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Los 10 puntos clave del significado estratégico para Panamá del acuerdo MERCOSUR–Unión Europea
- 19/01/2026 15:46
La participación del presidente José Raúl Mulino en Asunción, Paraguay, durante la firma del Acuerdo de Libre Comercio MERCOSUR–Unión Europea, en calidad de Estado asociado del MERCOSUR, trasciende lo protocolar y se inscribe como un movimiento de alto valor político, diplomático, comercial y geopolítico para Panamá, en un momento de reconfiguración del comercio global, tensiones entre potencias y redefinición de las cadenas de suministro internacionales.
La presencia presidencial consolida a Panamá como un actor con vocación articuladora entre América del Sur, Centroamérica y Europa. Este rol, históricamente ligado al Canal, la logística y las finanzas, se proyecta ahora también en el plano político y diplomático.
Aunque Panamá no es miembro pleno, su participación en uno de los hitos más importantes del bloque sudamericano lo posiciona como socio confiable, visible y relevante, elevando su perfil dentro de Sudamérica y ampliando su capacidad de interlocución política.
En un contexto internacional marcado por guerras comerciales, sanciones y fragmentación, Panamá se alinea con un acuerdo que apuesta por reglas, institucionalidad y cooperación, enviando un mensaje claro de adhesión al comercio basado en normas.
La Unión Europea figura entre los principales socios comerciales y políticos del país. Al asociarse políticamente a este acuerdo, Panamá fortalece su imagen ante Bruselas como plataforma regional segura para inversiones, servicios y logística.
Aunque no es parte del tratado, el incremento esperado del comercio MERCOSUR–UE generará flujos que pasarán por el istmo. Panamá se posiciona para capturar valor como hub marítimo, aéreo, financiero y digital.
La asistencia de Mulino proyecta al país como una economía alineada con mercados abiertos, Estado de derecho, estabilidad institucional y reglas claras, factores clave para empresas europeas interesadas en operar en la región.
Panamá se distingue de sus vecinos al participar en un evento de alto nivel geoeconómico, consolidando su imagen como voz regional con proyección hemisférica y transatlántica.
En medio de la rivalidad entre grandes potencias, Panamá apuesta por la diversificación de socios, ampliando su margen de maniobra internacional y evitando dependencias excesivas.
La participación en este hito fortalece la credibilidad del país para modernizar acuerdos existentes o explorar nuevos entendimientos comerciales, tanto con el MERCOSUR como con Europa.
La asistencia de Mulino refleja una política exterior activa, pragmática y estratégica, orientada a insertar a Panamá en los procesos que están redefiniendo el comercio y la gobernanza global.
Más allá del acuerdo en sí, la presencia panameña en Asunción se interpreta como una toma de posición internacional. Panamá no solo observa los grandes procesos globales: busca estar presente, incidir y beneficiarse de ellos, reafirmando su identidad como país puente en un sistema internacional cada vez más competitivo.