Tensión con China: Mulino defiende decisión sobre los puertos de Balboa y Cristóbal

Durante su conferencia Mulino explicó que la decisión de ocupar las terminales portuarias respondió a la expiración del contrato ley y a la necesidad de garantizar la continuidad de operaciones.

El presidente José Raúl Mulino aseguró la mañana de este jueves 30 de abril que el Estado panameño actuó conforme a derecho al asumir el control de los puertos de Balboa y Cristóbal, administrados hasta febrero por Panama Ports Company, tras la finalización del contrato ley al ser declarado inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia, y rechazó que exista un conflicto directo con la República Popular de China.

Durante su conferencia semanal de los jueves realizada en el área de construcción del nuevo Hospital del Niño, Mulino explicó que la decisión de ocupar las terminales portuarias respondió a la expiración del contrato ley y a la necesidad de garantizar la continuidad de operaciones en una actividad estratégica para el país.

“Ya de lo que había que hacer en función del derecho panameño, se hizo. El contrato se acabó y Panamá tenía que asumir el control de esos dos puertos inmediatamente”, indicó.

Mulino destacó que el Gobierno se preparó durante un año para distintos escenarios antes de ejecutar la medida, y subrayó que actualmente los puertos operan con normalidad, sin retrasos ni afectaciones.

El presidente fue enfático en señalar que la situación no debe interpretarse como un problema bilateral con China, sino como parte de un contexto internacional más amplio.

“No puedo decir que Panamá tiene problemas con China. Esto responde a una situación que algunos no quieren entender y que intentan atribuirnos injustamente”, afirmó.

En ese sentido, explicó que el caso está vinculado a tensiones entre Estados Unidos y China, y que Panamá ha quedado en medio de ese escenario debido a la relevancia estratégica de sus puertos.

Mulino reveló que recibió una comunicación oficial de la embajadora de China en Panamá, Xu Xueyuan, en la que se reconoce que la controversia está siendo atendida en tribunales arbitrales en Nueva York.

Según el mandatario, tanto la empresa como el Estado panameño están presentando sus argumentos y pruebas en el proceso legal internacional.

“Celebro que ese mensaje venga acompañado de la intención de llevar una relación más tranquila”, expresó.

El presidente reiteró que su administración no tiene interés en escalar la situación y que confía en los mecanismos legales para resolver la disputa.

“El Gobierno no actuó por decisión política, sino porque se acabó el contrato. No podemos mantener una operación de esta magnitud sin sustento legal”, sostuvo.

Mulino insistió en que Panamá defenderá su posición en derecho ante los tribunales arbitrales, mientras busca mantener relaciones estables con China.

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