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- 15/03/2010 01:00
PANAMÁ. Mientras en la Ciudad del Vaticano, el Papa Benedicto XVI habló ayer sobre el ateísmo, que esconde por lo general “la exigencia de descubrir la verdadera cara de Dios”, en Panamá los fieles católicos han empezado las actividades previas a la Semana Santa, cuando faltas escasos 16 días.
En lo que fue el cuarto domingo de Cuaresma, decenas de feligreses de la Iglesia de Santa Ana realizaron un Vía Crucis. Desde temprano recorrieron la Peatonal de la Central, donde la rutina de la agitada actividad comercial era poca por ser domingo.
Una imagen de Cristo sacrificado en el madero, niños y niñas monaguillos en procesión ordenada y cerillos encendidos en las manos, junto al cura párroco entonando plegarias, además de caminantes curiosos haciéndose la señal de la cruz, anunciaban que ya está cerca la Semana Mayor.
Y a pesar de la escasa concurrencia de creyentes en el recorrido, en el ambiente había olor a vela quemada, incienso y sobre todo fe.
Casi al mismo tiempo, a cerca de kilómetro y medio de distancia, el Mercado de Mariscos en El Marañón ya había abierto puertas al público comprador.
El pargo rojo a 2.00 dólares la libra, corvina a $1.50, las almejas $2.50, la cojinúa a $1.40, bobo a $1.25, mero $2.00, los langostinos entre $4.50 a $6.00 la libra.. Los precios resaltan en cartones. Los consumidores se quejan de que ya están altos, y ni decir cuando llegue el Jueves Santo, pues, cuando se habla de comida, lo que falta entre los panameños es fe en que los precios algún día vayan a bajar.
Ayer, durante el rezo del Ángelus dominical, el Papa se refirió a la parábola del Hijo Pródigo, la cual refleja dos modos “inmaduros” de relacionarse con Dios: la rebeldía y la hipocresía. Pero aseguró que afortunadamente Dios no deja nunca de ser fiel y está siempre ahí, “aunque nos alejemos o nos perdamos, dándonos siempre su amor, perdonándonos y llamándonos a buscarlo”.