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Monseñor Ulloa pone el foco en los migrantes: ‘El extranjero no puede convertirse en enemigo’
- 13/09/2026 10:38
Monseñor José Domingo Ulloa hizo un llamado este domingo a no perder la humanidad frente al fenómeno migratorio y advirtió que las políticas para controlar los flujos migratorios no pueden convertir al extranjero en un enemigo.
Durante la misa celebrada el día de hoy, el arzobispo de la Arquidiócesis Metropolitana de Panamá centró parte de su mensaje en la necesidad de fortalecer la acogida a los migrantes, en el marco del Mes del Migrante.
Ulloa recordó que por las puertas de los espacios de acogida han pasado personas que llegan a Panamá cargadas de incertidumbre, pero también de esperanza.
“Por estas puertas han entrado hombres y mujeres cansados, madres con hijos, familias que dejaron atrás su tierra, personas que llegaron con incertidumbre, heridas y temores, y también con una inmensa esperanza de comenzar de nuevo”, expresó.
El arzobispo destacó que, para quienes atraviesan una situación migratoria, encontrar una puerta abierta puede representar mucho más que un gesto de solidaridad.
Para Ulloa, la acogida cristiana debe traducirse en acciones concretas y no quedarse únicamente en discursos. Preparar un lugar para dormir, brindar alimentos, escuchar las historias de quienes llegan y acompañar a las familias forman parte de una respuesta humana ante la migración.
“Acoger es abrir una puerta, preparar una cama, ofrecer un alimento, escuchar una historia, orientar al que está desorientado, acompañar a una madre, proteger a un niño y decirle a quien llega agotado que aquí puede descansar”, manifestó.
El arzobispo también cuestionó la manera en que suele abordarse públicamente la migración, particularmente cuando se reduce el fenómeno a cifras.
“Nos hemos acostumbrado a hablar de la migración con números: tantos miles cruzaron la frontera, tantos llegaron, tantos regresaron, tantos fueron deportados”, señaló.
Aunque reconoció que las estadísticas son necesarias para comprender la magnitud del fenómeno y diseñar políticas públicas, advirtió que pueden terminar deshumanizando a quienes protagonizan los movimientos migratorios.
“Las cifras son necesarias pero pueden hacernos olvidar que detrás de cada número hay un rostro”, sostuvo.
Ulloa insistió en que los migrantes no pueden ser vistos únicamente como personas que atraviesan un territorio. Detrás de cada caso, dijo, existe una historia personal marcada por vínculos familiares, temores, recuerdos y proyectos.
El mensaje del arzobispo incluyó además un llamado a las autoridades y a la sociedad panameña a mantener la dignidad humana como principio frente a las decisiones relacionadas con la migración.
“Ninguna política migratoria puede hacernos olvidar una verdad fundamental: antes que migrantes son personas, antes que extranjeros desde la fe son nuestros hermanos, y que su situación migratoria no puede cambiar su dignidad jamás”, afirmó.
Ulloa reconoció que Panamá debe afrontar de manera responsable la realidad migratoria y que el país tiene derecho a organizar y proteger sus fronteras. Sin embargo, planteó que ese objetivo debe alcanzarse sin abandonar la dimensión humana.
“Panamá tiene que afrontar responsablemente la realidad migratoria pero sin perder nunca la humanidad”, concluyó.