión de la Corte Suprema como ejemplo internacional sobre soberanía, infraestructura estratégica y seguridad marítima

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Panamá volvió a quedar en el centro de la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China. Esta vez ocurrió en el Consejo 137 de la Organización Marítima Internacional (OMI), donde el nuevo embajador permanente de Estados Unidos ante ese organismo, Warren A. Stephens, utilizó el caso panameño para advertir a la comunidad internacional sobre lo que Washington considera los riesgos de permitir que empresas vinculadas al Estado chino controlen infraestructura portuaria estratégica.

Durante un discurso pronunciado el pasado 7 de julio, Stephens presentó la reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia de Panamá sobre las concesiones portuarias de CK Hutchison como un ejemplo de defensa de la soberanía nacional y del Estado de derecho, al tiempo que acusó a Pekín de responder con medidas de presión contra embarcaciones con bandera panameña.

Para especialistas consultados por La Estrella de Panamá, el mensaje trasciende el caso específico del país y responde a una estrategia estadounidense para reforzar una narrativa global sobre la influencia marítima de China.

Panamá, un ejemplo dentro de una disputa global

En su intervención, Stephens afirmó que el fallo de la Corte Suprema panameña sobre los puertos de Balboa y Cristóbal reflejaba el compromiso del país con la transparencia, la legalidad y la rendición de cuentas.

Sin embargo, sostuvo que la respuesta de China fue inmediata y calificó las supuestas acciones contra buques panameños como un intento deliberado de afectar la soberanía del país y alterar las cadenas internacionales de suministro.

”Lo que ocurrió con Panamá es una advertencia para todas las naciones”, afirmó el diplomático estadounidense durante su intervención ante los Estados miembros de la OMI.

Para los expertos, esa frase resume el verdadero objetivo del discurso.

Panamá deja de ser únicamente el objeto de la discusión y pasa a convertirse en un caso de referencia para sustentar una narrativa global”, explican los analistas.

En otras palabras, Washington utiliza el caso panameño para ilustrar un argumento más amplio sobre los riesgos estratégicos que, a su juicio, representa la creciente presencia china en puertos considerados críticos para el comercio mundial.

Un respaldo a las instituciones panameñas

Los especialistas coinciden en que uno de los elementos más favorables para Panamá es el reconocimiento público que hace Estados Unidos al funcionamiento de sus instituciones.

El discurso presenta la decisión de la Corte Suprema como una expresión legítima del ejercicio de la soberanía nacional y del respeto al Estado de derecho, proyectando una imagen positiva del sistema judicial panameño ante la comunidad internacional.

”El reconocimiento constituye un respaldo explícito a la actuación de las instituciones panameñas”, señalaron.

Ese aspecto fortalece la percepción internacional de que la resolución judicial respondió a criterios legales y constitucionales, más que a presiones políticas externas.

La acusación contra China

El núcleo del mensaje estadounidense se centra en la acusación de que Pekín habría utilizado herramientas económicas y marítimas para ejercer presión sobre Panamá después del fallo judicial.

Stephens sostuvo que China respondió tomando represalias contra buques de bandera panameña, una conducta que calificó como coercitiva y que, según dijo, demuestra cómo la infraestructura portuaria puede convertirse en un instrumento de influencia política.

Los especialistas consideran que esa afirmación forma parte de una estrategia diplomática más amplia mediante la cual Washington busca convencer a otros países de revisar cuidadosamente la participación de empresas estatales o vinculadas al Gobierno chino en la administración de puertos estratégicos.

La OMI, escenario de una competencia geopolítica

Aunque la Organización Marítima Internacional tiene un carácter eminentemente técnico y regulatorio, el discurso evidencia cómo ese foro también se ha convertido en un espacio para debatir asuntos relacionados con seguridad marítima, cadenas globales de suministro y competencia estratégica entre grandes potencias.

Para los expertos, Estados Unidos aprovechó la sesión para ampliar la discusión más allá de las normas marítimas tradicionales e introducir un mensaje dirigido a todos los Estados miembros.

El objetivo, explican, fue advertir sobre las implicaciones políticas que podría tener permitir el control extranjero de infraestructura considerada crítica para el comercio internacional.

Entre el respaldo y la cautela diplomática

Desde la perspectiva panameña, los especialistas consideran que el discurso presenta ventajas importantes, pero también plantea desafíos para la política exterior del país.

Entre los aspectos positivos destacan el reconocimiento internacional de la independencia del Órgano Judicial, la reafirmación de la soberanía nacional y la validación del Estado de derecho como fundamento de las decisiones institucionales.

No obstante, advierten que la referencia específica a Panamá también podría incrementar la presión diplomática sobre el país.

Al convertirlo en un ejemplo dentro de la confrontación estratégica entre Washington y Pekín, existe el riesgo de que China interprete el caso como una alineación con la narrativa estadounidense, aunque las declaraciones hayan sido realizadas exclusivamente por representantes de Estados Unidos.

El desafío para la diplomacia panameña

Los especialistas concluyen que el principal reto para Panamá consiste en preservar el reconocimiento internacional a sus instituciones sin quedar identificado como un actor alineado con alguna de las dos potencias.

”El desafío diplomático consiste en mantener el equilibrio, la neutralidad del Canal y el respeto al derecho internacional”, señalaron.

En ese contexto, consideran que el país deberá continuar defendiendo la independencia de sus decisiones soberanas mientras procura evitar que el caso de los puertos se convierta en un nuevo punto de fricción dentro de la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China.

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