El Programa de Saneamiento cumple 25 años y suma una inversión de más de 1,780 millones. Su coordinadora general hace un balance y comparte sus objetivos...
- 01/05/2015 02:01
A partir de hoy, se inicia la cuenta regresiva. En cuatro días, la comisión de alto nivel nombrada por el gobierno dará a conocer la decisión final sobre el proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, valorado en más de $130 millones y cuya construcción se encuentra avanzada en un 95%.
En el mejor de los casos, el anuncio podría ponerle fin a un conflicto de media década; en el peor, intensificar las diferencias entre los grupos indígenas y la empresa concesionaria, Generadora del Istmo, S.A. (Genisa).
La trama no es sencilla ni fácil de resolver, pues a pesar de los intentos de negociación, ambas partes mantienen las mismas posiciones (extremas): su cancelación definitiva o ponerlo a funcionar de inmediato.
‘Hemos sido amigables, aceptamos y participamos en la mesa de diálogo, aportamos pruebas que demuestran que el proyecto no es viable; esperamos que se emita un fallo a favor del pueblo', señaló el vocero del Movimiento 10 de abril (M-10), Ricardo Miranda.
Los grupos indígenas son, de las dos partes, probablemente los más radicales y los que más empeño han puesto en convencer a la opinión pública.
‘Hemos recorrido todo el país para crear conciencia sobre la importancia de los recursos naturales y el cuidado que debe dárseles', dijo Miranda.
Los argumentos de los indígenas tienen como base la arista ambiental, aunque no dejan a un lado los argumentos espirituales.
‘La tierra es la que nos da de comer; es nuestra madre. No podemos dejar que vengan las empresas y destruyan todo', ha afirmado la líder espiritual ngäbe Clementina Pérez.
El proyecto hidroeléctrico de Barro Blanco está ubicado entre los corregimientos de Veladero y Bella Vista, en el distrito de Tolé, provincia de Chiriquí, y utiliza el agua del río Tabasará —un río sagrado para los ngäbe-buglé— para la generación de energía eléctrica.
LA OTRA CARA
La construcción de la represa del río Tabasará ha costado a la empresa Generadora del Istmo, S.A. (Genisa) unos $130 millones.
El proyecto, entregado en concesión en febrero del 2009, registra hasta hoy, de acuerdo con informes de Genisa un avance de 95%.
En febrero de este año, la entonces Autoridad de Ambiente —ahora Ministerio de Ambiente— ordenó la suspensión temporal del proyecto, tras encontrar discrepancias con el estudio de impacto ambiental.
Una semana después, se inició el diálogo, que llegará a su punto final este lunes 4 de mayo.
Desde que se inició el diálogo, la empresa Genisa solo ha podido entrar a las instalaciones para realizar trabajos de seguridad autorizados por Ambiente.
Genisa sostiene que el proyecto debe ser concluido con el fin de asegurar la producción de energía eléctrica para el país, aunque no todos están de acuerdo.
‘Nosotros sostuvimos decenas de reuniones con las comunidades vecinas, en las que informamos responsablemente sobre la construcción de Barro Blanco; no vemos viable que se declare el cierre del proyecto, cuando cumplimos debidamente con todo el proceso que requerían las consultas', informó la empresa .
Si el proyecto Barro Blanco se llegar a concluir, proporcionaría a la red energética de Panamá unos 28 kW, que abastecerían principalmente al interior de la República.
En teoría, las presiones que ejerzan o intenten ejercer las partes involucradas en la disputa no deberían interferir en la decisión que, este lunes, dará a conocer el gobierno.
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Ricardo Miranda
‘Hemos sido amigables, ahora esperamos el fallo a favor del pueblo',
VOCERO DEL M-10