Frenesí de compras y antimotines, la historia detrás de la televisión en $99

  • 16/05/2026 00:00
Una promoción en un local comercial desencadenó caos entre miles de panameños dónde tuvo que intervenir la Unidad de Control de Multitudes de la Policía Nacional. Una mirada desde la fila a la caja registradora con olor a gas pimienta

Trago, cerveza y cigarrillo. Un estacionamiento con adultos mayores, personas con discapacidad y embarazadas acampando toda la noche. Antimotines lanzando gas pimienta. Peleas, discusiones, sacrificio, todo por un gran objetivo: una televisión de 75 pulgadas a 99 dólares.

Lo que empezó como una simple estrategia publicitaria para celebrar la inauguración de un nuevo local comercial, terminó dejando en descubierto lo mejor y lo peor de la naturaleza humana de unos 3 mil panameños, cuyo frenesí consumista se coció en el caldo de falta de planificación y publicidad engañosa.

La promoción

Wow Depot es un negocio que vende todo tipo de mercancía, desde perfumes a electrodomésticos y televisiones. Por semanas, la empresa había anunciado con bombo y platillo la inauguración de una nueva sede en la Vía Transístmica, un amplio local de dos pisos ubicado en una plaza comercial.

Para atraer a clientes, anunciaron diversas promociones. Electrodomésticos en descuentos, regalos para las primeras mil personas en llegar y la más atractiva de todas, una televisión de 75” pulgadas a solo 99 dólares.

Se trataba de una oferta irresistible para muchos especialmente a menos de un mes del inicio de la Copa Mundial de Fútbol en la que participará Panamá. La fecha de la inauguración, 14 de mayo, caía un día antes de la quincena, lo que permitía a muchos consumidores tener el dinero, o pedir préstamos rápidos sabiendo que los podían pagar al día siguiente.

La información corrió cómo pólvora por las redes sociales y de boca en boca. Personas de todas las edades, incluyendo adultos mayores, hicieron planes para estar entre los primeros en entrar y aprovechar las ofertas.

La víspera

Carmen tiene 63 años. Una condición médica que afecta sus rodillas le dificulta caminar por lo que se desplaza principalmente en silla de ruedas. Su hijo se encuentra hospitalizado en la Ciudad de la Salud, es paciente renal e hipertenso lo que ha deteriorado su visión. Cuándo vio la oferta en redes sociales pensó que era la oportunidad perfecta para conseguir un nuevo televisor e instalárselo.

A las 11.30 pm del miércoles 13 de mayo llegó a la plaza comercial acompañada de su hija y su exesposo.

Lo que se encontró fue una multitud tomando licor y fumando cigarrillos fuera del local. Había quienes tomaron la oportunidad para llevar coolers y vender cervezas frías.

“Podían haber como mil personas”, recuerda Carmen. “Tomando y tirando basura. Tiraban las latas y las botellas, todo olía como cuando termina el carnaval de Las Tablas y todo queda tirado. Así, en plena Transístmica”.

El grupo era variopinto. Había gente en short y chancletas, había quiénes estaban desde el inicio de la semana acampando afuera. Había incluso un hombre que se dedicaba a recoger latas para ayudar a su nieta a ganar un concurso de reciclaje como parte de un reinado escolar.

Otros aprovecharon para montar una estafa, vendían tiquetes supuestamente para un lugar entre los primeros en entrar por 15, 20 o hasta 30 dólares.

Los dueños del local observaban desde adentro, con las puertas cerradas. Pasaron las horas y el licor siguió fluyendo. Los dueños decidieron irse y la multitud se lanzó sobre su carro intentando bloquear su salida.

La policía llegó alrededor de la medianoche y logró que se replegaran las personas permitiendo la salida de los comerciantes. Pero alrededor de la 1:30 de la madrugada la situación escaló.

“Empezaron que querían abrir la puerta, empezaron a golpear los vidrios, desesperados, y unos exigían entrar primero por que tenían tiquetes. Yo viendo los toros a lo lejos, porque yo en eso no me voy a meter”, cuenta Carmen. Desde su silla de ruedas observó como un grupo forcejeó con una embarazada, que tuvo que ser protegida por otra mujer para no ser lastimada.

De acuerdo a testigos, la Policía de Control de Multitudes utilizó gas pimienta para contener a la multitud y gradualmente logró reponer el orden.

En el sitio se encontraba también personal de la Defensoría del Pueblo. Diego Almanza, director Nacional de Atención al Ciudadano de la Defensoría reportó: “Actuando como observadores y garantes de la tranquilidad ciudadana, el equipo constató que el uso de la fuerza por parte de los estamentos de seguridad se mantuviera dentro de los parámetros de proporcionalidad y legalidad. De igual forma, el Plan de Acompañamiento Ciudadano neutralizó los focos potenciales de violencia mediante el diálogo asertivo con los clientes”. Concluyeron que “no se apreciaron posibles vulneraciones, abusos de autoridad ni violaciones a los derechos humanos por parte de las unidades de control de multitudes, desplegadas en el terreno”.

La policía detuvo a un par de sujetos y se lograron calmar los ánimos mientras comenzaba la mañana del jueves 14 de mayo.

Abren las puertas

La hora fijada para abrir puertas era las 10 am. A las 8 de la mañana ya se había vuelto a activar la multitud. Además de la Defensoría del Pueblo, la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) también se había hecho presente. De acuerdo a estimaciones del administrador general de Acodeco, Ramón Abadi, unas 3 mil personas se encontraban en el lugar la mañana del jueves.

“Mandamos a tener una persona ahí y la persona nos dijo ya esto se salió de control, así que necesitamos que actúe. Ya habíamos avisado a la policía, ya habían llegado el control de multitudes, porque para mí es muy importante primero la seguridad de los panameños”, relató Abadi a La Estrella de Panamá.

Lo que siguió fue documentado y publicado a través de las redes sociales. Masas de personas corriendo por televisores y sacando mercancía lo más rápido posible de los estantes. La televisión y la prensa escrita reportaron el frenesí de compras.

En la propia cuenta oficial de Instragram de Wow Depot se puede todavía observar las imágenes del gentío y la presencia de las unidades de Control de Multitudes de la Policía Nacional.

“ESTAMOS EN TODOS LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN. Porque volteamos un país entero... y sí, Panamá lo vivió. ¿Qué pasó en Panamá? Pasó que llegó el fenómeno WOW DEPOT a Transístmica con una locura total de ofertas, descuentos y mercancía única. Una apertura que descontroló, una revolución de precios, una emoción que se sintió en todo el país”, reza una de las publicaciones.

De acuerdo a Abadi, los dueños del comercio cooperaron con las autoridades. Detalla también que se encontraron múltiples irregularidades en temas como el aviso de operaciones del comercio y publicidad engañosa. Es por ello que coordinaron con la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de Comercio e Industrias. “Habían ofertas que no estaban bien adecuadas, inclusive que habían algunos productos que estaban vencidos. Entonces hicimos un barrido integral y se le hizo levantamiento de actas”, explicó.

En los famosos televisores se encontró que eran modelos de hace 10 años, por lo que el administrador les recomienda a los consumidores que guarden sus facturas.

Se prevé que se apliquen miles de dólares en multas, pero el monto exacto se determinará luego que se cumpla con el proceso administrativo correspondiente. “Por el tema de seguridad, por el tema de ansiedad humana, por el tema de irresponsabilidad de la publicidad, voy a buscar las sanciones más altas posible, porque es un tema de que hay que disuadir a otros comerciantes que quieran hacer lo mismo”, aseguró Abadi.

Al final, aunque el comercio probablemente deberá pagar cuantiosas multas también recibió un nivel de publicidad y visibilidad único. La calidad de los productos y los precios futuros determinarán cuántos clientes decidan volver.

¿Valió la pena? ¿Qué motiva a una persona a arriesgarse su seguridad por unos productos en baratillo?

“Todo el mundo quiere vivir bien, todo el mundo quiere tener un televisor grande en su casa”, reflexiona Carmen. “¿Qué le queda al panameño? La gasolina está por las nubes, la comida está por las nubes. ¿Qué le queda a la gente? Encerrarse en su casa, ver televisión y hacerse ilusión. Todo el mundo quiere tener una esperanza. Con todas las circunstancias que vive el país, nada es para el pobre”.

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