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- 17/02/2013 01:00
Antes que llegara la fábrica estadounidense de juguetes Wham-O y patentara en 1957 lo que hoy conocemos como el disco de Frisbee, la gente llevaba bastante tiempo divirtiéndose detrás de un platillo volador.
Corría el año 1871 cuando William Frisbie abrió la fábrica de pasteles ‘Frisbie Pie Company’. Entonces, los estudiantes en las universidades pasaban las tardes lanzando las bases de estas tartas gritando ‘¡Frisbie!’, destacan los libros de historia.
Hasta que llegaron entonces Walter Frederick Morrison y su colega Warren Franscioni y crearon la versión plástica de la lata de pasteles llamada ‘el platillo volador’, ahora con más tiempo de vuelo y estabilidad. Pero tras una disputa, Morrison se quedó con el proyecto y lo mejoró en 1955 para luego vendérselo a la juguetería Wham-O, que lo promocionaría a los entusiastas de la vida extraterrestre como ‘el plato de Plutón’. Luego la compañía le hizo nuevos cambios al juguete y decidió llamarlo como ahora lo conocemos, solo que cambiando unas letras de aquel célebre pastelero: ‘Frisbee’.
A partir de ahí, la creatividad ha estado del lado del disco. Ca si una decena de disciplinas conocidas alrededor del mundo han atraído a millones de expertos y fanáticos para deleitarse con las maravillas que surgen de la destreza y un disco de ‘frisbee’. A tal punto, que en 1985 se tuvo que crear la WFDF (Asociación Mundial del Disco Volador, por sus siglas en inglés) para velar por las reglas, campeonatos y estándares de todas las culturas emergentes alrededor del disco.
Aparte del Ultimate Frisbee, se juegan otras disciplinas como ‘Guts’ (agallas en inglés). En este, dos equipos forman líneas paralelas y se enfrentan: uno de los jugadores lanza a todo dar el disco ante el contrario, esperando que a este se le caiga o que cruce la línea de defensa.
El ‘golf de disco’ es otro muy popular en Estados Unidos. En el mismo campo de golf, los jugadores deberán hacer llegar el disco a un punto determinado con el menor número de lanzamientos posibles.
Finalmente, está el Freestyle. Acá no hay límites: se combinan aspectos de gimnasia y baile con el juego básico de tirar y atrapar el disco. Probablemente después del Ultimate, este es el que goza de mayor aceptación en el mundo.