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- 26/09/2012 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️PANAMÁ. Políticamente, dice la sociedad civil y la oposición, el gobierno de Ricardo Martinelli solo tiene ojos, ahora, para el Tribunal Electoral (TE). Demandan a sus magistrados, se reviven casos y los acusan a diario de tener la balanza electoral inclinada.
Todo, insisten los detractores del oficialismo, es ‘un kilómetro más’ de la ruta para hacerse del control de las instituciones que la Constitución llama a regir el Estado, pero con independencia. Le dicen ‘el Plan M’.
Y ahora, a juicio de activistas como el constitucionalista Miguel Antonio Bernal y el coordinador del Frente por la Democracia Luciano De Gracia, esta es ahora la meta oficialista.
‘Es parte de un gran plan que viene desarrollándose progresivamente’, asegura De Gracia.
Bernal va más allá: ‘la toma del TE es un hecho’.
‘Todo es para encaminarse a una reelección inmediata’, insiste.
Mientras hablaba así, el abogado de Cambio Democrático (CD) Hugo Polo interponía ayer a ‘título personal’ una querella contra el magistrado Erasmo Pinilla, por supuesta calumnia e injuria.
Polo se sustenta en que Pinilla afectó su imagen al acusarlo de orquestar una campaña de descrédito desde el seno de CD en relación a un caso de nepotismo.
‘Definitivamente que hay un interés de un sector de CD en que Pinilla salga de su cargo, se ha visto una campaña sistemática’, dijo el secretario del partido Panameñista, Alcibiades Vásquez.
Lo dice justamente porque en noviembre próximo al magistrado Gerardo Solís se le vencerá su período y el pleno de la Corte debería nombrar a su sucesor.
A Solís, el cuerpo de abogados de CD analiza demandar por supuesta extralimitación de funciones y abuso de poder. ‘Estamos en un estado de derecho’, reclamó la subsecretaria de ese partido, Alma Cortés.
En otro canto, opositores sostienen que tras la salida de Solís, el gobierno buscaría sacar a Pinilla (cuyo período vence en 2016) y, así, conseguir el dominio en el TE.
Con la salida de Solís y el nombramiento de un nuevo magistrado, el oficialismo requeriría un voto más para el control del TE.
LOS ENREDOS
Pero el plan al que aluden los opositores parece sufrir tropiezos.
Solís, a quien CD ha identificado como uno de sus perseguidores, podría ser reelegido por la Corte.
Cinco de los nueve magistrados del Palacio Gil Ponce favorecerían el dejar a Solís en el cargo por otros diez años. Serían los nombrados por gobiernos del Partido Revolucionario Democrático (PRD) y por Aníbal Salas, el único que llegó por una administración panameñista y que ahora le genera dolores de cabeza ‘al Gobierno del Cambio’.
El panorama, conoció La Estrella obligaría a las huestes oficialistas a suspender la elección del próximo magistrado del TE hasta enero, cuando el Ejecutivo designe al reemplazo de Salas.
SI ME LO PIDEN ME QUEDO
Solís aseguró ayer que no le pediría a la Corte su reelección, pero que si esa era la decisión del pleno él la aceptaría. ‘Es muy improbable la ocurrencia de ese fenómeno, pero de darse lo aceptaría por luchar en defensa de la democracia’, aseguró.
Paralelamente, figuras debatían sobre la conveniencia de que Solís se quede o no.
Gloria Young del Instituto para la Consolidación de la Democracia, insistió en que el magistrado Solís debería seguir en su cargo ‘por que ha puesto los puntos sobre las íes’. Opinó que es probable que de salir del cargo iría a otro internacional.
El diputado Vásquez coincidió en que Solís ‘ha tenido un criterio independiente’ y favorecería su reelección.
De la Alianza Ciudadana Pro Justicia, Carlos Lee insiste en que si Solís no se postuló para el cargo, la Corte no debería escogerlo. Para eso, dijo, ‘se establecen mecanismos’.
Luis Eduardo Camacho, en cambio, criticó la postura del magistrado saliente, quien asegura tiene un ‘apego enfermizo al cargo’, señaló el funcionario.